“ALBOREA”… Y LA JOTA DESPERTÓ DE SU SUEÑO, por José Muñoz Torres

“Con el aire que llevan las de Alborea, mas de cuatro molinos moler pudieran

En un programa de San Juan, de hace ya veinte años alguien, en nombre del Grupo Alborea dirigía al pueblo de Villarta el siguiente saluda:

Queridos amigos:

El grupo ALBOREA, aprovechamos la oportunidad que se nos brinda desde el programa de festejos en honor a Nuestro Santo Patrón San Juan Bautista, para desearles lo mejor en estos dias de fiesta y esperamos sean los mejores de cuantos han pasado.

En esta ocasión nuestro reconocimiento y agradecimiento a todos aquellos que de una forma u otra han contribuido a la historia de nuestro grupo y en especial a D. Juan Manuel por su iniciativa, a Nina (de Darío), Antonia Muñoz y Manuel Yepes por recordarnos y enseñarnos bailes y cantes y a la directiva fundadora y primeros dirigentes Manuel Romero, Macrina Isla, Ursula Díaz e Inmaculada Asenjo. Y para todos y cada uno de los villarteros por su apoyo incondicional, les dedicamos estas letras:

Un maestro, Juan Manuel,

con los niños de su escuela

y algunos hombres del pueblo

con bandurrias y guitarras

componen una rondalla.

Y un año, en la romería,

en el camo de Madara,

entre encinas y maturros

unas joticas bailaban.

La jota estaba dormida,

el tomillo y mejorana

la cubrían con su manto

y al escuchar las guitarras,

bandurrias y castañuelas,

despertó de su letargo.

Y como una zarzamora

se fue enredando en el aire

y volvió a sentir Villarta

la alegría de su baile.

Y aquella tarde en Madara,

se bailó hasta anochecer,

y la luna se asomó

porque quería aprender,

y las estrellas del cielo

tintineando bailaban.

Desde ese día la jota

quedó de nuevo en Villarta.

Romeria en Madara en 1980. El inicio

Al autor o a la autora del poema anterior, no cabe la menor duda de que le gustaba el cantar manchego y su baile, en especial, esa jota enredá de Villarta que gracias a Alborea y a sus componentes es hoy ya baile incorporado a los grupos más importantes del folklore manchego ( Y hablaremos de él). ” .. la jota estaba dormida…… y al escuchar las guitarras, bandurrias y castañuelas, despertó de su letargo…” Y gracias a que la despertaron que si no hubiese quedado oculta y cada vez más perdida, al igual que se perdieron esos montes que ya no existen. Decía un vasco en el siglo XIX que los manchegos son muy aficionados al baile y a la música; las mujeres son de buena estatura, bonitas y garbosas. Un tocador de guitarra y cantador de seguidilla, es persona muy estimada en estos pueblos; al oir este instrumento se juntan los jóvenes de ambos sexosy regularmente se arman estos bailes en la posada. La mejor voz canta las seguidillas y la acompañan los ciegos con sus instrumentos; se goza en estos bailes de la alegria franca; causa admiración ver a un labrador con un vestido como el de Sancho Panza con un ancho cinto danzar de un modo agradable; es un gusto observar todos sus movimientos, porque todos sus pasos son ejecutados con gracia, exactitud y compás. Por lo que hace a las mujeres tienen un meneo, esto es, unos movimientos tan rápidos, una flexibilidad, unas actitudes tan suaves, unos movimientos de brazos tan voluptuosos, unos pasos tan delicados, tan graciosos, tan variados y tan arreglados, que al ver bailar una mujer bonita, se olvida toda la filosofia. En ningún pais de España se canta y baila tanto como en la Mancha; sus canciones, sus seguidillas son propias de estas provincias, en donde han tenido su origen, lo que prueba que en estoshabitantes se reune el mérito de la poesía con el gusto del canto y de la danza”. [JUAN ANTONIO DE IZA ZAMÁCOLA Y OCERIN ( DON PRECISO).- Colección de las mejores coplas de seguidillas, tiranas y polos que se han compuesto para cantar a la guitarra. Madrid, 1799]

Hemos iniciado este “poyete” con dos escritos muy distintos, uno el primero, muy sentido, deseado y querido: el ver como una de las formas de ser de nuestro pueblo volvía a recuperarse gracias a personas encariñadas con cosas de nuestro pueblo [Una de estas personas encariñadas, fué Juan Manuel, el maestro, que en torno a la música, movilizó a gente para hacer posible el que Villarta haya recuperado gran parte de su folklore. Está claro, -como dice el saluda que recordábamos-, que no lo hizo solo, pero siempre es necesario esa persona entregada y desinteresada que sabe convencer a los demás para hacerlo. Alborea y la Banda de Música fueron dos obras que quedaran siempre para Villarta]. El otro escrito, distante y distinto, venía a ser la base del anterior; es decir, ese deseo de aquel grupo de gente, -en Madara-, de recuperar parte de nuestro cultura, parecía tener apoyo en la explicación que, sobre su importancia, daba un escrito vasco del siglo XIX.

Hechas estas previas consideraciones, hemos de contar como siguió todo. Lo primero fue el ir dando forma a la idea de recuperar nuestros cantes, darle forma y nombre; para ello se buscó un nombre, mediante una convocatoria para todos los que quisieran participar. Se presentaron, creo recordar, cuatro posibles nombres, y el que resultó ganador fue el nombre de Alborea, nombre que propuso el maestro Julio Plaza Coello. Fue una palabra nueva que no tenía nada que ver con alboreada [Cante y baile popular de los gitanos andaluces] ni tampoco con alborada [Música al amanecer y al aire libre para festejar a una persona]. Alborea, tenía relación con el amanecer o rayar el día: al alborear. Y ese era el deseo de aquel grupo de gente: la alborea, el nuevo amanecer de una música nuestra, muy nuestra que poco a poco se iba olvidando. El otro deseo del grupo era que nuestro folklore permaneciese, que su presencia fuese necesaria para realzar nuestras fiestas, nuestros descansos y no el solo hecho de cubrir, ocasionalmente, una visita importante, con una demostración fria y pasajera. Los Coros y Danzas de España, organización fundada después de la guerra civil, dentro de la Sección Femenina, ​ se dedicó a recoger, recuperar y conservar el folklore, especialmente cantes y bailes, en trance de desaparición en muchos sitios,​ procurando su rehabilitación y arraigo en su forma más pura y original. En algunos sitios esta iniciativa, sobre todo en grandes pueblos de nuestra región, dio lugar a los famosos Grupos de Coros y Danzas que al final recuperaron su identidad y fines y que cada tres años se mostraban orgullosos en la famosa Feria del Campo.

Nunca se perdieron del todo, ni las jotas, ni las rondeñas, ni las seguidillas, ni el fandango manchego y a buen seguro en los “bailes de candil”, que nos comentaba en una poesía de Paces, Sacra, sería la música que llenará de cierta alegría los sinsabores de nuestros antepasados; y pasaron de unos a otros y siempre hubo alguien que los pudo recordar, a pesar de que, poco a poco, todo se iba modernizando muy deprisa y otras formas y otras músicas fueron llevando al olvido todo lo de antes. Lo peor fue que se dejaran confundir nuestros bailes con otros de otras regiones, la jota, la seguidillas o el fandango se diluyeron con sus nombres y hubo un momento en que la jota era la de Aragón o Navarra, los fandangos eran los de Huelva y la seguidilla manchega parecía, solo en su nombre, un copia de la seguirilla flamenca. Gente mayor que había conocido y vivido nuestros cantes se resignaban pero lo suyo, sus bailes y cantes de mozos, se le removían en el cuerpo pugnando por salir fuera,… Menos mal que quedaba gente que seguía, en sus ratejos, tocando la “mandurria”, -bueno, si nos ponemos “en plan fino” habría que decir la bandurria-, la guitarra, el laud,… y algunas veces, el sonido bien templado del instrumento, hacia traer inmediatamente la letra de la canción. Así se guardaron nuestros cantes durante mucho tiempo. Un director de música, concretamente de la banda de música de Tomelloso, fue uno de los primeros que se afanó por guardar nuestras canciones, quizas, aprovechando sus estancias en diversos pueblos con motivos de las fiestas patronales. Pedro Echevarría Bravo, estuvo en las Paces de los años 1946, 1949 y 1955 y en alguno de esos años, ya inmerso en su tarea de recoger nuestros cantes, recogió aquellos que, alguien emocionado, le transmitió. [Imagino que en algunas anochecidas de aquellas épocas, en que las barberías se llenaban hasta altas horas, alguien de pronto se arrancaría con algún cante, de esos de “doble sentido” , picarones. En un anuncio de Paces de la Barbería de Inocente Moraleda, el de “Móngenes” -que en realidad querían decir Hermógenes que era el nombre de su padre-, escribía Pérez, nuestro nunca olvidado poeta y villartero, lo siguiente: “Afeita por fandanguillos/ y pela por soleares,/ mata perdices al vuelo/ cazando los matorrales“. Aunque no fuese lugar ni momento para el cante, no haría falta insistir mucho para que alguien se arrancará con alguna jotilla picantona, que animara un poquillo. ¿Os acordáis de aquella que decía? “… este niño es bailaor/ al nacer dijo mi abuela/que tiene dos castañuelas” y el palillo del tambor”].

Decía el maestro Echevarría, allá por el año 1951: ” ..que en la región manchega los campesinos están siempre con la copla en la boca, pero al llegar la recolección de la uva ( “ugua”, dicen ellos), la campiña presenta un rico aspecto de millares y millares de guapetonas y garridas mozuelas que, con sus cantes y danzas, alegran constantemente a los vendimiadores. De esto pueden dar fe los pueblos de Tomelloso, Argamasilla de Alba, Campo de Criptana, Socuellamos, Villarrobledo, Pedro Muñoz, Alcázar, Villacañas, Quintanar de la Orden, Herencia, Manzanares, Daimiel, Valdepeñas y tantos y tantos otros pueblosde esta región…” [PEDRO ECHEVARRIA BRAVO.- Cancionero Musical Manchego. 1951]

Y aquel día 1 de mayo de 1980, con una poca “limoná” que refrescase el “gaznate” volvió a sonar la jota en el aire de Villarta y desde entonces, unas veces con muchos oyentes y otras veces con menos, la jota, la rondeña, las seguidillas y los fandangos han seguido sonando. Han pasado cuarenta años y aún no es tiempo de recordarlo como historia, sino recordar cosas que con el tiempo pueden irse olvidando. Me gustaría que, ahora que estamos a tiempo, fueran apareciendo, poco a poco, en estos “poyetes” nombres de aquellos que han hecho posible esta realidad. Porque ya, a pesar de todo, Alborea es parte importante de nuestras fiestas, de nuestos recuerdos, de nuestras vivencias.

En la revista Crónicas de la Mancha en el número 112 de marzo de 1997, se publicó un reportaje que se encabezaba con el siguiente titular: Seguimos con tesón y porque es nuestro” . En él se decía: ” … una vez más la busca de las propias raices que se habían perdido. De hecho cuando se empezó a indagar para elaborar un repetorio se vio que no eran muchas las personas que podían colaborar para enseñar a bailar “la jota”… Y en esa estáis, día a día, escribiendo historia con vuestos bailes, haciendo soñar con vuestos cantares y repartiendo esperanzas e ilusiones, con el sólo pago de unos aplausos, de vez en cuando y el orgullo de saber enseñar esa asignatura no muy bien estudiada que es la de ser villartero. Dentro de muchos años, pase lo que pase, Alborea será historia de Villarta y ojalá entonces alguien ocupando vuestra dedicación sigan haciendo historia con los cantes y bailes de Villarta.

Y a propósito de la trayectoria de Alborea, hemos de señalar que ya en el año 1983 editaron una “casette” donde reunieron lo mejor de su corto, por entonces, repertorio: Belemera, belenera // Fandango manchego // Jota enredá de Villarta// Seguidillas de Ciudad Real// Jota de la Vendimia // Jota de Santa Cruz de Mudela// Rondeña manchega // Jota de la molinera // Mayos de Villarta. De esta grabación, la Jota enredá de Villarta se conviertió poco a poco en pieza de repertorio de muchos grupos manchegos. Hace poco el Grupo de Floklore Hidalguía de la Casa de Castilla la Mancha en Madrid hacía llegar esta jota de Villarta a todos los amantes del folklore con el siguiente mensaje: “Con motivo del confinamiento en casa por el coronavirus, parte de los músicos y Baile del Grupo de Folklore Hidalguia de la Casa de Castilla la Mancha en Madrid os deseamos a todos suerte y una pronta recuperqación y podernos abrazar” Y la jota de Villarta en la musica, voces y baile, desde sus casas, de este grupo ponían un nudo en nuestras gargantas:

JOTA ENREDÁ DE VILLARTA

Cuerdas para mi vihuela

dame de tu pelo rubio

cuerdas para mi vihuela

que se me ha rota la prima

cuarta, segunda y tercera

cuarta, segunda y tercera

dame de tu pelo rubio.

(música)

Y por la fuente la Teja

he “pasao” por Daimiel

y por la fuente la Teja

y hay un letrero que dice

que p’a beber se deja

que p’a beber se deja

y he pasao por Daimiel.

(música)

Y a pelear con los franceses

allá que se va mi mozo

y a pelear con los franceses

la Mancha no queda sola

porque quedan sus mujeres

la Mancha no queda sola

porque quedan sus mujeres.

(música)

La que no quisiera echar

allá vá la despedía

la que no quisiera echar

porque nunca me ha gustado

con amigos quedar mal

porque nunca me ha gustado

con amigos quedar mal.

Y si hay que poner a tocar al cura se pone y punto.

Sería largo seguir con esta historia por hacer de Alborea pero quiero terminar este preámbulo con una foto de lo que puede ser su historia futura

La jota de Villarta en el corazón de Navarra, en Tudela

Algunas veces, te encuentras sorpresas y buscando buscando aparecen cosas totalmente olvidadas, sobre todo cuanto te las encuentras en sitios insospechados. En el Fondo de Musica Tradicional de la Institución Milá y Fontanals, de Barcelona, curioseando aparece, de pronto, la siguiente información referida a Villarta:

Canción: “Cuchichí, cuchichí”. Informante: Cruz Asenjo Muñoz. El Maestro Echevarria, director de la Banda de Tomelloso escribe en la partitura que hizo de esta canción: “Dictada por el campesino Cruz Asenjo Muñoz, de 51 años, natural de Villarta de San Juan, quien se lo oyó cantar a unos pastores de dicho pueblo. Se recopiló el 24 de enero de 1947″

Canción: “Gracias a Dios que he llegado”. Informante: Manuel Ochovo Calcerrada. El Maestro Echevarria escribió en la partitura: ” La dictó Manuel Ochovo Calcerrada campesinoi, alias El Espartero, natural de Herencia, con residencia en Villarta de San Juan, de 61 años, quien dice haberla oído muchas veces en el campo a los gañanes y caporales. Se recopiló el día 24 de enero de 1947, Fiestas del pueblo, cuya patrona es la Virgen de la Paz”

Canción: “Un abuelo tuve yo”. Informante Manuel Ochovo Calcerrada. Escribe el Maestro Echevarría: ” Dictada por Manuel Ochovo Calcerrada de 63 años, de Villarta de San Juan (C-Real) quien dice que se cantaba mucho de mozos en las comilonas”

Canción: “En mi calle hay un sereno“. Informante Manuel Ochovo Calcerrada, alias el Espartero. de 61 años. ” Se recopiló el día 25 de Enero de 1947. Dice que se lo cantaba de pequeño, su padre en las veladas caseras.”

Todas las anteriores copias de partituras están sacadas de la siguiente fuente: CSIC. INSTITUCIÓN MILÁ Y FONTANALS, BARCELONA.- FONDO DE MUSICA TRADICIONAL.

Un abrazo a todos los que han sido, son y serán.

José Muñoz Torres, Cronista Municipal


Una respuesta a ““ALBOREA”… Y LA JOTA DESPERTÓ DE SU SUEÑO, por José Muñoz Torres

  1. Pepe, en esta ocasión has tocado uno de los temas que más me encanta. Recordar los inicios de nuestro grupo de Coros y Danzas me trae recuerdos muy agradables. Nombras al principal motor de aquella iniciativa, Juan Manuel López (el maestro), persona muy apreciada por mí en éste y en otros ámbitos, como en el balón mano que él lanzó en Villarta, en donde mi hijo Ángel ganó un trofeo con uno de los equipos que él dirigía. En el año 1990 estuvimos juntos en la murga “La Ubre” y también en el grupo de “Mayos en Familia”; era extraordinaria mente activo. En los comienzos de lo que después sería Alborea contó, como dices, con un grupo importante de personas que le ayudó. Además de las que citas, creo que también Juan Sánchez (el maestro) fue uno más, Alfonso Mena (el raterillo), Misi (la bibliotecaria) y varias personas mayores que le mostraron en vivo soniquetes y pasos de jotas que todavía recordaban…
    Mi hermano José Antonio, en una de sus visitas al pueblo por los años ’80, contaba con entusiasmo en casa de mis padres que había visto ensayar en las escuelas (de la calle Escuelas) y salir por la calles cantando a aquel grupo de jotas.
    Para mí tiene mucho mérito que Alborea, después de tantos años, permanezca alegrándonos fiestas y festivales; ahora con la pandemia del cobid-19 está, como tantas cosas, en tiempo muerto. Gracias a los de antes, a los de después y a los de ahora. Y a ti, amigo Pepe, mis gracias de cada “poyete” por seguir desenterrando o recordando cosas de nuestro pueblo que, como nuestro grupo de Coros y Danzas sin Juan Manuel, si no fuese por ti estarían bajo el congelado hielo antártico de la memoria. Un abrazo.

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