METERSE EN CAMISA DE ONCE VARAS, por José Muñoz Torres

Hay muchas ocasiones en la vida en las que por no «meterse, -uno-, en camisa de once varas», que además de ser complicado, puede dar muchos problemas, se termina «yéndose por los cerros de Úbeda», es decir divagando y alejándote del tema central de la conversación o de lo que se quiere decir, con lo cual pueden ocurrir varias cosas: una, que te quedes corto en la explicación; otra, que expliques en demasía y no consigas explicar lo que en realidad interesaba o se pretendía; ante estas posibilidades suele ocurrir que pienses que no merece la pena complicarte y lo que podía ser un tema importante a tratar o una decisión necesaria que tomar, se quede sin explicación o lo que es peor que se quede en «agua de borrajas». Y ¿qué suele pasar?, pues muy sencillo. Lo que me ha pasado a mi en las breves palabras que llevo escritas. Quería insistir en parte de los que no había dicho en el último «poyete», e incluso advertía al final mi intención: » El próximo «poyete», encarando ya las «Paces», lo dedicaremos a explicar tantas palabras «entrecomilladas» que han aparecido en este y alguna fotografía que nos haga recordar cosas que no tuvimos que olvidar», y me encuentro con que debo explicar tres expresiones muy conocidas y muy utilizadas pero que quizás no sepamos el por qué las utilizamos. Así que antes de continuar lo del «poyete» anterior terminemos con lo no tan conocido dicho en este.

Meterse uno en camisa de once varas (Actualmente se emplea, como advertencia: «No te metas en camisa de once varas». Asi por encima parece entenderse fácilmente el hecho de que no es conveniente meterse en cosas grandes o superiores a tus fuerzas, aunque quizás habría que señalar, para mejor explicación, que la «vara» era una antigua medida de longitud que equivalía a 0’835905 metros, es decir que las 11 varas de nuestra frase equivalía a 9’193 metros. Con lo cual saltaba rápidamente la pregunta lógica: ¿ y para que se quería una camisa de más de 9 metros?. Y aquí si había que dar la explicación del por qué de esa camisa. Parece ser que en la antigüedad, en la Edad Media, en la ceremonia de adopción de un niño, se metía a este por la manga de una camisa enorme, para sacarlo por el cuello de la misma. Cuando la criatura asomaba la cabeza, el padre lo besaba y quedaba así confirmado como hijo. Pero, ocurría que si la persona adoptada era mayor, podía crear problemas en su nueva familia, de tal forma que algunos podrían decirle: «te has empeñado por meterlo en la camisa de once varas, -sin conocer nada de él- y ahora pasa lo que pasa. Asi que la próxima vez no te metas en camisa de once varas».

Irse por los Cerros de Úbeda. El significado de esta frase sería el de no entrar o no querer entrar en el fondo de la conversación o en la resolución de un tema sin dar muhas explicaciones. El origen de la expresión parece encontrarse durante la conquista de Jaén por Fernando III. Una vez conquistada, haciendo recuento de las pérdidas tenidas, echaron en falta a uno de los capitanes, a un tal Alvar Fañez, dándole por muerto. Al poco tiempo, apareció y al ser preguntado por las causas de su desaparición dijo, señalando los cerros próximos a Úbeda: «me perdí por aquellos cerros». Y sin dar más explicaciones, aunque algunos dijeron que había sentido miedo, dieron por cerrado el tema. Pero dice la leyenda que Alvar Fañez no quería dar muchas explicaciones porque mientras los demás habían estado peleando, él, fue a encontrarse con una joven morisca a las afueras de la ciudad, es decir, se fue por los Cerros de Úbeda, para profesar con ella su amor por aquellos cerros.

Cerraja ( Sonchus Oleraceus) [ Fuente: Wikipedia]

Agua de borrajas (Quedar en agua de borrajas; como agua de borrajas) Se puede utilizar esta planta u otra llamada cerraja. De esta última se dice en el diccionario Tesoro de la lengua Castellana o Española: «… que sea de mucho provecho en la medicina para diversas enfermedades, comunmente solemos decir a propósito del que trae muchas razones, que no son concluyentes para probar su intención, que todo es agua de cerrajas». De la borraja que se encuentra al lado de caminos y que algunos le dan el nombre de viboreras, o confunden dichas plantas, es una planta borraginácea cubierta de pelos ásperos, con flores azules en racimo y semillas menudas; se usa en medicina. Tiene hojas y tallos ásperos, cubiertos de pequeñas espinas, que se come cocida; sus flores se empleaban como sudorífico. Muy llamativa pero de escasa propiedades nutritivas de ahí que del líquido en el que se habían cocido, se dijese «quedar como agua de borraja».

Dicho todo lo anterior sobre estas tres frases que se repiten una y otra vez, sabiendo perfectamente lo que queremos decir pero desconociendo su origen, pasemos a esas palabras que habíamos «entrecomillado» en el «poyete anterior».

CUADRA: Curiosamente es una palabra perfectamente conocida y de uso exacto; sin embargo, en la vigésima primera edición del Diccionario de la RAE del año 1992 no figura esta palabra, ni tampoco en la edición del año 1792. Si figura, en cambio, la palabra CABALLERIZA que sería el lugar que define como el lugar donde se recogen a descansar del trabajo, y tomar su alimento las bestias de carga, rua o arado,.. Esta misma definición la recoge la citada edición de 1992, distinguiendo como el lugar cubierto destinado para estancia de caballos y bestias de carga [Sin embargo viene la palabra registrada en cuadro/dra y dentro de ella la acepción 20 como caballeriza] El diccionario de Maria Moliner dice en su primera acepción: «Lugar cerrado y cubierto donde están las caballerias». Normalmente la cuadra se situaba en la parte baja de un edificio que en su planta alta se situaba el pajar. La cuadra se situaba en el corral de la casa, al que se accedía bien por la calle de servicio, mientras a la casa se accedía por la calle principal, aunque internamente se comunicaban con una puerta siendo la pate del corral la «trapuesta». En Villarta de San Juan, podemos aún apreciar esta peculiar distribución, Por ejemplo el lado izquierdo de la actual calle de la Estación entrando por la carretera (Calle Cervantes, antiguamente Calle Real), se ven aún varias portadas, cuyas puertas principales daban a la carretera o a la actual calle San José; asimismo ocurre con la calle Postas, aunque en esta las antiguas edificaciones agrícolas están desapareciendo. Todo esto como decíamos al principio del poyete solo se puede terminar «yéndose por los cerros de Úbeda, o mas correcto con un gráfico de algunas de estas ubicaciones. Antiguamente los pajares se utilizaban en planta baja, independientemente de la cuadra, según vemos en el catastro del Marqués de la Ensenada en la relación de edificios de los vecinos. Posteriormente, los pajares se construían en la parte superior de la cuadra, en algunas ocasiones la paja procedente de las eras donde si trillaba se subía a los pajares ( quizás por la estrechez del espacio dentro de la casa) por la calle, a traves de la «piquera», aunque esta tambien existía de una forma u otra cuando la cuadra y pajar estaba dentro de los corrales. [A toda esta información se puede acceder acudiendo a la publicación de FRANCISCO VALERAMARTINES-SIERRA. Agricultura tradicional en Campo de Criptana.Aspectos generales 2011. htttps://www.campodecriptana.info] Pero en cualquier caso las definiciones de las palabras, según aparecen en los diccionarios, no se corresponden con la realidad. Indicamos algunas:

PIQUERA : El Diccionario de la RAE (Vigésima primera edición de 1992) no hace referencia en lo que se refiere a construcción o parte de cuadras y pajares, aunque aplica el concepto en su acepción ||5. Ventana o rompimiento hecho en la pared de un jaraiz que da a la calle, para descargar por él los carros de uva.[ Para descargar la uva de los carros desde la calle al jaraiz a esa abertura simplemente de le llamaba «descargadero» y aún se conservan algunos en nuestra localidad].

«Descargadero» de uva correspondiente a la bodega, ya desaparecida, de Pedro Roncero, en la calle Cristo Rey (Archivo personal)

«Descargadero» de uva en la calle de la Estación, correspondiente a la antigua bodega de Felix Serrano (Archivo personal)

«Descargadero» en la calle Postas, correspondiente al jaraiz de la bodega de Santos Labrador (Archivo personal)

Como podemos ver en las fotografias anteriores la descarga de uva en los jaraices se hacían, efectivamente, en una abertura o ventana a la calle que mantenían una diferente profundidad (mayor que el nivel de la calle) garantizando la cómoda descarga de la uva. [ Nos referimos siempre, en este caso, a los descargaderos que daban a la calle, ya que los que estaban dentro del solar de las bodegas tenían un «muelle», a modo de andén para cargar o descargar mercancias, en este caso uva, junto a la ventana del jaraiz, donde era más comodo «arrimar» el carro o remolque para descargar la uva].

Descagadero o «muelle» de un jaraiz de una bodega grande (Jaraiz en la bodega de «Las Davisas» ) (Fuente: Villarta de San Juan. Historia de un pueblo y su gente]

Descargadero de un jaraiz de una pequeña bodega. Estas aberturas o ventanas del jaraiz son denominadas en el Diccionario de la RAE como piqueras. Se aprecia en la foto el pequeño «muelle» donde arrimar el carro para descargar la uva. [Fuente: Villarta de San Juan. Historia de un pueblo y su gente]

Sin embargo, en nuestra región, la definición de «piquera» es una bien distinta. En principio hay que señalar que los jaraices de los que habla el diccionario para descargar la uva están en sotanos no muy profundos ( máximo dos metros bajo el nivel del suelo). En cambio el significado de piquera que se aplica en nuestra comarca, se corresponde con la abertura realizada en lo más alto de un pajar, sobresaliendo del mismo por donde se introducía la paja.

Piquera situada en la calle de la Iglesia, junto a lo que fue primer cementerio de Villafrta de San Juan, perteneciente a la familia de la Hermana Florentina o de los «vaqueros», en el que se identifica perfectamente la estructura y situación de las «piqueras» [Fuente: Villarta y sus fotos de M.A. Cándenas]

Piquera en la Plaza de Postas, este tipo de piquera es mas sencillo ya que solo es un hueco abierto en la pared y cerrado con una puerta. Como es evidente no tiene ningún sentido que se utilizase para descargar uva. Esta piquera y la anterior suponía que la paja debía descargarse en la calle con un incoveniente aceptado por los vecinos. [Fuente: Villarta y sus fotos de M.A. Cándenas. Foto cedida por Angel Rodriguez]

La cuadra y el pajar y por tanto su piquera está en un corral. con acceso desde la calle García-Morato, antiguo camino de Herencia, (Archivo personal)

Edificio de Cuadra y pajar en el pasaje a la «plazoleta» con acceso desde la calle del Monte cuyo dueño fue Rafael Isla (Creo que le decían «Rafael el de Milla». En la actualidad su interior es ocupado por la Floristeria los Jazmines. (Archivo personal)

Fotografía aérea (alrededor de 1934) de una cuadra con pajar, el acceso por una portada ya desaparecida al igual que todas las construcciones que le rodean en la calle Pocotrigo (después 18 de julio y actualmente calle del Parque) esquina a la calle García Morato, (anteriormente camino de Herencia) quizás una de las edificaciones más antiguas de Villarta. (Fuente: Villaharta de San JuanHistoria d eun pueblo y su gente. Reportaje gráfico desde 1808 a 1970)

A la vista de las anteriores fotografías de lo que aquí en Villarta de San Juan llamamos «piqueras» podemos ver claramente que no tiene nada que ver con el que aparece en el diccionario de la RAE. El caso es que en muchas zonas cerealistas, se llama piquera a la ventana que está en la parte alta del pajar por donde se introducía la paja.

PAJAR: La definición de pajar que encontramos en los diccionarios es escueta: «Sitio donde se guarda la paja» ( del latin: «palearium». «Palea» es paja en latin ). Por lo que se refiere a Villarta de San Juan en el Catastro del Marques de la Ensenada se citan algunas cuadras con pajar «encamarado»[Esta palabra participio de Encamarar, «poner y guardar en la cámara los granos y frutos, dio lugar a la descripción de una forma de vivienda: de planta baja, es decir sin cámara o «encamarado», es decir de dos plantas o alturas, como los pajares que es la planta alta de la cuadra o bien cámara de granos o trasteros, la planta alta de la vivienda] y en otros casos la enumeración de de cuadra, pajar, patio, etc. sin que se haga descripción alguna de otros tipos de pajares, salvo raros casos que parecen sean pequeños espacios cubiertos al margen de las casas, como los que poseen Bernardo Moreno menor de 17×4 varas (14×3 metros) o el de Francisco Antonio Bravo de 10×4 varas (8,3×3 metros) [https://josemunozvillaharta.blog/2017/12/17/como-eran-las-antiguas-casas-de-villarta-por-jose-munoz-torres/]. En cualquier caso, la mayoría anexos a las casas-viviendas, se trataba de edificaciones de un solo cuerpo: la parte baja como cuadra y la parte alta como pajar. Dada la altura y según la necesidad de las caballerias que se tuviesen al pajar se metía la paja por dos aberturas o ventanas una mas baja que otra para poder distribuir mejor la paja. Para ello en lo alto de la piquera, existía perpendicular a la pared una viga de la que se supendía un «Carrillo» ( Mecanismo que consiste en una rueda giratoria de borde acanalado, por el que se desliza una cuerda o cadena, y que sirve para mover o levantar cosas pesadas o de cierto volumen.«

«CARRILLO» o Polea. Mecanismo que consiste en una rueda giratoria de borde acanalado por el que se desliza una cuerda o cadena y que sirve para mover cosas pesada o de cierto volumen. En lo alto de la piquera había un grueso palo sujeto a la pared perpendicular a ella, como se aprecia en las fotografías donde se enganchaba el «carrillo» o polea con el cual se subía la paja en seras donde eran recogidas por los que estaban dentro del pajar encajando bien la paja. Este «carrillo» era la habitual polea para sacar agua de los pozos.

Carrillo en un pozo para sacar agua. (Era el único modo de disponer de agua potable en las casas hasta que …. ¡esa es otra historia (Fuente: Eltiocazuela. Villafranca de los Caballeros. Campo de San Juan)

PAJERA (LA). Dice el Diccionario de la RAE.: Pajar pequeño que suele haber en las caballerizas para servirse prontamente de la paja. La pajera era un receptáculo cuadrangular, con pequeños tabiques que tenía accceso directo al pajar mediante unos peldanos empotrados en la pared, al final de la cual había una trampilla deslizante para entrar en el pajar. Si este estaba lleno, deslizando un poco la trampilla caía la paja que llenaba la pajera. Si no era así el gañán subía al pajar y empujaba la paja hacía la abertura. Como decíamos anteriormente, la parte baja del edificio, era la cuadra propiamente dicha, -el piso alto era el pajar-, y en ella podíamos distinguir claramente las siguientes partes: la zona de dormir el gañan o los gañanes de turno (en algún sitio hemos visto que esta parte se le denomina «habitación de los gañanes») que en realidad se trataba de un «poyo» que era un banco de piedra revestido de yeso que estaba construido junto a la pared, al lado de la puierta de entrada de la cuadra. A la derecha de la entrada se enontraba la zona de pesebres que se enontraba separada de la zona de servicios y «dormitorio» por unos medios muros con un paso para entrar las mulas. A la izquierda de ese muro, en la zona de servicio que indicábamos, se encontraba la pajera donde se echaba paja para la comida diaria de las mulas.

Bolsa-cebaera

Tornajo (Dornajo ) o cebaera (Fuente: Vallapop)

CEBAERA: Depósito realizado de obra en las cuadras para guardar la cebada necesaria para el pienso de las mulas por la noche. Para dar el alimento en el campo, en el caso que no tuviera casilla con pesebre, es decir que salieran a trabajar «por tó el día«, se utilizaban bolsas para echar el pienso y a veces tambien se utilizaba Dornajo (especie de artesa de madera que servía para dar de comer a animales, alargada, en vez de redonda que se utilizaba para animales domésticos: cerdos, gallinas, etc.) Esta palabra terminó convirtiendose en TORNAJO.

La pajera se encontraba junto a los pesebres, a la izquierda de esta fotografia (Fuente Teodoro Sánchez-Migallón.

Piquera (Fuente: Eltiocazuela. Villafranca de los caballeros)

POYO (o CAMASTRO): Banco de piedra, yeso u otra materia que ordinariamente se fabrica arrimado a las paredes, junto a las puertas de las casas de campo, en los zaguanes y otras partes (Diccionario de la RAE); En este ambiguo otras partes habría que incluir el poyo de iguales caracteristicas que servía de cama a los gañanes en la cuadra. En las casas de campo (casillas, quinterias, etc) solía dividirse en dos apartados, uno más grande con pesebres y pajera que servía de cuadra para las mulas y otro más pequeños que solía tener chimenea y a cada lado del fuego un poyo. Con mucho eufemismo o desden se citaba como colchón para dormir en esos camastros («camas de pobre») a las «SACAS», costales muy grandes de tela fuerte más largos que anchos. Estos se rellenaban de paja y se tendían sobre los «poyo.

Poyo o camastro (Parte de la cocina de una «casilla» o quinteria)

Saca (Costal más largo que ancho relleno de paja). Colchón para el poyo o camastro.

Poyo al lado de la chimenea en la parte de cocina de una quinteria o «casilla» (Fuente: Nicolás Ramos Pintado. «El crimen de Pocopan)

Ventana en la cuadra que daba al basurero ( Fuente: Eltiocazuela.Historia de cosas.Casilla de Juanrealymedio. Villafranca)

Suelo empedrado de la cuadra ( Fuente: Eltiocazuela)

Vista general de la cuadra para cuatro pares de mulas de un quinteria (Fuente: Eltiocazuela)

Por si hay alguien más interesado en este tema le recomiendo la pelicula «LA VENGANZA» de Juan Antonio Bardem, rodada en el año 1958 en tierras manchegas que describe en toda su crudeza y realidad la vida de una cuadrilla de segadores. Asi mismo podéis echar un vistazo a la interesante obra de Teodoro Sánchez-Migallón: Aproximación a la arquitectura popular en la Mancha Baja.El caso de Manzanares ( En él aparece una imagen de la bodega y corral de Rafael Mencherp, el de Milla, en la calle del MOnte. Igualmente la obra de Oscar Jerez Garcia: Arquitectura popular manchega.Las Tablas de Daimiel y su entorno. Nuevamente se han quedado «en el tintero» muchas otras cosas sobre nuestra forma de hablar pero seguiremos en otro momento.

JOSÉ MUÑOZ TORRES, Cronista Oficial


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