Y sin darnos cuenta, nos cruzamos con Cervantes, con D. Quijote, Sancho Panza y con otros muchos viajeros y autores que nos hablan de Villarta aunque no haya molinos. por José Muñoz Torres.

La aventura de los molinos. Obra de Ricardo Balaca y Orejas para la edición del Quijote de Montaner y Simóm [Fuente: QBI.Banco de imágenes del Quijote]

En casi todos los pueblos, y Villarta no podía ser menos, existía o todavía existen, esos lugares medio secretos -aunque sean públicos- en que al igual que los académicos de Argamasilla, se reunían gente del lugar para hablar de historias pasadas, presentes y, ojalá, futuras de su pueblo. Aquí en Villarta, en su antiguo casino, había tertulias de temas variados: de caza (sobre todo en las barberías como la de Inocente Moraleda, -«Móngenes», hijo de Hermógenes, natural de Herencia ), del campo, de viejas historias, a las que según el tema, se acercaban algunos oyentes que en clamoroso silencio oían y dejaban hablar a los protagonistas de la tertulia. Lo más normal es que se «echase» la partida de truque con el café por medio como apuesta a pagar por el perdedor o perdedores. Otras eran más serias: una partida de ajedrez; Joaquín Camacho y Don Felipe eran muy aficionados y acudían todos los días aún con el «bocado en la boca» a jugar su partida de ajedrez. Aún queda un lugar, el centro social o el casino de los jubilados, donde aparte de otras muchas cosas se sigue «echando la partida de truque», pero….

Misi en su biblioteca junto a otros «quijotes» en un lugar de la Mancha (Archivo Personal)

El «sacar a relucir» esos lugares entrañables solo es un «achaque» para hablar de dos sitios donde el tema Villarta sigue siendo fundamental. Y los dos tienen que ver con los libros. Uno es la Biblioteca Publica Municipal, ya de larga andadura, aunque las autoridades que iniciaron su actividad «no las tenían todas consigo», sobre la viabilidad de un centro de este tipo pero ahí está. Utilizaron los locales de las antiguas escuelas que, poco a poco, se quedaron pequeñas para todo lo que la Biblioteca iba dando a los villarteros; tan pequeña que hubo que hacer un edificio nuevo y posteriormente una ampliación. Y ahí, desde el principio, desde el primer día, Misi (Misericordia Garcia Tabasco), el alma y vida de ella, atiende, charla, aconseja, a todos los que allí se acercan con un mostrador lleno de figuras de tortuguitas, de todo tipo y tamaño, que son un sincero recuerdo de sus amigos, esos lectores que empezaron a apasionarse por los libros gracias a ella. Alguno de ellos ya tienen sus libros en el espacio dedicado a Villarta. Creo que entre ellos el que más espacio ocupa es José Adolfo Muñoz, con su ya abultada alforja llena de premios otorgados a sus narraciones cortas. Esa es la gran «rebotica» ( Trastienda de una farmacia, donde el boticario, se reunía para hablar con sus amigos) donde siempre hay un espacio, un lugar y un tiempo para hablar de cultura, de nuevos libros, de comentar libros leidos y soñar con futuras actividades: algún cuentacuentos, algún ilustrador, algún hombre que hace tiempo, cuando era niño, acudía jubiloso para llenar su entendimiento de ideas que no le volvieron loco como a nuestro Don Quijote y sus libros de Caballería.

Acto de presentación de un libro en la Libreria «La Margarita». En el centro Antonio Romero Moreno (creador de la libreria) y a su izquierda Fernan, su hijo. A la derecha el autor del libro. (Archivo personal de Fernando Romero Asenjo).

El otro sitio es ese local que solo cierra dos o tres veces al año ( una de esas veces es, como es lógico imaginar», el dia de la Paz). Ahí, en la librería La Margarita (Fundada por su padre Antonio RomeroMoreno), Fernan (Fernando Antonio Romero Asenjo), entre objetos de papelería y otras muchas cosas, tiene un lugar para los libros, con sitio preferente para todos aquellos escritos por villarteros. Pero sobre todo tiene siempre sitio y tiempo para aconsejarnos alguna novedad, para encontrarnos ese libro que hace tiempo buscábamos, para recuperar viejos recuerdos que sus padres, Inmaculada (una de las mujeres importantes de Alborea) y Antonio, dejaron en sus manos y en la de su hemana, convencidos, con toda seguridad, de que sabrían dar buen uso de ellos. Aunque solo sea para comprar el periodico, siempre hay tiempo para un chacarrillo, para una noticia de hace años, para otra de hace poco tiempo, para la que va a ocurrir mañana -y que no cabe la menor duda-, él se encargará de darle alas para que llegue a todos los lugares. Desde hace años, el día del libro, saca un pequeño tenderete con libros, no tanto como negocio, sino como homenaje a los que los escriben y a los que los leen. El día de Libro, poco antes o poco después, según cuando «caiga» la celebración, a la sombra del árbol de la plaza ( solo hay uno, en el pasaje entre las plazas del Ayuntamiento y del Cura, en la esquina de la Casa del Requeté. Bueno no es cierto del todo, en el extremo opuesto de la plaza, junto a la Farmacia de Paqui y la casa de Alejandro, hay también un taray) nos encontraremos a Fernan, hablando de libros y hablando de Villarta, que tambien merece, y mucho, la pena.

El otro día, (esta expresión tan inconcreta, tan si definir fecha alguna, ni falta que hace, acompañada de la afirmación «por cierto», la aplicamos para garantizar que lo que decimos ocurrió hace poco y que para el que la dice y a quien se la dice tiene importancia), pues eso: -«Por cierto, el otro día», en la revista que me diste de Historia ( El interlocutor es, en este caso, Fernan) venía un artículo titulado «La España de Don Quijote», cuya autora es Goretti González, en el que decía: «Aunque las aventuras de Don Quijote se desarrollan en una extensa porción de la geografía española -mayormente en la Mancha, Ciudad Real y Toledo- los protagonistas se limitan a acercarse a los pueblos, sin entrar en ellos. Así por ejemplo, don Quijote es armado caballero muy cerca de Manzanares, y la aventura de los molinos tiene lugar entre Argamilla (Argamasilla), Villarta de San Juan y Puerto Lápice.» [MARIA GORETTI. Doctora en Filología.IE Universite. La España de Don Quijote. HISTORIA.National Geographic. Nº 212]

Página de la revista HISTORIA, citada anteriormente, que ha dado pie a este «poyete», escrito de un calor no recordado en el día de la Virgen de Agosto.

A Fernan, como a otos muchos villarteros, le agradó la noticia. Al día siguiente me comentaba que menos mal que ya se empezaba a hablar de Don Quijote pasando por Villarta. Ciertamente le extrañaba la verosimilitud de la historia porque nunca había tenido conocimiento de que en Villarta hubiese molinos de viento, pero la afirmación de la escritora, -aunque el lugar fuese compartido con Puerto Lápice y Argamasilla-, era tajante Hablamos durante un «ratillo» y le comenté el hecho de que no era una idea nueva, sino que ya se afirmaba en las notas de a pie de página de casi todas las ediciones importantes incluida la editada por la Real Academia Española, a mediados del siglo XIX, asi como en sucesivas versiones editadas y analizadas del Quijote a partir de esa primera edición.

La verdad es que no hay noticia histórica de la existencia de molinos por esta Mancha de nuestros desvelos salvo los de Campo Criptana, Consuegra, Mota del Cuervo y algún que otro pueblo más pero eso importaba poco para los que empezaban a creer en el enamorado y loco hidalgo (Desde un punto de vista turístico quizás sea una buena idea sembrar de nuevos molinos la Mancha, pero creo que esa iniciativa, falsifica el Quijote y la historia). En el Quijote, Cervantes, cuenta historias pero la mayoría no pueden pasar el tamiz de la historia. Cervantes, no creo que fuera un gran geógrafo, ni mucho menos, solo un gran escritor y funcionario con no muy buena suerte en ese oficio, que tuvo que realizar numerosos viajes por estas tierras nuestras de la Mancha, mientras que en su caletre iba tomando cuerpo ese alicaido y alocado hidalgo al que poco a poco iba llevando a la gloria de la historia, hasta tal punto que muchos pueblos, o casi todos los pueblos de la Mancha, de esa Mancha que -gracias a Cervantes y a su infortunado y extravagante personaje- no para de crecer intentando ocupar un lugar en el inventado mundo del ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Y nos hemos empeñado en buscar la verdad histórica de cada paso que dio don Quijote. Algunos se han empeñado en medir la distancia que recorría al día o por hora montado sobre su escuálido Rocinante, aunque no tuvieran en cuenta el tiempo que tenía que ir a pie y otras muchas paradas, que él, don Quijote, no tenía prisa alguna y estaba a lo que saliese y han pretendido hacer una realidad histórica y geográfica, incluyendo día y hora, de la mejor novela que se haya escrito. En él se hablan de paisajes reconocibles, de lugares, villas o ciudades reconocibles, de situaciones reconocibles de nuestra tierra, cuando todavia era una tierra que muy pocos querían reconocer.. ¡Que más da que fuera lugar, aldea, villa o ciudad! ¡Qué mas da que la venta estuviese en Puerto Lápice, en Venta Quesada, en Pero Alonso. Cervantes dijo lo que dijo porque hablaba de nuestra tierra y cualquier cosa de lo que cuenta podía ocurrir en ella en aquellos tiempos.Él dijo lugar porque asi nadie podría interpretar que la patría chica del hidalgo era un lugar no con el caracter administrativo concerniente a ese tipo de espacios (sitio pequeño, mas pequeño que una aldea) pero en cualquier caso también lugar, podría ser: una porción de espacio, un sitio o paraje, una ciudad, villa o aldea o una población pequeña, menor que villa y mayor que aldea. Todas estas acepciones válidas que da el diccionario de la RAE, pueden ser válidas para hablar de «ese lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme», pero para ponerle nombre tenemos que elegir una de estas acepciones. Pero pocos de ellos, de esos «quijotistas» -como los he llamado en alguna ocasión- quisieron utilizar la última acepción, esa que habla de «una población pequeña, menor que una villa y mayor que una aldea», porque al aplicarla si se podrían ya contar con los dedos de una mano el lugar al que se refería Cervantes, porque sólo (reconociendo sus habitantes pertenecer a la Mancha), cuando Cervantes escribió el Quijote, solo -repito- había dos lugares en toda la Mancha de entonces: Tomelloso y Villaharta de San Juan. Asi que Cervantes -del que tanto se habla como gran geógrafo, jugó perfectamente con todos nosotros, los de entonces, los de ahora y los que serán y todos haciendo caso del final de su novela nos preocupamos de luchar porque sea nuestro pueblo ese lugar sin nombre. Asi, puesto que nadie puede demostrar cual es el lugar de la Mancha, (que no puede demostrarse) aceptemos como válido el que muchos, a lo largo de todo el tiempo, han decidido que sea: Argamasilla de Alba.

Y nosostros en la ocasión presente pensamos que el escrito aparecido en la revista HISTORIA de National Geographic, hablando de el combate de don Quijote con los molinos de viento, no es correcto porque en Villarta no hubo molinos, aunque a buen seguro, cada día, cada año o siglo que pasa, se oirán las continuas risotadas de Cervantes, en el otro mundo, al leer nuestras nuevas ocurrencias sobre su libro. Seguro que la última ocurrencia sea la obra de Francisco Parra Luna y otros ilustres profesores de la UCM en su busqueda de «El lugar de la Mancha es…El Quijote como un sistema de distancias/tiempos» (En su asombroso trabajo de más de diez años, llegan a la conclusión de que el lugar es Villanueva de los Infantes, que en 1575, no decia pertenecer a la Mancha, sino al Campo de Montiel, bastante más famoso e importante que la Mancha. Ese intenso y continuado esfuerzo, cuando pase algún tiempo, formará parte de la inmensa bibliografía sobre el Quijote y nuestros escritos y el de otros muchos ni siquiera llegarán a formar parte de la misma. Asi, aún sabiendo que muchas condiciones no fueron posibles, pero que si podían serlo, aceptemos la posibilidad de la aventura de los molinos cerca de Villarta y puestos a especificar situemos un posible molino (que históricamente sabemos que nunca hubo) en el pequeño cerro, a cuyos pies rodeándolo se encuentra la cañada real Soriana, buen lugar tambien para la aventura con los yangüeses o con aquel ejercito de ovejas…. Hoy en lo más alto del mismo unas grandes figuras de don Quijote y Sancho nos recuerdan su paso inventado ( como todos los que inventó Cervantes) por una tierra que sí estaba y sobre la cual puso Cervantes a sus personajes.[No sería mala idea que junto a esas figuras se añadiese la silueta de Don Quijote atacando al molino, posiblemente nuestro ayuntamiento podría estudiar esa posibilidad]. Hoy las grandes figuras del cerro ya no luchan contra los molinos, que sí eran gigantes, sino contra unos absurdos grafiteros que quieren dejar sus ¿firmas? sobre las imágenes del Hidalgo y su escudero. Explicando lo que decía Cervantes, Don Juan Antonio Pellicer, Bibliotecario de la Real Academia de la Historia, decía en la primera edición comentada de Don Quixote de la Mancha: «… y parece que el mismo Cervantes lo indica también, quando supone que Don Quixote asi salio de su lugar, caminaba por el campo de Montiel acia el puerto Lapiche, y que luego le sucedio la aventura de los molinos de viento, cuyo sitio señala el itinerario de la Real Academia Española cerca de Villarta. Con efecto, aunque la Argamasilla es del priorato de S. Juan, está en los confines del campo de Montiel, por donde se puede caminar luego que se sale de ella. Añade la Historia. que por ser la hora de la mañana hería (a Don Quixote) a soslayo (de forma oblicua) los rayos del sol. Asi es; pues por estar Villarta entre poniente y norte de la Argamasilla, y la Argamasilla entre oriente y mediodia al que salga de ella por la mañana, especialmente en los meses de julio y agosto, acia puerto Lapice, le herirán a soslayo los rayos del sol» [Edición de El Ingenioso Hidalgo Don Quixote de la Mancha. Nueva Edición corregido de nuevo, con nuevas notas, con nuevas estampas, con nuevo analisis por Don JUAN ANTONIO PELLICER, Bibliotecario de S.M. y académico de número de la Real Academia de la Historia]

Fragmento del Mapa de una porcion del reino de España que comprehende los parages por donde anduvo Don Quijote y los sitios de sus aventuras delineado por D. Tomás López, según las observaciones hechas sobre el terreno por D. Joseph de Hermosilla, capitán de ingenieros. (Fuente: Biblioteca Digital Hispánica)

En el borroso mapa de la copia se aprecia debajo de Villarta un número -el 5- que en la leyenda situada al margen del mismo, se lee: Aventura de los molinos de viento. Ese pie de página nº 1 que redactó Juan Antonio Pellicer como explicación a la frase incial del Quijote «..en un lugar de la Mancha…», fué seguida al pie de la letra por otros muchos autores, tales como Agustín Garcia de Arrieta en su edición sobre obras escogidas de Cervantes hecha en Paris en el año 1826; Diego Clemencin en su apasionante y apabullante edición de Don Quijote de la Mancha, publicada en 1894 dice: «No ha faltado quien conjeture que la fila de molinos de la Mota del Cuervo fueron los treinta o cuarenta que quiso designar Cervantes en la presente aventura. Opónses a ello la distancia que media desde la Mota a la Argamasilla, de donde había salido D. Quijote el mismo día, y a Puerto Lápice, a cuya vista llegó a mitad del siguiente; pero esto era corto reparo para Cervantes. El itinerario grabado por la Academia Española señala este sitio entre Argamasilla y Villarta, y no desdice el de Pellicer» [MIGUEL DE CERVANTES. El Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Edición de Diego Clemencin. Edición de 1894]. La edición de Francisco Sales, instructor de Frances y Español en la Universidad de Harvard, editada en Boston en 1836, quien asume totalmente la cita de Pellicer sobre Villarta como el lugar donde ocurrio la aventura de los molinos. En la edición hecha bajo la dirección de Jose Rene Masson, indica en su título «que es en todo conforme a la de la Real Academia Española, hecha en Madrid en 1782« Se editó en Paris en el año 1814 y señala en su portada que Además del Juicio crítico o Análisis del Quijote, el plan cronológico de sus viajes, la vida de Cervantes, y los documentos que la comprueban, comprehendidos en la dicha edición de la Academia, se han añadido las notas crítica sy curiosas al Don Quixote, escritas por el señor Pellicer. En 1847 se edita la edición de Martinez del Romero ilustrada con notas históricas, gramaticales y críticas según las de la Academia Española, sus individuos de número Pellicer, arrieta y Clemencin y además las de F. Sales y Luis Viardot. .. Etc. etc. Por cierto en todos los mapas relacionados con los viajes de Don Quijote figura Villarta como lugar necesrio en esa historia, aunque algunos si se descuidan lo ponen en algun lugar oscuro para que no trastoque la historia.

Si tanto se ha dado como verdadero, si tanto se ha dado como falso, si se han descubierto aldeas donde solo había un par de ventas, si hemos vuelto loco al viejo hidalgo no porque leyese libros de caballerías sino porque lo hemos llevado por caminos inimaginables que nunca en su pobre vida de viejo y pobre hidalgo pensó que existiesen, ¿por qué no hemos de pensar que Cervantes solo utilizó el paisaje, la tierra, la forma de ser de nuestra gente y lugares conocidos o vislumbrados y si en su lugar, aldea o villa solo había un cura, cosa normal por otro lado? ¿por qué hemos de empeñarnos en decir que es natural de un pueblo donde había muchos?. Y si todo eso lo aceptamos ¿por qué no hemos de aceptar que al pasar Cervantes por Villarta y ver un cerro aislado en la extensa llanura, creyese conveniente para su historia que en él había alguno o varios molinos que en aquella época eran practicamente desconocidos y que por tanto en su locura los confundiese con gigantes?. Gracias a Maria Goretti por haberme dado pie para hablar en este «poyete» de gigantes de la Mancha, aunque algunos crean que sólo eran molinos y reconozco que mi primera idea era ir en contra de su artículo. Menos mal que el «poyete» termina abierto a todas las posibilidades que Cervantes dejó insinuadas en el viejo hidalgo de un lugar de la Mancha.

¿Y qué hacemos ahora, Sancho, si resulta que ya no hay gigantes? -¡Que más da, mi señor, tampoco hay molinos! [Archivo personal]

José Muñoz Torres, cronista oficial de Villarta de San Juan


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