Las cañadas y la Mesta. ¿Ventajas o inconvenientes?, por José Muñoz Torres

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La Cañada Real Soriana, a los pies del cerro, cubierta de agua en una de las últimas  inundaciones.

En la entrega anterior nos ocupábamos del puente sobre el Gigüela, en Villaharta(Villarta de San Juan), con motivo de las obras de reparación emprendidas por el Honrado Concejo de la Mesta en 1609, a fin de facilitar el cruce  del citado río por los ganados de la Cabaña Real, mas concretamente, por los que utilizaban la Cañada Real Soriana Oriental, al menos, en uno de sus dos trayectos. El motivo de ese arreglo estaba claro teniendo en cuenta  la periodicidad de los pasos de los ganados y la invariabilidad del trazado, transitado desde muchos siglos atrás. La trashumancia tenía como objetivo, -al igual que en la mayoría de los paises mediterráneos-,  buscar las tierras más idóneas para el pastoreo de los ganados, razón por la cual, pasado el verano, los ganados emprendían el viaje a los “extremos” para invenar en ellos aprovechando las mejores temperaturas y mejores pastos. Al principio del verano, tornaban a las sierras buscando el frescor del pasto y del ambiente. En este sentido, en circunstancias normales, el viaje a los extremos, les suponía muchos más inconvenientes que el de regreso y debían garantizar el correcto funcionamiento de las cañadas y sobre todo de los puentes.  El poder cruzar extensos humedales a través de un puente cómodo y bien mantenido, -como sería el paso del Gigüela-, debía ser jornada de descanso en el largo y duro caminar de los trashumantes. Se contemplaba totalmente necesario el mantenimiento de cañadas, puentes, descansaderos o abrevaderos. El aseguramiento del mantenimiento  -o de su control-, estaba en manos de los “entregadores” (Alcaldes entregadores), muy escaso en número pero responsable de una organización de trabajo, compleja, numerosa y eficiente  compuesta por … legiones de alguaciles, escribanos, notarios y demás acólitos, cuyo mezquino proceder y exorbitantes exacciones, hacían antipático a los ciudadanos todo este sistema judicial ambulante (…) las principales funciones de los entregadores se limitaban a dos: primero, conservar en buen estado las cañadas, los abrevaderos y descansaderos de los ganados trahumantes, y segundo, revisar los abusos de agricultores y campesinos en los pastos públicos, bosques y terrenos libres. Había una tercera obligación, subordinada a las otras dos, y que, en realidad, formaba parte de ellas, a saber: la protección a los pastores contra la violencia e injusticia de los funcionarios locales, campesinos, salteadores de caminos, etc. La protección propiamente dicha de los pastores durante sus migraciones, estaban a cargo de los “caballeros”, que dependían de los entregadores..” [KLEIN, JULIUS.- La Mesta. Alianza Universidad. Madrid, 1979].

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Entrada de la Cañada al puente, antes de la última reparación del mismo.

La secular enemistad entre ganaderos y agricultores, en la que muy dificilmente se puede tomar partido por una u otra parte, fue dando paso, poco a poco, a la preeminencia de los ganaderos a traves de su Honrado Concejo, mientras que los agricultores sólo tenían de su parte -y sólo en parte-, la justicia de primera instancia de los concejos de villas y lugares, los cuales tenían unas ordenanzas especificas en cada termino o jurisdicción que podían aplicar con sanciones tipificadas en las mismas, previamente autorizadas por el Consejo de Castilla. Es más, los pastores de ganados estantes, -los ganados locales- no muy numerosos en número, en nuestra zona [En el Catastro del Marques de la Ensenada hablando de Villarta solo figura un pastor con entidad propia. Se trataba de José Flores que, ademas, de algunas tierras de cultivo -unas veinticinco fanegas , la mayoría de inferior calidad- era dueño de una ganado compuesto por 304 ovejas de parir, 15 borregas, 3 borregos 13 carneros y 3 cabras de vientre], se veían estrechamente vigilados por las justicias locales que controlaban los pastos de sus términos mediante el cumplimiento de las antedichas ordenanazas, más en beneficio de sus arrendamientos que de la utilidad que pudieran obtener los ganados estantes. (Hay un ejemplo muy claro de esta vigilancia estricta, sobre todo cuando el pastor es vecino de otro poblado. De estas circunstancias hay un pelito entre un pastor de Villarta, Alonso Diaz Meño que en el año 1673, fué multado por el ayuntamiento de Herencia, apelando esta sentencia que llegó al Consejo de S.M. el cual le dió la razón, después de años de pleitear. De este pleito hablaremos en otra ocasión].

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Privilegio VIII donde se recogen obligaciones de los “entregadores” y ancho de las cañadas

Una de la obligaciones, -quizas no citada por lógica-, de los “entregadores” era el exacto cumplimiento de los Privilegios de la mesta. Uno de ellos, el  Privilegio VIII de la Primera parte del Quaderno de la Mesta, decía: “que los entregadores abran las cañadas, prendan por las caloñas [caloñas: Calumnia] que se hizieren a los Pastores, y la medida, y anchor que han de tener dichas Cañadas”. El recopilador de estos privilegios, dice lo siguiente:

“Tambien es este privilegio de los que solo se hallan referidos en la confirmacion que los señores Reyes Catholicos, como los dos antecedentes [el VI y el VII], y se ponen como están en el impreso antiguo. ( Y mando, que el Entregador, o los Entregadores que abran las Cañadas, y las veredas, y prendan por las caloñas sobredichas; y a quien hallaren que las labraren, o las cerraren, labrando en ellas; y la medida de quanto han de aver, es a saber seis sogas de marco de quarenta y cinco palmos la soga. Esto se entiende de la Cañada por donde fuere la quadrilla por los lugares de las viñas, y de los panes, que asi la midan los Entregadores, y asi lo hagan guardar)” [DIEZ NAVARRO, ANDRES.- Quaderno de leyes y privilegios del honrrado…. Ldo. Don Andrés Diez Navarro. Madrid, 1731]

El privilegio señala, por tanto,  un ancho de algo mas de  75 metros (90 varas) y sólo era efectivo en los casos en que la cañada pasara por tierras de cultivo: viñas o cereales. Cuando las cañadas atravesaban terrenos baldíos o incultos los ganados estaban en libertad  para seguir el camino que quisiesen. Sin embargo estos privilegios eran muy dificiles de controlar, ya que. con caracter general, el uso de las cañadas era de una duración menor de un mes y  dos veces al año, razón por la cual, los agricultores -en ocasiones-, rebasaban los límites de las cañadas arriesgandose a la multa de cien maravedies.

A la vista de esta escueta información, parece evidente, que pocas eran las ventajas que,  a los poblados, podían suponerles la existencia de cañadas en sus entornos ya, que aparte de las disputas y multas que podían llevarse sus vecinos por la ocupación de parte de las cañadas, los controles de los entregadores de la Mesta en los diversos lugares con las justicias locales, ocasionaban trastornos y pleitos que suponían gastos extras a los empobrecidos concejos. Por hacernos una breve idea de lo que esto podía suponerle a concejos como el de Villarta, que al ser aún lugar y no villa, tenía que acudir en primera instancia a la villa de Arenas, hacemos relación de sentencias o ejecutorias promovidas por el Concejo de la Mesta, según figura en El Inventario de los Privilegios, executorias, escrituras y demás papeles que el Concejo de la Mesta tiene en su archivo que se truxo de Villanueva de la Serena a Madrid en el año de 1621 (Publicado en Madrid en 1624):

Año 1426:
“Sentencia dada por el Doctor Juan de Vinuesa en la villa de Arenas, a 10 de diciembre de 1496 años, contra la villa de Villaharta [En esa fecha Villaharta era aún lugar dependiente de Arenas, razón por la cual la sentencia se da en la villa de Arenas], del Priorazgo de San Juan, en razón de prendar los ganados que pasaban por sus términos, y haber ocupado parte de la cañada y camino real, desde Arenas hasta Villaharta; manda que dejen pasar libremente por los dichos terminos los ganados de Mesta, sin llevarles pena alguna y que dejen libre para la dicha cañada y camino lo que en ellos habian ocupado, y que la una parte del camino que de un año pos paso, y la otra otro”.
Año 1525:
” Sentencia dada por el Licenciado Uria, juez de imposiciones, año de 1525, leg. 3 de lib. y sentencias, num. 2 fol. 76 contra Alonso de Moya, vecino de Villaharta: suspende cierta imposicion que cobraba en la dicha villa, y remite la causa al Concejo. Leg. 1 lib. 2 fol.144″
Año 1525:
“Sentencia dada por el Licenciado Uria, juez de imposiciones, año 1525 contra Juan Hurtado, vecino de la villa de Alcazar, sobre el medio diezmo que llevaba en el puerto de Villaharta, condenole en restitucion d elo que habia llevado y remitio la causa al Concejo, legajo 3 de lib y sentencias num 2 fol. 74”
Año 1527:
” Auto proveido por el Licenciado Uria, Juez de comision en el lugar de Villaharta, a 28 de octubre de 1526 contra Gonzalo de Avila, recaudador del puerto de Villaharta, para que tome de cada rebaño como llegare el derecho, y no de los primeros por los que quedan atras, y de cada genero de por si”.
Año 1552:
” Sentencia dada por Juan de Moya, Alcalde entregador, y Juan Diaz, Alcalde ordinario en el lugar de Villaharta a 20 d ejunio de 1552 sobre la imposición que se llevaba, en Consuegra por via de castilleria. Mandan que no se lleve mas en la dicha villa y lugar a los dichos ganados, so ciertas penas. Y mas condenaron a Alonso de Ocaña y Juan de Nueza en otras penas por haberlo  llevado”
Año 1573:
Ejecutoria contra Villaharta, Alcazar y Arenas, en razón de prendar los ganados que pasaban por sus términos y dehesa de Villacentenos, de que conoció Miguel Ortuño, Alcalde entregador, y por su sentencia condenó a los dichos Concejos, a que en adelante dejasen pasar libremente los dichos ganados por los dichos sus terminos y dehesa, sin prendarlos, ni penar en manera alguna, so ciertas penas, paciendo las hierbas y bebiendo las aguas, para ir al puerto de Villaharta, a pagar el servicio y montazgo perteneciente a su Majestad; mas le condenó en resitución de todas las prendas, penas y ganados que hubiesen tomado con los esquilmos, partos y postpartos, de que se apeló para la Chancilleria de Granada, donde se confirmó, con que la restitución mandada hacer por el dicho Alcalde, sea y se entienda sin los dichos esquilmos, partos y postpartos de los dichos ganados y que las dichas villas no sean obligadas a volver las prendas y maravedis que hubiesen tomado a los hermanos de la Mesta, sobre que tuviesen cosa juzgada, o carta ejecutoria de la dicha Chancilleria. Dada en Granada a treinta y uno de enero de mil y quinientos y setenta y tres años”.
Año 1596:
Ejecutoria contra la villa de Villaharta y vecinos particulares de ella, en razón de cotear [acotar, dejar el terreno reservado para un uso determinado mediante cotos en las lindes o de otra manera legal] sus rastrojos y prendar y penar los ganados que en ellos entraban, que conoció el Licenciado Ortiz de Soto, Alcalde entregador, y por sus sentencias condenó a los dichos vecinos , a que no coteasen sus rastrojos después de alzado el fruto, antes los dejen libres para el pasto y aprovechamiento de los ganados de la Mesta, y otros que en el le tuvieren, so ciertas penas; y en otras por haberlas coteado, de que se apeló para la Chancilleria de Granada, donde se revocaron, declarando que los cotos de los dichos rastrojos los tengan acotados hasta ocho días antes de San Miguel de septiembre de cada un año y entonces los alcen y los quiten, lo cual se confirmó en revista. Dado en Granada a treinta de enero de mil y quinientos y noventa y seis años, ante Alonso Diaz de Palencia.”
Año 1599:
“Ejecutoria contra el Concejo de Villaharta, en razón de cotear y vedar los baldios y términos de la dicha villa, y prendar y penar en ellos a los ganados de Mesta, de que conoció el Licenciado Ortiz de Soto, alcalde entregador, y por su sentencia condenó al dicho Concejo y oficiales, a que no prendasen , ni penasen mas los dichos ganados en sus términos y baldíos, antes los dejasen pasar libremente sin llevarles pena alguna mas del daño apreciado, y por haberles prendado y penado, les condenó en tres mil maravedis; de que se apeló para la Chancilleria de Granada, donde se confirmó en vista y revista. Dado en Granada a 13 de enero de 1599 años, ante Alonso Diaz de Palencia.”

Basta este pequeño resumen para ver que municipios, como el de Villarta obtenían pocos beneficios, -más bien muchos inconvenientes-, de la existencia de cañadas en sus términos. Como dice KLEIN en su obra citada “…estaba tan unida en la mente de los pueblos y campesinos la visita periódica de los entregadores y el mantenimiento de los caminos para el ganado, que la ausencia de estas calzadas se consideraba, en cierto modo, como una garantía que les libraba  de la jurisdicción de los magistrados de la Mesta”. Se daban, además, varias  circunstancias que acentuaban esos problemas para nuestro pueblo.

  1. La Cañada Real Soriana Oriental era la de trayecto más largo de todas las Cañadas de la Mesta, extendiendo sus invernaderos hasta Sevilla. Esta situación hacía que el número de ganados fuese superior y por tantos más extensos. Los datos recogidos sobre el ganado trashumante que pasó  por los puertos de travesio de la Corona de Castilla en el año de 1477, señalan para el puerto de Villaharta y su anejo de la Perdiguera el paso de 315.013 cabezas de ganado y en el año de 1563 señalan el paso de 397.032 cabezas de ganado lanar y cabrío y 686 vacas [Datos recogidos por TOMAS GONZALEZ en Censo de Población de las Provincias y partidas de la Corona de Castilla en el siglo XVI]

  2. Le existencia de una gran dehesa de señoría del Gran Prior y en la que tenían derechos compartidos las villas de Aalcázar, Herencia y Arenas y el lugar de Villarta, sujeta a ordenanzas expresas de los distintos Concejos pero no siempre aplicables a los ganados de la Mesta, tal y como hemos visto en las sentencias anteriores.

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    Privilegio XLVII donde se relaciona el puerto (puente) de Villaharta como uno de los puertos antiguos  donde cobrar derechos de paso.
  3. El puente de Villarta era considerado uno de los puertos antiguos de servicio de  montazgo “..Y que el dicho Servicio, y montazgo se pidiese y cogiese en los Puertos antiguos, donde en los tiempos pasados se acostumbró, y no en otras partes. Los cuales dichos Puertos antiguos, son estos: Villaharta, e Montalban y la Torre de Esteban Ambran, y la Venta del Cojo,…” [PRIVILEGIO XLVII, que el servicio y montazgo, no se cobre sino en los Puertos antiguos que señala, pena d emuerte al que lo cogiere en otra parte].

  4.  La Cañada pasa por la calle principal de la villa (calle Real) siendo, junto a otras poblaciones como Quero y Manzanares, la que sufría este incoveniente. El recorrido de la Cañada por nuestro término [Datos de la Mesta del 29 de marzo de 1858, siendo Secretario de la misma Miguel López Martinez, Archivero, Bernardo Brieva y Presidente El Marqués de Perales.]: “Entra la cañada en término de VILLARTA desde el Mojón patrón o Colorado, por el sitio de Cañada Pajares; y prosigue con mucha mas anchura de las noventa varas, por ser a la derecha una vega, prados y dehesa, que inundan las aguas de los ríos Záncara y Jigüela. [sigue por los siguientes sitios]

El Quintillo

El Vegón de la Tejera

Por medio de la Dehesa de la Villa

Las Canteras viejas,

Frente del Cerro,

Camino adelante de Herencia a Villarta,

Carretera nacional de Andalucía, que viene desde el Puerto Lápice con el CORDEL citado al principio,

A la puente chica;

Cruza la cañada con la carretera por la Puente grande o Puente nuevo sobre el río Jigüela.

A la derecha hay ABREVADERO Y DESCANSADERO.

Entra la cañada con la carretera por la calle Real de la villa de VILLARTA,

Continúa por la Redonda del pueblo,

Sale por la Cruz de Tobal,

Carril de las Cabezas o de las Viñas,

Entrada del Arenal.

Desde la entrada del Arenal va la cañada por entre términos de las dos citadas villas [VILLARTA Y HERENCIA] siguiendo la dirección del antiguo camino Real de Manzanares, y tomando la mitad de su anchura en término de VILLARTA a la derecha, y la otra mitad en el de HERENCIA a la izquierda,

La cañada de Bárbara,

Cruza la carretera nacional, dejándola a la izquierda,

La Cruz del Arriero,

Carril de la Mancha, que va a Daimiel,

La cañada de Laso Diaz [Conocida vulgarmente por cañada de Las odias],

Casa de Villaescusa,

El Berrocal,

La Peña del Caballo,

El Pozo de Don Gregorio,

Los Chaparrales de Villarta,

El Navajo de Moyano,

Carril de los Ladrones,

La cañada de las Yeguas,

El Rocin.

Mojón divisorio de los términos de VILLARTA, HERENCIA y MANZANARES, donde deja la cañada de los dos primeros.

[Sigue en el término de Manzanares: desde el mojón divisorio con las dos citadas anteriormente, donde está tambien el de la dehesa de Moratalaz y entrada del monte de la Venta de Quesada. Camino viejo de Toledo, cruza la carretera nacional de Aandalucía, Venta de quesada….]

La decadencia de la ganaderia trashumante asi como el decaimiento del poder de la Mesta, fue haciendo, que a partir de mediados del siglo XX, las viejas cañadas fuesen olvidándose, y el fragor de los ganados atravesando Villarta y el anuncio de las “torás” pasasen a formar parte de nuestra historia. Este paso, muy bien recordado por muchos villarteros aún, y lejano ya en nuestra memoria dejó poso profundo en nuestra villa y muchas serán las anécdotas que a buen seguro se podrían contar y que estamos dispuestos a recoger y divulgar.

En alguno de los pueblos citados, Quero, Villarta o Manzanares, se contaba la anécdota de las “ovejas mesteñas”. Se decía que el paso de los grandes ganados por la calle real, ocupando toda su anchura y pegadas a las paredes de las casas, daba pie, a que desde los ventanucos de las cuevas, alguna mano inocente, asiese, a pesar de la vigilancia de los pastores alguna descarriada oveja que pasaba a engrosar el patrimonio familiar de los dueños de la casa. El recorrer la vega y dehesa de paso era costumbre habitual, después de haber cruzado algún ganado, y era cosa habitual que siempre se encontrase alguna descarriada oveja, alguna oveja perdida por los ganados de la Mesta y de ahí, quizás, la aplicación de oveja mesteña (El diccinario de la RAE dice de mesteño: Que no tiene  señor o amo conocido). Es de suponer que los mayorales de estos ganados, buscasen resarcirse de estas pérdidas de alguna forma y sino todo iría como se dice ” a beneficio de inventario”.

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En el circulo se señala el itinerario del último deslinde de la Cañada, no recogido en ningún documento anterior.

Termino. En el último deslinde de la cañada real, no se ha seguido, aparentemente,  el paso de la cañada por el itinerario descrito anteriormente, haciendo correr la cañada a la derecha de la antigua carretera nacional por la vega y cauce del río Gigüela, según se aprecia en la hoja 738 del mapa del IGN (última edición). Sin embargo en la Hoja de trabajo del término municipal de Villarta de San Juan del Instituto Geográfico y Estadístico (Trabajos Topográficos) , revisada en Ciudad Real el 5 de abril de 1884, por el Jefe de la Región Mariano Quintana y aprobada por el Director General, figura la siguiente inscripción: “Las vias pecuarias colocadas de acuerdo con el cróquis que remite la Dirección Gral. de Ganadería. Noviembre 1953”  y en el citado plano aparece el paso de la cañada por el puente viejo.  Tampoco coincide con el itinerario certificado por Don Carlos Grau Campuzano, archivero del sindicato vertical de Ganaderia en el año de 1958, en la que textualmente se dice: “… y sigue la Vega adelante por la Dehesa de la Villa, a buscar el camino de ambas poblaciones, hasta el puente del río Guadiana, entra por la calle Real de Villarta donde hacen puesto los ganados,…” Desde luego si tuviese que transitar en la actualidad un ganado siguiendo el itinerario deslindado de la cañada y, a pesar de no tener agua el río, lo tendría dificilisimo… pero parece ser que donde hay patrón no manda la historia o…  han aparecido documentos que desconocemos; pero dudamos mucho que la antigua Mesta o la propia Dirección General de Ganaderia desistiese de un paso seguro para echar los ganados al río, literalmente… ¿ ?

 

José Muñoz Torres, Cronista oficial.

 

 

 

 

 

 


2 respuestas a “Las cañadas y la Mesta. ¿Ventajas o inconvenientes?, por José Muñoz Torres

  1. Este tema de las cañadas, Pepe, que has elegido para este “poyete” ha tenido y sigue tiendo mucha tela que cortar en Villarta, y supongo que por donde pasen o hayan pasado porque han mermado bastante. He disfrutado leyéndolo. Muchas gracias. Me ha gustado también ver las fotos e imágenes complementarias que has puesto, así da gusto. Saludos, señor Historiador.

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