“… con la Inquisición, chitón”, por José Muñoz Torres

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Simbolo de la Santa Inquisición (Fuente: José Luis Martinez Sanz)

El dicho popular era mas amplio pero si se sustituyen  los puntos suspensivos por: el rey, la justicia, el dinero, etc.  tendremos el dicho popular en su máxima expresión.  El que más fortuna hizo fue el de “con la justicia y la Inquisición, chitón”. Asi que, como ahora no hay Inquisición, aunque si puede haber inquisidores, vamos a hablar de ella. Mejor dicho vamos a hablar de un caso denunciado en Villarta al “Santo Oficio de la Inquisición”, cuando ya eran pocos los años de existencia que le quedaban. Porque en Villarta también actuó la Inquisición, aunque de una forma menos violenta que la que se cuenta o divulga con tanta frecuencia y, a veces, con tan poco rigor. En el Archivo Histórico Nacional hemos encontrado un caso de actuación de la Inquisición en Villarta en el año 1756, aunque sólo figuran en el expediente las acusaciones que se hacen y el nombre de algunos de los acusadores, sin que se determine cual fuese la pena que se le impuso al denunciado, ni mas aspectos relacionados con el reo. Este era Vicente Sánchez Paniagua, natural de Alcázar de San Juan y vecino de Villarta donde ejercía como escribano. La fecha de iniciación del expediente es del año 1756 y el citado Vicente Sánchez debió ser vecino de Villarta despúes del año 1752, ya que en la relación de vecinos que aparece en 1752 (Catastro del Marqués de la Ensenada) no aparece este individuo.

Por el contenido de las declaraciones que en el expediente se incluyen, da toda la impresión de que no se trata de ningún hereje, sino más bien de una persona que haya perdido la razón en un proceso de “demencia senil” (Evidentemente no es un diagnóstico médico, ni mucho menos. sino solamente una intuición)… o un caso de difamación porque el denunciado fuese un estorbo, para alguien, sobre todo tratándose de la escribania de número de la villa.

Revisando el Libro 1º de defunciones de la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista de Villarta de San Juan ( Actualmente en el ARCHIVO DIOCESANO DE CIUDAD REAL) que comprende todos los fallecidos desde 1748 hasta 1761 hemos podido encontrar algunos datos que nos confirman la veracidad de los personajes que aparecen en el documento que hemos citado.

El hecho de que los difuntos hiciesen o fuesen obligados a hacer testamento, bien para posibles “particiones” de bienes, pero, sobre todo, para hacer constar la obligación de mandas con la iglesia, unas mandas forzosas y otras voluntarias que quedaban reducidas, prácticamente, a la celebración de misas  por el alma del difunto ante los altares de algunas de las imágenes, no sólo de las existentes en la Iglesia de Villarta, sino tambien a la Virgen de la Paz, en su ermita y a otras imágenes de otros pueblos: Santo Cristo de Urda, Virgen de la Sierra, etc. Estas circunstancias hacían posible que en el registro de la defunción se hiciese mención el escribano o notario ante quien se había hecho el testamento. Dándose la circunstancia de que el denunciado Vicente Sánchez Paniagua era escribano de número del Ayuntamiento de Villarta, era evidente que debíamos encontrar su nombre en los citados registros de defunciones.

Sabemos que en el año 1752, era escribano del Ayuntamiento de Villarta Juan Mariano  Tejera y como tal aparece en la Junta del Cabildo, Alcaldes y Peritos establecida para responder a las preguntas generales del Interrogatorio establecido para la elaboración de la Única Contribución (Catastro del Marqués de la Ensenada): “… Y habiendo precedido recado cortesano al Señor Prior D. Frey Andrés de Arias, del Hábito de San Juan, cura párroco de esta iglesia y concurrido con los señores Bernardo Moreno y Joseph Sánchez, alcaldes ordinarios; Miguel Alonso Romero, regidor y Juan Mariano Tejera, escribano del Ayuntamiento..”.

El cese o defunción del anterior citado escribano debió producirse poco después de la elaboración del Catastro, porque su presencia en los registros de defunción se interrumpe en mayo de 1753, en el que se indica que en ausencia de escribano ocupa sus veces, el denominado “fiel de fechos”, que en aquellos momentos lo era el regidor Miguel Alonso Romero. Pero esa escribanía debía cubrirse rápidamente y así el 2 de enero de  1754 en el registro de defunción de Bernardo Rojo  se dice que ” … hizo su testamento ante Vicente Sánchez Paniagua, secretario de número del Ayuntamiento de esta villa en treinta y un días de diciembre de 1753″ [ARCHIVO DIOCESANO DE CIUDAD REAL. Parroquia de San Juan Bautista. LIbro 1º de defunciones. Folio 49]. Son por tanto varios los meses en que el ayuntamiento carece de Escribano/Secretario titular, hasta la toma de posesión del citado Vicente Sánchez. Permanece en nuestra villa, como tal escribano, hasta el año  de 1758, en que toma posesión de la escribania José Antonio Aguirre, que será cabeza del linaje de los Aguirre que llegan en linea directa de varón hasta Esperanza Aguirre (como ya hemos indicado en otro anterior “poyete”).

Estas indicaciones hay que tenerlas en cuenta para ubicar correctamente la fecha de la denuncia del Escribano Vicente Sanchez, ante el tribunal de la Inquisición. Esta se produce en 1756, tres años después de su nombramiento como escribano de Villarta y tres años antes de que deje de ser escribano de la Villa. No tenemos datos concretos de la duración de un proceso inquisitorial, pero nos parece excesivo el tiempo transcurrido desde el momento de apertura y diligencias del expediente y su cese como escribano. Solo encontramos tres explicaciones lógicas a ello. Primero que el expediente se prolongase en exceso y, cosa sorprendente, se le permitiese al acusado seguir ejerciendo un cargo de la importancia de escribano de número, hasta que se dictase la pena por el Santo Oficio. Segundo que el expediente se iniciase por acusaciones falsas hacía el escribano con el fin de apartarle de su escribania. (El escribano que le sustituyó, José Antonio Aguirre, era yerno del escribano Juan Mariano Tejera, el anterior titular a Vicente Sánchez. ¿podía existir maquinación para que fuese condenado en falso y tener que dejar la escribania de Villarta?). La situación más lógica parece que fuese la de una denuncia falsa que fuese sobreseida y que permaneciese como escribano en Villarta hasta que la presión de algún sector le hiciese abandonar el cargo.

Los otros personajes que aparecen en esta historia son Francisco Yepes [Saavedra] labrador de cuarenta y seis años de edad; Bernardo Moreno, de treinta y cuatro años, labrador de los más hacendados de la villa y alcalde ordinario de ella en varias ocasiones; Sebastián López Chaparro, sacristán de la parroquial que fallece el 14 de octubre de 1761; Frey Don Andrés Arias Ortiz, Prior de la parroquial de la Villa hasta el 26 de octubre de 1758, fecha en que toma posesión su sustituto Fr. Don Antonio Folgar y Torres. Finalmente hemos de señalar la presencia del religioso  Fray Juan de San Antonio, religiso de la orden de Nuestro Señor San Agustin del Convento de El Toboso, que ejercicio las veces de theniente de cura[auxiliar del párroco] de Fr. D. Andres Artias Ortiz.

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Restos del convento de los PP. Agustinos de El Toboso, sobre 1900 (Fuente: eltobosohistoria.blogspot)

Las proposiciones que se ponen en boca de Vicente Sánchez Paniagua y  que  le harán ser acusado ante el Santo Oificio de La Inquisición son muy reiterativas pero además mantienen un grán interés  en dejar bien claro que todo de lo que se le acusa lo realiza en perfectas condiciones mentales y además haciendo hincapie en que es una persona que no “bebe ni se embriaga”….  El expediente se limita a la simple exposición de motivos sin que sepamos cual es la conclusión del mismo y si al final hubo o no condena. Con independencia de esa desconocidas conclusiones, si se desprende un cierto “tufillo” de vengaza o de falsa acusación que persiguiese, como fin último, el cese de su cargo como Escribano de número y de su Ayuntamiento de la Villa de Villarta de San Juan.

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Declaración de testigos ante el Santo Oficio (Fuente:ultimaadvertencia.blogspot)

El título del expediente es: “Toledo: Sánchez Paniagua; Proposiciones [ La transcripción del expediente la hemos realizado empleando un lenguaje actual para la mejor comprensión del mismo.

Toledo: “Sánchez Paniagua”
El Secretario, que hace de fiscal, en Toledo contra Vicente Sánchez Paniagua, natural de la Villa de Alcázar de San Juan, escribano de Villarta, de estado casado.
Ante Fr. Francisco de San Vicente, agustino descalzo, calificador [RAE:Teólogo nombrado por el tribunal de la Inquisición para censurar libros y proposiciones] del convento y residente en la villa de El Toboso(…) en 17 de septiembre de 1756, declaró Fr. Juan de San Antonio, también agustino descalzo, theniente de cura [ Cura auxiliar nombrado por el párroco, a quien sustitía en caso de enfermedad o ausencia. En la época que tratamos las ausencias del Prior o Párroco eran muy prolongadas razón por la cual el teniente de cura actuaba como párroco “de hecho”] en la villa de Villarta, de que hallándose el declarante en compañía de Don Andrés de Arias [Fr. D. Andrés Arias Ortiz, Prior y párroco de Villarta] Prior de la parroquial de la misma villa, en casa del reo [Vivente Sánchez Paniagua] y en conversación con su mujer y, ponderando esta el mal genio que, el reo su marido, tenía dijo que “sentido [dolido, afectado, resentido, apesadumbrado] de haber de haber tenido enferma una hija que murió, había proferido, en la ocasión el reo, que si Jesucristo subiera por la escalera del cuarto le había de volver a crucificar”. Sobre esta proposición el Prior dice que hacía memoria de haber oído que el reo lo había dicho y se persuade de habérselo oído a su mujer pero no hace memoria [no recuerda] cuando.
Dice más el declarante [Frey Juan de San Antonio] que estando en la plaza con el mismo Prior, Francisco de Yepes, Bernardo Moreno y el reo que, a la sazón, estaba enfadado con un carnero que allí tenía, dijo: “que no creía en Dios”. Y pasó esto en el febrero de 1756.
El Prior sobre esta proposición sólo declaró que “con el motivo de hallarse el reo disgustado en Villarta, le oyó decir, estando en la plaza ( y no hace memoria cuándo ni delante de qué personas), que no creía en el Dios de Villarta.
El Bernardo Moreno dijo que “con el motivo de tratar al reo con consideración [lo trataba con frecuencia, toda vez que en varias ocasiones había sido alcalde ordinario y el reo, secretario o escribano del ayuntamiento] le ha oído decir muchas veces con continuación [de forma reiterada o frecuentemente] que no cree en Dios y que una de ellas, hace memoria, aunque no cierta, fue estando en la plaza presentes varios sujetos, entre ellos, el Prior y el theniente [de cura] en uno de los días de febrero del año de 1756, siendo el motivo el haber desazonado [el estar molesto] con un carnero que tenía atado a una reja. Y que también le ha oido el declarante, diversas ocasiones,al reo que si Cristo le hacía cornudo le había de cortar la cabeza. Y que si Dios le echaba al infierno, él sabría, después, lo que había de hacer con Dios. Y ha oído a Francisco Bravo [decir] haberle oído diversas veces las mismas proposiciones. (Este Bravo no está examinado [no estar citado como testigo y por tanto no le han tomado declaración] ).
[Continúa la declaración el teniente de Cura, Frey Juan de San Antonio] que muchas veces le ha oído decir, el declarante, estando jugando el reo a naipes que no cree en Jesucristo ni en María Santísima. Y esto se lo han oído muchos vecinos. Yque sabe el testigo que, el reo, es de entero juicio, que jamás se le ha visto embriagado y que las proposiciones [o comentarios] las dice con pleno conocimiento y sabe que ha sido reprehendido por diferentes sujetos y, especialmente, por Fr. Francisco Fontecha, observante [Religioso de la orden de San Francisco que observa las antiguas normas de la orden], en el mes de enero de 1756 sin que haya tenido enmienda, ni se espera que la tenga. [Al parecer este testigo ha oído otras 13 proposiciones pero de ellas solo se habían examinado o tenido en consideración, seis].
Francisco de Yepes de 46 años, a quien cita el antecedente sobre que oyó al reo con el motivo de haber perdido al juego, que se levantó y dijo:”Demonios como no venís y me lleváis”. [El citado Francisco de Yepes] contesta y lo declara formal [ lo dice formalmente o de forma responsable y cierta] y que se hallaron presentes Manuel Doral, Juan Bravo y otros que no están examinados. Añade este testigo que viviendo el reo inmediato a su casa, en diversas ocasiones, -desazonado con su mujer y queriémdola castigar-, decía que “si Jesucristo crucificado fuese a defenderla le había de dar a Jesucristo mas bofetadas y puñaladas que gotas de sangre pudiera tener”. Y en otras ocasiones le han oído que “se ensuciaba en todos los santos del cielo [Ciertamente, al secretario que practicaba este expediente, le parecería muy excesivo utilizar otra expresión genéralmente utilizada y que sigue utilizandose: “me cagüen tus muertos,…. o los santos o cualquier otra blasfemía utilizando siempre la citado expresión. Lo más normal es que se emplease la forma de “me cagüen en diez”, “me cagüen sos” o algo parecido y que no podía denominarse como blasfemias. No parece muy normal la expresión de “me ensucio en tus muertos, etc”], que era mejor que todos ellos”. Cita este testigo a su mujer y no está examinada.
Y que hallándose el testigo con deseo, por descargar su conciencia, de delatarlo al Santo Oficio, comunicándole en Alcázar de San Juan, a Cózar y don Vicente Espinosa, Presbítero, le dijo Cózar “que no le extrañaba y que el reo se lo tenía bien merecido y que cuántas blasfemias se dijere que había proferido eran creibles, porque Segundo Peña le había comunicado que a su presencia tomó una efigie de San Antonio de Padua y arrojándola en el suelo la había pateado y que infinitas veces le habían oído proferir mil palabras contra Dios y que estuviesen determinados a delatarlo y que por empeños no lo habían hecho.
Que en el año pasado de 1756 habiendo ido a casa del testigo, el predicador de cuaresma Fr. Feliciano [Se trata de Fr. Feliciano de Alaejos, religioso capuchino del convento de Villarrubia. Predicó la Cuaresma de 1756. Libro 1º de defunciones. Folio 58 vuelto], dijo al testigo y su mujer que eran tantas las blasfemias que había oído al Reo, en medio de la calle, que si no lo hubieran detenido, hubiera salido con un Cristo en la mano a predicarle.
Que Angela Moreno, mujer de Francisco Doral, en diez o 12 ocasiones ha pasado a casa del testigo muy sentida de las muchas blasfemias que oye cada día al Reo y, especialmente, de haberle oído que “no le da cuidado que Dios lo eche a los infiernos que en entrando en ellos andará a golpes con Jesucristo y San Pedro y que ha de ser el mayor demonio que haya en el infierno”.
Que el testigo le ha oído muchas veces en su casa, presente su mujer: “Yo bien se que me tengo de ver quemado por la Inquisición y tengo de ser el demonio mas malo que haya en los infiernos”. Que también le ha oído en su casa que no creía en Dios ni en la Virgen y que si la Virgen fue mujer es preciso que fuese puta y esto lo dijo estando tratando de tal a su mujer que es muy honrada y cristiana y abomina mucho las cosas de su marido. Y muchas veces ha dicho a la del testigo “que cómo no le delatan a la Inquisición”  y que ella misma lo ha querido hacer. Que en las mismas circunstancias le ha oído decir que “si Cristo entrara en su casa lo había de volver a crucificar y sacar el corazón y que le daba un cuerno de todos los santos que tenía Dios en la Gloria”.
Que muchas veces le ha oído, -comprando carne y pareciéndole que no se la daban buena-, delante de muchas gentes, decirle al carnicero: “Por vida de Dios y todos los santos, ya le habrás dado la carne buena al pícaro del Prior y al pícaro del theniente, que me ensucio en ellos y en sus coronas [Coronilla del cura o tonsura romana. Se llamaba así a la parte redonda afeitada de la cabeza. Entre las reformas eclesiásticas de Castilla, en el siglo XV, se fijo que sus dimensiones no fueran menores que las de una moneda de real. Esta tonsura permaneció vigente hasta el año 1972 en que el papa Pablo VI, la suprimió, mediante el Motu Propio “Ministeria quaedam”] y si los encuentro en los álamos a bofetadas les he de quitar las coronas aunque me pierda”.
Que en otra ocasión estando jugando a naipes en casa de Francisco Romero, y otra en casa del Prior presente el testigo y otras personas, habiéndose tocado la conversación de frailes, blasfemando de todos, dijo: “que no creía había habido ni habrá algún fraile santo en la Iglesia y que si había algunos se ensuciaba en el primero que lo haya sido”.
[Declaración del Prior] Que en diversas ocasiones paseando el Reo junto a las casas del Ayuntamiento, presentes el Prior y otros, hablándose de lo malos que son los pastores de ganado lanar, dijo: ” si Jesucristo fuera Pastor y entrara con el ganado en algún sembrado mio lo había de crucificar, dar con una lanza y tirarle un escopetazo”.
Que en algunas ocasiones le ha oído decir  también que ” si estuvieran los moros en Villarta, al pronto, había de renegar y que si hallara paraje había de ser el azote de todos los cristianos”. Y finalmente dijo este testigo que [el Reo] está tan mal opinado en el pueblo que ha oído decir a diveros sujetos que es imposible no tenga raza de judio. Y sabe que varias personas lo han reprendido sin que se haya enmendado. 
Fray Don Andrés de Arias, prior de la parroquial, que a mas de lo que se ha dicho, ya declaró también sobre la proposición en que lo cita el antecedente, de si Cristo fuera pastor, que estando el Reo junto a las casas del Ayuntamiento y, hablando con unos pastores, le oyó el testigo, al pasar, que decía que si Cristo fuera pastor y entrara con su ganado en un sembrado suyo le daría un escopetazo. Que tambien ha oído decir que si los moros estuvieran en Arenas, se iría con ellos y es público en la villa que lo dice.
Que en otra ocasión pidiéndole un dinero que le debía a Francisco Solano sentido de que nos se lo dió dijo, presente el testigo y otros: “Maldito sea con todas sus cruces”.
Que ha oído a Angela Moreno, haberle oído diversas veces, que “si Cristo y el Santísimo Sacramento le hacían cornudo le había de dar un trabucazo” y que él era mejor que Dios y otras proposiciones contra la fe y que extraña el Reo como lo delataría la Inquisición asegurando que se ha de ver castigado en ella.
Y que el testigo le ha oído al mismo, como diez meses hace, que “se ensuciaba en Santiago por ser el mejor santo de aquella villa” y en otra ocasión que en yendo a Arenas “le había de quebrar la cabeza a palos a San Bernabé, patrón de aquella villa, porque los vecinos de ella estaban muy “ensanchados” con su santo y que si el santo viniera a buscarle a él, huiría de él dos leguas. Que en una ocasión le oyó decir: “maldita sea el alma del primer fraile que ha habido santo”.
Y ha oido a Sebastián López Chaparro [Sacristan mayor de la iglesia] haber dicho el reo, no sabe con qué motivo, “que se ensuciaba en el Pan Sacramentado”.
Dice este testigo otras proposiciones de oidas a otros testigos que no están examinados y que le tienen por el hombre mas blasfemo que pisa la tierra y por tal es tenido por todos los del pueblo, a quien tiene escandalizados y atónitos, mayormente sabiendo que las blasfemias las dice con pleno conocimiento y en su sano juicio  que [lo] tiene aventajado y que no sólo no se embriaga sino que es muy parco en el vino. Y también por haber sido avisado y corregido de varias personas, como son el declarante y los capitulares [Alcaldes, regidores, síndicos, etc.]de la villa y el Padre Fontecha observante que le dijo, entre otras cosas, que de no enmendarse le acusaría al Santo Oficio y el testigo no lo ha delatado, con bastante sentimiento suyo por esperar si tenía enmienda, pero viendo que no la tiene ha determinado, hoy, hacerlo y que son tantas y tan contínuas y públicas, las blasfemias del Reo que hasta los muchachos las saben.
Francisco Sánchez Cruz, alcalde de la villa, dijo: “que en dos ocasiones había oído decir al Reo que no cree en Dios, la una presente José Aguirre [inmediato y siguiente escribano de la Villa, una vez cesao el Reo, Vicente Sánchez Paniagua] con el motivo de reprenderle el testigo el mal tratamiento que da a su mujer y en la misma ocasión dijo: “que si supiera que Jesucristo le había de hacer cornudo, le habría de quitar la cabeza”. Que en la otra ocasió que dijo que no creía en Dios no recuerda si había gente delante. Que en otra ocasión le oyó decir, con bien poco motivo ( pues no lo necesita para decir blasfemias) que era mejor que Jesucristo y Santiago y en otra ocasión que se ensuciaba en las coronas del Prior y del fraile su theniente. Son otras proposiciones de oidas y respecto al concepto en que está el Reo, dijo lo mismo que el antecedente.   Sebastián López Chaparro, sacristán. [ARCHIVO HISTORICO NACIONAL. INQUISICION. 3734. Exp. 283. Sánchez Paniagua, Vicente].
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Edificio de la Inquisición en Toledo (Fuente: tresculturas.blogspot)

A la vista de lo que se expone en el expediente, parece que se trate de una denuncia de algunas personas, acerca de algunas manifestaciones del citado Vicente Sánchez Paniagua, para ver si de las mismas se puede deducir una acusación contra el mismo. Parece, por tanto que se trate de un expediente indiciatario, al que ni el mismo denunciado ( aunque se le cite como reo) es requerido. Ciertamente la mayor parte de las acusaciones hacen referencias a blasfemias proclamadas por el mismo y algunas negaciones de fe, a las que incluso los testigos hacen mención a que pudieran ser consecuencia de un estado de ánimo excitado del denunciado. ¡Demonios, como no venís y me llevaís!, exclamación del acusado después de perder una partida de cartas. Solo hay una indicación en las acusaciones, por parte del Prior, que intenta acusarle de moro o judío. Pero los tiempos en que la sola mención a ser creyente de una de esas religiones, habían pasado y el propio Prior parece darse cuenta de ello.

En este caso puede haber otro componente, este político o burocrático, por el cual interese a otra persona como escribano de la villa y al ser este un nombramiento directo del Gran Prior, el oponerse directamente a ese nombramiento tendría muchos inconvenientes, salvo que se le hiciese ver al Gran Prior, que la persona por él nombrada, no hacía observancia ni de las normas y mandamientos de la religión. Posiblemente los denunciantes se dieran cuenta de que la mejor forma de conseguir sus própositos fuese la de “hacerle la vida imposible” y que fuese el mismo el que decidies marcharse de Villarta, dejando el camino libre a otro candidato, quizás mas conveniente para ellos.

José Muñoz Torres, Cronista municipal.


 

 


One response to ““… con la Inquisición, chitón”, por José Muñoz Torres

  1. Muy detallado el expediente, Pepe, del tal Sánchez Paniagua, parece que le traía al fresco lo del título de este “poyete”. Me gustaría conocer el desenlace final de todo ello, si lo hubo.
    Muchas gracias.
    Saludos.
    Ángel.

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