Villarta de San Juan y sus cantares, por José Muñoz Torres.

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Mayos a la Virgen de la Paz ( Mayos en familia)

Si no se produce un cambio radical, aquellos historiadores o arqueólogos que pretendan estudiar la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI, de nuestro pueblo podrán encontrarse con una enorme duda. ¿Cómo es posible que un pueblo haya pasado a vivir de una sociedad preindustrial, a otra de la modernidad más absoluta? Dicho de otra manera, se tendrá mas facilidad  para estudiar las sociedades medievales o antiguas, que para estudiar la sociedad actual, porque de las primeras tendrán objetos y utensilios que se conservan como importantes tesoros y, en cambio, de nuestra actual civilización se está destuyendo todo. Podríamos señalar que -ante el hecho de tomar partido solo por lo importante que fue el pasado o por todo lo bueno que puede traernos el futuro- lo verdaderamente importante sería saber “conservar, conocer y progresar”.

Hoy, todo lo que ha sido componente de nuestra forma de vida mas reciente es olvidado y casi destruido. Nada que recuerde nuestra forma de trabajar o de divertirnos, está merecinedo la pena conservarlo. Es triste comprobar que una sociedad rural, como la nuestra, ignore la forma de vida de hace apenas cincuenta años. Charlas impartidas en institutos, escuelas o bibliotecas nos han llevado a la conclusión de que en nuestra especial, interesada y querida historía de Villarta, debería haber un sitio especifico para todo lo antiguo que formó parte de nuestra sociedad. En algún sitio se debería hablar, conservar y conocer qué era el ubio y para qué servía; qué era eso del reconocimiento, que significaba eso del roce del que aún hablan los mayores, mientras se le iluminan los ojos al recordarlo, …. En algún sitio se debería hablar de esas cosas del ayer que formaban parte del vivir de cada día en nuestro pueblo y que si no las conocemos nos impedirá conocer una parte muy importante de nuestra historia.

Hace ya mucho tiempo se vendió, al peso, todo los papeles viejos que había en el ayuntamiento, sin pensar que con ello se vendía parte de nuestra historia. Claro que alguien piensa, todavía, que la historia es, exclusivamente, la narración de grandes hechos o hazañas; para muchos historía es sólo, todavía, la batalla de Covadonga, o las Navas de Tolosa,  Bailén, o el 2 de Mayo y por tanto solo de esos acontecimientos se puede decir que son historia. ¡Pues, no! Hemos de dejar de pensar asi, porque HISTORIA es, sobre todo, el conjunto de los sucesos o hechos políticos, sociales, económicos, religiosos, culturales, etc. de un pueblo. Esa es la tarea que muchos hemos emprendido y por eso estamos recordando  y hablando de esa cultura de la que parte de la sociedad, fundamentalmente urbana, califica como cosa de paletos o incultos, hasta el punto de que gañán no es una profesión honrada y respetable [mozo de labranza] sino la representación de alguien atrasado e inculto [Patán, paleto, salvaje, jayán].

Como gran parte de todos los “poyetes” que estamos escribiendo, este capítulo también se quedará corto. Habrá cosas que se nos olviden, otras a las que no le demos importancia, alagunas de las que no tendremos datos, ….. Pero entre todos podremos contar todo. Yo tengo mi recordador especial y estimado [Angel Rodriguez García] que me va recordando olvidos o rectificando errores. Como decía Emilio Garcia-Vera Cuerva, hablando de sus abuelas Sacramento y Elvira, se trata de dar “una peseta de entretenida” para que no se quede nada en el tintero.  Hoy vamos a hablar de cantares ¡Ahí es ná!

El cantar es algo apegado al ser humano, aalgo que acompaña al hombre en todos los momentos de su vida, solo o en compañia, y que le servían -hemos de pensar que siguen sirviendo- para expresar penas y alegrías. Estamos hablando, por supuesto, de esas manifestaciones populares  que sin saber cómo ni cuando, han traspasado nuestras pequeñas fronteras personales y se han convertido en ritos musicales de nuestra vida. Estos cantares, estas músicas, tenían su ritmo, su tiempo, su momento, incluso su vida: nacían y morían ( o quedaban olvidadas, que es lo mismo que el morir) cuando la diversión o el momento para el que habían nacido, cambiaba o desparecía. Por eso el interés, de muchos estudiosos de este tipo de música,  en recoger estas canciones que antes eran de uso familiar y corriente y en la actualidad, poco a poco, se van perdiendo. [No nos referimos a la música propia de nuestro folklore, de nuestras jotas, rondeñas, seguiriyas o fandagos, conservadas con trabajo, con muchjo trabajo, gracias al esfuerzo de asociaciones como ALBOREA]. Nos referimos a otro tipo de música: la que oíamos -en primer lugar a nuestras madres-, las de nuestros juegos infantiles, a las canciones d enuestras romerias o sanmarcos, a las canciones de arada o a las de siega, a las de la vendimia,.. ¡Nos referimos a los cantares!

El continuo trajin o desasosiego, como decimos aquí, en Villarta, de los tiempos actuales, impide una relación más estrecha madre/hijo, tal y como se contemplaba no hace mucho tiempo. El hijo recien nacido, de pocos meses, hasta que la guardería se los lleva [por necesidad], era el centro de actividad de la mujer, en muchos casos y casi siempre vigilada por la abuela. De forma inconsciente, de alguna forma, acompàñada de ritmos musicales improvisados, empieza a dale la madre clases de motricidad [ la madre naturalmente no sabía que era eso] que poco a poco el niño va asumiendo. Ello da lugar a canciones o cantares que trascienden los límites familiares y que pueden recogerse, con ligeras variaciones en la letra o en el ritmo, en cualquier rincón de España. Las primeras manifestaciones musicales que percibía un niño eran, exclusivamente, educacionales. Se empieza intentado que el niño muestre atención hacia algo y la madre, con la mano en alto y girandola de un lado a otro, canta:

Cinco lobitos
tuvo la loba
blancos y negros
detrás de una escoba.
Cinco paría
cinco criaba
y a todos los cinco
su teta le daba

Día tras día, el son reiterativo y la continuidad, hacían que el niño empezase a imitar los mismos gesto, lo cual se convertía en un espectáculo para toda la familia. Posteriormente, la madre le enseñaba a palmear. Cogia las manos del niño y cantaba:

Palmas y palmas
higos y castañas
almendras y turrón
para mi niño son.

o bien, sentando al niño en sus piernas y cogiéndole de las manos, le balanceaba [Era uno de los poco rituales en que participaba, activamente, el padre]:

Aserrín, aserrán
para vino, para pan,
los del rey sierran bien,
los de la reina también.

otras veces se trataba de intentar que el niño empezase a conocer los dedos de la mano:

Este se encontró un huevo ( por el meñique)
este lo echó a asar (por el anular)
este le echó una poca sal (por el corazón)
este lo probó ( por el índice)
y este pícaro gordo ( por el pulgar)
todo, todo se lo comió.

Son reacciones inconscientes de la madre; tiene tiempo y se lo ha visto hacer a otras muchas mujeres. Y quiere hacerle reir, hacerle cosquillas y le coge la mano:

A la buenaventura
si Dios te la da,
si te pica la mosca,
¡ráscatela!

o en el cuello:

Mira, un pajarito sin cola
¡Mamola, mamola!

La educación sexista, que aún persiste, hacía que, poco a poco, los niños y las niñas encaminasen sus juegos en direcciones distintas. Mientras los niños se inclinaban por juegos duros o, incluso, agresivos (Troncho o las “quedadas”, -como se dice ahora- para ir de “pedrás” a las eras de los Islas), las niñas mantenian unos juegos rítmicos (el pichí, la comba, etc.) donde muchas veces la música y el cantar eran protagonistas. Asi el juego de la comba se acompañaba de esta canción:

Que una, que dos y que tres.
Pluma, tintero y papel
para escribir una carta
a mi querido Miguel,
para decirle, que si,
quiero casarme con él.

Si la cuerda no daba la vuelta entera, sino que oscilaba de un lado a otro, la canción y el ritmo cambiaba:

Soy la reina de los mares
ustedes lo van a ver,
tiro mi pañuelo al suelo
y lo vuelvo a recoger.
Pañuelito, pañuelito
quien te pudiera tener
guadadito en un bolsillo
como un pliego de papel.

Sin que se pretendiese enseñar nada, sino porque siempre se había hecho, los niños cuando veían algún insecto, como la mariquita (esa que decíamos luego el bicho de la patata. Por cierto, un equipo de futbol de Villarta también era conocido con ese nombre), cantaban:

Mariquita, mariquita
ponte el velo y vete a misa
y verá lo que te dan:
una aguja y un dedal.

El cantar al caracol era, y sigue siendo, imprescindible:

Caracol, col, col
saca los cuernos al sol
que tu padre y tu madre
ya los sacó.

Otras veces la fuente de inspiración era algún fenómeno atmosférico:

Que llueva, que llueva,
la Virgen de la Cueva,
los pajaritos cantan,
las nubes se levantan…

De todas formas, la vida de los niños a esas edades no era tan separada -niñas por un lado y niños por otro- y como no había que ir a inglés o a informática, ni hacer tantos deberes, siempre quedaba tiempo -la calle era nuestro mundo- para jugar al corro :

Al corro Manolo
tu padre fue a los toros
tu madre más allá,
¡Que me pego una cula!
nic3b1os_juegos_corro_de_la_patata. fuente la hipopotama rosa jpg
A la rueda de la patata. (Fuente: La hipopotama rosa. wordpress )

o a la rueda de la patata:

A la rueda la patata
comeremos ensalada
lo que comen los señores
naranjitas y limones,…

Pero, en aquellos tiempos la niñez duraba poco y la juventud se acercaba con velocidad de vértigo. Y pronto había que ponerse a trabajar. Los cantares ya tenían otras connotaciones. En la vida rural de nuestros pueblos, donde los hombres permanecían mas tiempo solos que acompañados, las canciones se veían interumpidas por la necesidad del trabajo. Si exceptuamos el trabajo con las mulas, el resto de los trabajos no daban para muchas canciones, la siega, hacer hoyos, sólo requerían enderezarse un poco y seguir dándole a la hoz o a la azada.  En cambio, en las aradas interminables de nuestros campos llanos, las largas jornadas, eran acompañadas de cantares  que se llamaron de arada que se veían interrumpidos por los gestos o voces que el gañán daba a su yunta:

Arre mula, no pares  (¡Arre, ingeniera!, para que la mula anduviese)
tira ligera (¡ Toma, rría! para que fuese a la derecha)
que mañana es domingo (¡Soo, Poderosa! Para que parase)
y es fiesta entera (¡ Toma, sioo! Para que fuese a la izquierda).

y así todo el día en un diálogo continuo; unas veces le hablaban cariñosamente (ellos siempre tenían predilección por una. Mi primo Felix, al que alguna vez acompañé en un día de arada, tenía predilección por su mula Ingeniera, creo recordar o ¿Capitana?) Otras se enfadaban  y era una continua letania de improperios las que se llevaba el pobre animal. Y así mientras tanto, cantar iba y cantar venía. [Alguno de estos gañanes era famoso por su mala aptitud para el canto y era perfectamente conocido cuando recorría las calles del pueblo, todavía a oscuras camino del campo: ¡Ya va …… a arar! (no diré el nombre que aunque ya no vive no me parece bien que ahora sólo se recuerde  por lo mal que cantaba).

Mientras las mujeres en casa. En las múltiples e interminables labores de la casa: lavar planchar, coser, la comida,… Cuando aún no existía los aparatos de radio [Aquellos majestuosos aparatos de radio cubierto con telas de cretona: “las radios de cretona”, que cantaba Carlos Cano], las únicas canciones que se conocían y cantaban, -aparte de las que habían cantado en las últimas fiestas de las Paces-, eran los romances de ciego, que de vez en cuando aparecían en Villarta, romances tristes y a veces truculentos que cantaban los ciegos mientras apoyaban un puntero en un cartel con algunos dibujos referentes al que iban a entonar. Después lo vendían por cuatro perrillas impresos en un pobre papel de los cuales Virginia Sánchez de la Blanca tenía guardados muchos de ellos. Había uno de ellos que para mi, curiosamente, guardó un recuerdo imborrable. Se trataba del Romance de Adela [La versión que transcribo es la que me fue dictada por Maria del Carmen Moreno y por mi hermana Felisa. He odio tambien la versión grabada por Joaquín Diaz y la que se ha recogido en el pueblo de Villamuelas (Toledo)]. Decía así:

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El ciego Carrañaca de Tomelloso ( Fuente: Albertosolano.wordpress)
ROMANCE DE JUAN Y ADELA
Una niña y un niño
que festejaban (bis)
que hacía cinco años
que se amaban. (bis)
Llegó su santo
le regaló
un corte de vestido
de gran valor (bis).
A otro día por la tarde
fue a pasear (bis)
y Juan no tenía ganas
de con ella hablar(bis)
Juan ¿Qué te pasa,
que estás tan triste?
Si es que ya no me quieres
pues me lo dices (Bis)
Pues no te quiero
que quiero a otra(Bis)
que mis ojos han visto
que es mas hermosa(Bis).
Si es mas hermosa,
pues cásate,
si no me quieres,
pués déjame(Bis).
A otro día por la tarde
cayó en la cama(bis)
y va su amiga a verla
pués ¿qué te pasa? (bis)
Lo que me pasa
no te lo digo
¿Que si has visto a mi Juan
por algún sitio?(bis)
Piensa ponerte buena
yo te lo digo
los amores de Juan
los has perdido (bis)
Porque tu Juan(bis)
con tu amiga Dolores
se va a casar(bis).
Madre, ¡qué buena noche!
¡Cuántas estrellas!(Bis)
Ábrame la ventana
que quiero verlas(Bis)
No, hija mia no
que estás enferma (bis)
y el aire de la noche
dañarte pueda (bis)
Madre, ¿qué es esa música
que tanto suena? (bis)
son los quintos de hogaño
que van de vuelta (bis)
Siento ladrar un perro
junto a mi reja(bis),
a la misa de alba
ya estaré muerta(bis).
No, hija mia, no,
no digas eso (bis)
Madre, querida madre,
deme usté un beso(bis).
Si viene Juan a verme
después de muerta(bis)
no lo dejen pasar
de aquella puerta (bis).
A otro día por la tarde
pasó el entierro(bis)
Juan que estaba a la puerta
se pasó dentro (bis)
Cogió un retrato
y lo besaba
y con gran dolor
allí lloraba(bis)
Adios, Adela,
Adela mia,
que nunca me creía
que te morías(bis)
A otro dia por la tarde
va al cementerio(bis)
pregunta por la tumba
al sepulturero (bis).
Al cabo de un momento
se oye un tiro(bis)
y una voz que decía
¡me voy contigo!.
Adios los lirios,
y los cipreses
adios, Adela mia
adios pá siempre (bis).

(La versión grabada, por conocer la música, de Joaquín Díaz figura en el L.P. Romances truculentos S-32699 de Movie play.)

A pesar de todo los jóvenes aaprovechaban las ocasiones que se podían presentar, -que no eran muchas-  para divertirse juntos. Uno de esos momentos era la celebración del “sanmarcos” , dia para salir al campo que posteriormente fue sustituido por la romería del 1 de mayo. Ese día chicos y chicas aprovechaban para cantar y bailar canciones como estas:

que hace ahí 004583
Partitura del arreglo de “Que haces ahí mozo viejo”
¿Qué hace ahí mozo viejo,
que no te casas
que te estás arrugando
como las pasas?.
Que dame la mano
que resalada estás.
Que salga la madama
vestida de marinero
que vale mas pesetas
que estrellas hay en el cielo…

o esta otra:

La señorita …... (se decía el nombre de alguna)
que ha entrado en el baile,
que lo baile, que lo baile , que lo baile
y si no la baila medio cuartillo mas,
que lo pague, que lo pague, que lo pague.
Que salga usted
que lo quiero ver bailar
saltar y brincar, dar saltos al aire
con lo bien que lo baila la moza
déjala sola, sola en el baile…

Todas ellas requerían una invitación o petición para bailar en el grupo o, al menos, se personalizaba el nombre de alguna o alguno de los presentes:

La señorita ……… (el nombre de una de las chicas)
que malita está,
se va a morir de pena
de tanto pensar.
Si piensa en su novio,
su novio no la quiere
y ahora ….. (la citada al principio)
de pena se muere.
Y a su novio le van a dar
chocolate con aguarrás
y a su novia le daremos
chocolate con veneno (??).

Más generalizados eran los cantares de vendimias. Estos podían ser de varias clases. Unos de identificación de la cuadrilla, en los cuales de alguna forma, solía citarse el nombre del amo para el que vendimiaban. Con carácter genérico se solía cantar:

Venimos de vendimiar
de la viña de mi agüelo ( o el nombre del dueño)
y no nos quieren pagar
porque hemos roto un puchero…

aunque, a veces, las dos últimas estrofas se sustituían para hacer referencia a aquellas que se quedaban en el pueblo sin ir a vendimiar, diríamos las señoritas:

Venimos de vendimiar
de la viña de mi agüelo
y ahora vamos a ver
a las del pelo compuesto.

Otro tipo de estos cantares eran los que se dedicaban a piropear al gañán que las llevaba en el carro o galera:

Este carro es una ermita
las mulas los pabellones
y el gañán que lo acarrea
va robando corazones.
Viva mi carretero
viva mi carro
viva mi carretero
que no ha volcado
que no ha volcado, niña,
que no ha volcado
viva mi carretero
viva mi carro.

En un pueblo de tan evidente devoción mariana, como es Villarta y en especial su devoción por la Virgen de la Paz, esta no podía quedar fuera de los cantares, de tal forma que cuando se regresaba de vendimiar por la tarde o cuando se terminaba la vendimia, se cantaba:

Gracias a Dios que he llegado
donde no pensé llegar
para dar las buenas tardes
a la Virgen de la Paz.

Era manifiesto el resquemos o la envidia de las vendimiadoras hacia las que quedaban en el pueblo, de tal forma que este hecho trascendía a los cantares y a ciertas expresiones que en la forma podían parecer ofensivas, aunque las que lo decían desconociesen su verdadero significado. Entre los cantares uno hablaba de la pereza o buena vida de las que no iban a vendimiar:

Al entra en este pueblo
lo primero que se ve
son las ventanas abiertas
y las camas sin hacer…

y desde el carro, si se cruzabancon alguna de ellas, le decían gritando: ¡Capona!. [Sin embargo la palabra capona según el diccionario de la RAE se refería a adornos a modo de charreteras y el hecho de vestir de caponas sería hacer ostentación de los dichos adornos. Sin embargo lo que entendiesen la que tal palabra decían estaría más cerca de el sentido de estar capada: capona.]

Si los cantares de vendimias eran cantados, practicamente, por mujeres, otros los cantares más importantes, los mayos, eran cantados, antes, que no ahora (y si no ahí tenemos al grupo de Mayos en familia) por rondallas de jóvenes. Los mayos tienen un sentido eminentemente lúdico y es que no podemos olvidar que el mes de mayo era la época ideal para que los mozos rondasen a las mozas; las noches se van haciendo ya templadas y las flores empiezan a florecer por todos lados, los corazones despiertan del largo invierno y el cariño o el amor se comunica con más facilidad. Es cierto y coincidimos con VALLEJO CISNEROS [Música y tradiciones populares. Biblioteca de Autores y temas manchegos. Diputación de Ciudad Real, 1988] que la Iglesia o los mismo mozos, para partir con la bendición de la Iglesia, hiciera su primera ronda a la Virgen que sería por tanto la primera rondada. La primera ronda tenía lugar en la última noche de abril y suponía una explicación clara y general de cuanto estamos diciendo:

Ya estamos a treinta
del abril cumplido
ahora viene mayo
hermoso y florido…

y una primera presentación, como decíamos antes, ante la puerta de la ermita de la Virgen de la Paz [en la actualidad, el grupo de Mayos en familia, hace un recital mariano dentro de la iglesia, a los pies de la Virgen de la Paz, que se inicia con el mayo a la virgen y termina con los himnos de Nuestra Señora de la Paz]:

Con mayo llegamos
a cantarte Madre
y a decirte vamos
lo que bien nos cuadre.
Patrona bendita
Virgen de la Paz
de rosas fresquitas
traemos un haz…

y terminaba:

Ya te hemos cantado
abogada nuestra,
vamos a otro lado
a seguir la muestra.

y la muestra, la ronda, continuaba por las distintas casas de las jóvenes para que algún joven había solicitado a la rondalla que le cantaran los mayos. El primer cuarteto era una presentación genérica para todas las mujeres:

Bienvenido mayo,
bienvenido seas,
para las casadas,
viudas y solteras.

a continuación se cantaba la petición de permiso para cantar el mayo:

Si me da licencia
ya me determino
a cantarte el mayo
hermoso y florido.

Dando por hecho el asentimniento de la moza, el mayo empezaba, según la inspiración de la rondalla, describiendo la belleza de todas las partes del cuerpo de la joven. Salvo, alguna excepción, la descripción era la misma para todas, asi, se decía:

Esos cinco dedos
que tienen tus manos
son como azucenas
cogidas en mayo.
Tu pelo es madeja
de oro del Oriente
con rizos que adornan
a tu hermosa frente.

y asi todas y cada una de las partes del cuerpo, concluyendo:

Ya está dibujadas
todas tus facciones
ahora falta el mayo
que  te las adorne.

Estos cantares tan típicos de nuestra Mancha, tienen un forma distinta de hacerlos sonar en los distintos pueblos, unos más rápiso, otros mas lentos y en el caso de Villarta, cantados con tranquilidad, sin prisas, que hay tiempo en toda la noche.[En cualquier caso, Angel Rodriguez García, mantenedor de los mayos, en Villarta, junto a mas cosas, espero que me haga llegar uno de esos mayos antiguos que tiene y lo meteremos en uno de los “poyetes”].

Hemos de señalar, finalmente, aquellos cantares que tenían su origen directamente en la religiosidad popular que, al igual que otras actividades, están siendo sometidos a un revisionismo excesivo, no solo desde un punto de vista religioso, sino desde el punto de vista etnográfico. Nos referimos, hablando de cantares, al Rosario de la Aurora y a las Flores. El primero se celebraba en los amaneceres de los domingos de mayo y en realidad se trataba, efectivamente, de un rosario cantado por las calles del pueblo. Evidentemente la letra era la del Ave María, si bien su ritmo, como todos nuestros cantares, -sean o no religiosos-, era excesivamente lento en relación con el que se cantaba en otras poblaciones, al igual que en la salve que arrastra interminablemente las silabas.

SANYO DIGITAL CAMERA
Grupo ALBOREA cantando y bailando a los pies de la Virgen de la Paz

En otro “poyete” hablaremos de nuestro folklore que mantiene, -como deciamos al principio-, contra viento y marea el Grupo ALBOREA.

José Muñoz Torres, Cronista oficial.

 

 

 

 


One response to “Villarta de San Juan y sus cantares, por José Muñoz Torres.

  1. Pepe, ayer tarde empecé a leer tu ultimo “poyete” (hasta ahora), el que habla de los cantarcillos infantiles con los que hemos aprendido tantas cosas en nuestra infancia. Seguí leyéndolo por la noche cuando tomaba el fresco en mi patio (que con estos calores es más un decir que un hacer). Pero en esta ocasión se lo leía desde el móvil en voz alta a mi mujer… No te puedes imaginar el rato tan a gusto que pasamos, fue como abrir el baúl de los recuerdos. Mi esposa y yo canturreando esos cánticos con qué acompañábamos los juegos; yo los seguía leyendo de tu escrito pero mi mujer iba por delante sin ver la letra… Se nos hizo cortísimo y por la inercia empezaron a surgir otras cantinelas: Cantinerita, niña bonita… – La una, la otra, la yegua la potra… – Estando el señor don gato… – San Juan de Villanaranja lo bien que fuma, lo bien que canta, tiene la barriga llena de vino tinto, de vino azul ¿a-ver-a-quien-sal-vas-tú?… – El carbonero, por las esquinas… – Al pasar la barca… – Mirar pa’rriba que caen morcillas, mirar pa’bajo que caen garbanzos… – Viva la media naranja, viva la naranja entera, viva la guardia civil que va por la carretera… – Río verde, río verdé, río de tantos colores, tantos como el río tiene, así son los mis amores… – Tanta nariz que vengan a por mí… – Han puesto una librería con los libros muy baratos… – Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis y siete, estando la reina en su gabinete, vino Gil apagó el candil, candil candilón cuéntalas bien que las veinte son: Justicia y Ladrón… Allá va mi gavilán con las uñas recortás, como no me traigas uno, a la noche lo verás… – Pin-pineja, la mano la coneja… – A la alameda ya no voy más, a la alameda a pasear –pa-pachi-papa-chin… Cada cancioncilla encajaba con su juego, el último que he citado era de chicas, la entonaban en corro con los brazos entrelazados de unas a otras por delante y por detrás y era un espectáculo ver como cimbreaban al unísono todo el cuerpo hacia uno y otro lado, hacia delante y hacia detrás. Con la canción del romance no te digo nada, mi mujer, aunque con algunas palabras cambiadas, lo recuerda entero y se le vinieron otros: En la estación de alicante…- Gerineldo… – Estando Lola bordando…
    Ya termino señor mío pidiéndote perdón por lo que me he extendido y dándote las GRACIAS por hacernos pasar estos ratejos tan buenos y por sacar a relucir al grupo de Mayos en Familia del que mi esposa y yo formamos parte.
    ¡Ah! Una aclaración: mi nombre es, Ángel Rodríguez García (sobre todo por el orden de mis apellidos que los he visto cambiados en este “poyete”).

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