Villarta durante la Primera Guerra Carlista, por José Muñoz Torres

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Estandarte de la partida de Vicente Rugero, alias Palillos

 

Hemos visto como, al menos, hasta 1823 la población de Villarta no comienza a estabilizarse y volver a los niveles anteriores a la guerra de la Independencia. Ocupados en la tarea de reconstrucción, es muy posible que el periodo turbulento de pronunciamientos y luchas esporádicas entre absolutistas y liberales, no tuviese mas repercusión que los obligados cambios de regidores o alcaldes.Al menos asi parece deducirse de los registros parroquiales. En el año de 1821, como testigo de un registro de defunción figura el nombre de Don José Sánchez Velasco como alcalde constitucional. El nombramiento del mismo, posiblemente, se debiera al hecho de ser uno de los héroes locales de la guerra de la Independencia de tal forma que en su partida de defunción ocurrida el 9 de diciembre de 1939, se hace constar, expresamente, su graduación militar de capitán graduado de infanteria, retirado con clase de teniente del Regimiento de Infanteria de Galicia. En otro registro anterior, se dice de él: “..Otorgó testamento ante D. José Sanchez Velasco, caballero de la Real Orden de San Hermenegildo graduado de infanteria retirado de teniente.”(1)

Los pueblos, -al menos oficialmente- han procedido durante esos años a recoger todas las disposiciones y ventajas que el rey les ha concedido. En esta época es cuando se produce la creación del escudo municipal de Villarta que se seguirá utilizando hasta el advenimiento de la segunda república y en el que se recoge el título de Ayuntamiento Constitucional(2); al mismo tiempo se comienza a utilizar el título de Leal Villa concedido por el rey Fernando VII en el año 1814. Así aparfece en los registros parroquiales: “En la leal Villa de Villa arta de San Juan a veinte de octubre de mil ochocientos veinte y siete se dio sepultura al cadáver de Nicolás Bonachera, vecino de la Ciudad de Granada, sin haber recibido previamente sacramento alguno y expresa el oficio del Sr. Alcalde de la población de las Ventas de Puerto Lápice, fecha en dicho veinte donde falleció y casas de dicha población perteneciente a esta feligresía, no se pudo …..  estado de casado o soltero pues sólo se le halló un salvoconducto con el que se había de presentar al intendente Subdelegado de Rentas de dicha ciudad de Granada, dado en Madrid a cuatro del corriente mes y año, por don Luis López Ballesteros , Secretario de Estado y del Despacho Universal de Hacienda de España e Indias…”.  De manera más oficial, el titulo de Leal Villa es utilizado  en sus protocolos de Instrumentos públicos otorgados ante el Escribano Público Joaquín García-Morato en la Leal Villaarta en 1833(3).

Hasta esos momentos, España había permanecido en constantes pronunciamientos y algaradas, estableciéndose claramente dos partidos o sentimientos representados por los “apostólicos”(4) y los liberales, los primeros partidarios de un absolutismo total que podía resumirse en su lema de “Dios, Patria y Rey”. Los segundos, sin embargo, estaban más abiertos a una separación entre iglesia y estado y por una limitación de los poderes absolutos del rey. La muerte de Fernando VII, sin descendencia masculina, embarca nuevamente a España en una nueva y prolongada guerra: la primera guerra carlista o primera guerra civil española. Es una nueva guerra con dos bandos que no solo defienden cuestiones dinásticas distintas sino, fundamentalmente, cuestiones socioeconómicas totalmente opuestas. MANUELA ASENSIO RUBIO dice a este respecto:

“4º. Los campesinos, pastores, herreros, etc. apoyaron masivamente al carlismo. Para ellos era una salida frente a un orden social, económico y político injusto y desigual, que los marginaba por completo. Su reacción era el robo, el pillaje a los más ricos y acaudalados del pueblo. Era en definitiva, su forma de mostrar su desacuerdo con el nuevo sistema liberal impuesto, con su pretendida reforma agraria, que lejos de favorecerlos, los empobrecía aún más” [ASENSIO RUBIO, MANUELA.- El Carlismo en la Provincia de Ciudad Real (1833-1876).BAM. Ciudad Real, 1987].

Efectivamente, las clases desfavorecidas, -en gran parte-, apoyaron al carlismo, pero este, además, estaba representado por grandes sectores inmovilistas de la aristocracia y de la Iglesia, a los que se unieron, además, muchos jóvenes inquietos, convencidos de la bondad de esa elección. Esta guerra generalizada, va a ser en nuestra zona, una guerra oscura, llena de venganzas, de miedos y no sometida a reglas de honor o a las leyes de la guerra entre ejércitos, al hacer acto de presencia, muy activa, las famosas partidas. Los trastornos económicos van a ser sufridos, especialmente, por los pequeños pueblos,  por los que las partidas  campean a su libre albedrío, seguidas o perseguidas por ejércitos regulares, a veces muy numerosos.  En nuestra zona los movimientos de tropas regulares son muy reducidas, limitándose a las carlistas del General Gómez o a las realistas dirigidas, a veces, directamente por el propio Ministro de la Guerra, Rodil. Las actuaciones, por parte de los carlistas, son realizadas por las partidas del General D. Basilio (5) o las partidas de Palillos, Orejita, Luis Archidona, etc. Por parte realista, las partidas estaban  formadas por miembros de la milicia nacional o de la partida de Tiradores de la Mancha, a modo de los futuros somatenes. 

 

La primera acción violenta que hemos localizado, en nuestro entorno, es la ocurrida en la Casa Plaza, en las inmediaciones de la  orilla derecha del Gigüela:

“25 de julio de 1836. Se registran las defunciones de Hermenegildo Illescas, alias Zanquilla, de 36 años de edad, hijo de Hermenegildo Rodriguez Illescas y Teresa Ortega y marido de Rafaela Gómez-Lobo y el de Venancio Portillo, alias Chinorra, de 18 años de edad, hijo de Juan de Dios Portillo y Dª Teresa Remón de Zancada, ambos naturales de Herencia. Fueron muertos en la casa Plaza por una partida de nacionales por ser individuos de una partida de ladrones” ARCHIVO PARROQUIAL DE VILLARTA DE SAN JUAN. Libro 3º de Defunciones] 

La propia redacción del citado registro de defunción deja traslucir, claramente, las características de esta guerra en nuestra zona. En primer lugar porque nos viene a confirmar  que los encuentros tienen lugar entre partidas de ambos bandos. En este caso hemos de pensar que los dos muertos fueran integrantes de la partida de Benito Cuervo, Lobito, natural de Madridejos y que la partida de nacionales  que indica el Prior de Villarta, Pedro Malpica y Cabellos, fueran miembros de la milicia nacional de la zona. El otro hecho que nos aclara un poco la percepción que se tiene de las partidas carlitas es la aplicación del concepto de ladrones. Es cierto que en ocasiones sería muy difícil distinguir las partidas carlistas de las partidas de bandoleros que operaban en esta zona, -sobre todo entre Villarrubia y la Fuente,- pero los apellidos de los dos muertos son significativos y representantes de clases medias/altas de la vecina localidad de Herencia, como es el caso del apodado Chinorra, perteneciente a la importante familia de los Remón. Aparte de las partidas de carlistas y las propias de bandoleros, hay que introducir otras partidas de gentes echadas a la sierra que lo único que persiguen es la propia supervivencia, aunque para ello terminen ejerciendo una enorme crueldad, sean allegados de su grupo o ajenos a ellos. Es el caso del conocido bandolero o salteador de nuestra zona conocido como CastrolasSu nombre era el de Isidoro Juarez Navarro. Hijo de Castor ( de ahí el mote de Castrolas) y de Ascensión, nació el 5 de abril de 1851 en Villarrubia de los Ojos. Comenzó sus fechorías con 19 años robando aceite de un molino, siendo condenado junto a otros compañeros a 2 años y 4 meses de prisión que cumplió en la cárcel de Alcalá de Henares. Al cumplir su pena tuvo que ingresar en el ejercito con destino a Africa. Alegó que al ser hijo de padre pobre y enfermo tenía que cuidarlo pero su alegación no fue estimada.  Ante esa situación volvió a escapar siendo nuevamente detenido pero ayudado por su padre escapó definitivamente. A partir de ese momento su única pretensión es sobrevivir, -solo o en compañía de otros personajes de su misma condición-, en cuevas de los montes de Toledo, en concreto cerca de Madridejos, aunque aprovechando ese entorno se desplazase a casas de labor importantes tal como la casa de Madara, donde se cuenta que utilizaba uno de sus pozos para esconderse. Fue muerto en 1881 en el puerto de la Jineta, cerca de la localidad de Urda. Como a todos estos personajes su vida pasó a los cantares que divulgaban los ciegos por los pueblos de la zona. Uno de ellos decía:

“Por allí viene Castrolas,

Castrolas el bandolero.

Trae escondido en la faja

el trabuco naranjero.

Le saltan chispas los ojos,

revuelto lleva su pelo,..”

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Cueva de Castrolas ( Madridejos)

Volviendo a nuestro tema de las partidas carlistas en el entorno mas inmediato de Villarta nos encontramos con la acción más desastrosa que padecen estas partidas, en concreto la de Vicente Rugero, Palillosel 30 de abril de 1837: “.. el 30 de abril, sufría una nueva derrota en las inmediaciones de Villarta, muriendo 26 de los suyos en dicha acción” [ASENSIO RUBIO, MANUELA.- Obra citada]. En los libros parroquiales de Villarta no se recogen datos algunos de estos muertos por lo que hemos de pensar que fueran enterrados sobre el mismo terreno. Estos contratiempos de las partidas carlistas no provocan una retirada total de sus integrantes sino que muchos de ellos, naturales de poblaciones del entorno, se reintegran a las mismas hasta que surjan condiciones favorables para su reagrupamiento. Después del fracasado intento de ocupar Puerto Lápice, las fuerzas de Palillos marchan hacia Extremadura volviendo a aparecer por Villarta al año siguiente. Concretamente el 29 de noviembre de 1837, se encuentra en el libro parroquial de defunciones el siguiente registro: ” Nicolás Luque de veinte y años de edad, hijo de Francisco y Nicolasa, natural de Cabeza del Buey, soldado del Regimiento de Tiradores de la Patria, 3ª Compañia, muerto de un balazo contra los enemigos del trono y de la libertad [ARCHIVO PARROQUIAL DE VILLARTA. Libro 3º de defunciones].

Paralelamente a las partidas citadas, actúa también -en nuestra zona-, la mas militarizada y numerosa de todas ellas: la del general carlista D. Basilio García, junto a otras partidas como las de D. Luis Archidona y Victor Sánchez, si bien en esta última los objetivos militares se confunden o quedan supeditados a otros fines como robos y extorsiones, al estar en connivencia con el comandante de la Partida Franca de Caballería D. José González Calero, alias TroneraCualquiera de estas dos partidas, aunque nos inclinamos por la segunda de ellas, -dado lo espaciado de las operaciones mas propias de una pequeña partida- pueden ser las autoras de las defunciones  registradas en el libro de defunciones de Villarta en el año de 1838, entre lo, soles meses de febrero y marzo; las defunciones registradas son las siguientes:

24-02-1838.- Desconocido hallado muerto junto al camino real.

26-02-1838.- Desconocido hallado muerto en el camino del Monte.

16-03-1838.- José Ortíz, de 32 años, natural de Estepona. Hijo de Alfonso Ortíz y Vicenta Alonso. Sargento 2º del REgimiento de Infantería de la Princesa, muerto por la facción de D. Basilio.

16-03-1838.- Valentín López, de 23 años, natural de  Valdemoro. Hijo de Pedro y Aniceta Sal, casado con Escolástica Barriguero. Carruagero.

16-03-1838.- Melchor López, de 20 años, soltero y hermano del anterior. Ambos asesinados por miembros de la facción de Don Basilio.

A pesar de la afirmación del registro, seguimos pensando que esta acción sería de alguna partida más o menos controlada por D. Basilio, ya que por estas fechas, concretamente el 14 de marzo, tiene lugar en Valdepeñas un enfrentamiento entre las tropas de D. Basilio y la columna realista de D. Jorge Flinter. El 16 de marzo es cuando marcha el citado carlista hacia Manzanares:

“.. dirigiéndose después al camino de Madrid, por el cual continua hasta llegar a Venta Quesada, que incendiaría después de su marcha, y finalmente toma la dirección de Villarta donde descansa unos dias..” [ ASENSIO RUBIO, MANUELA. Obra citada].

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Don Basilio García

A pesar de la concreción, no creemos que al hablar de Villarta, se esté refiriendo a la propia localidad ya que la partida de D. Basilio era bastante numerosa, aproximadamente mas de 1500 hombres, y por tanto, aún suponiendo que tuviese mucho apoyo de la población, Villarta, -por su posición- no era el lugar mas idóneo para descansar, sobre todo teniendo en cuenta que en su persecución vienen las columnas realistas del General Pardiñas. Hemos de pensar que las tropas carlistas buscasen seguridad y descanso en alguno de los grandes caseríos de la zona, -las Monjas, el Rocín o el mas apartado de Madara-, aprovechando la espesura de las grandes extensiones de encinares. En apoyo de esta hipótesis reseñamos la noticia que aporta ASENSIO RUBIO, haciendo referencia a la partida de D. Luis Archidona:

” Los 15 que estuvieron en la Alameda pudieron haber caido en poder d euna columna de 60 caballos aal mando del valiente y acreditado teniente del escuadrón franco de la Mancha, D. Vicente Toledano, (a) Feutor, si unos pastores a quienes preguntó si había visto algo, no le hubieran engañado y dirigido al monte de Villarta asegurando que los 15 facciosos habían tomada aquella dirección. Es un dolor, –dice el informante-, lo que sucede con estas gentes del campo, que las mas de las veces son la causa de que se fustren los esfuerzos de los defensores del trono y de la libertad; pero tienen la culpa las autoridades que no castigan severamente estas faltas, con lo cual dan lugar a que se irriten los ánimos, y que cada jefe de partida o columna se tome la justicia por su mano, apaleando o castigando alguna vez a justos por pecadores” [ASENSIO RUBIO, MANUELA. Obra citada]

Decíamos, al principio, que estas guerras se caracterizaron por el miedo o las amenazas. Aparte de las simpatías de parte de la población por uno u otro bando, las amenazas de las facciones o de los propios responsables de unidades militares, hacían que, -según qué casos-, por encima de las simpatías, el miedo a las represalias fuera superior y el instinto de salvar la vida primara sobre todo lo demas, sin olvidar, -en el caso de Villarta-, el recuerdo de las situaciones vividas en la todavía reciente y no olvidada guerra contra los franceses. El hecho de no ocurrir batallas abiertas no impidió que, nuevamente, el movimiento de tropas y las molestias que ello causaban a la población fuesen grandes. Prueba de ello es la gran marcha del general Gómez. Ante esta famosa expedición, comenta ASENSIO RUBIO:

” El 13 de octubre de 1836 la expedición al mando de Gómez y Cabrera se internaba en Sierra Morena. El objetivo del general Gómez era explorar las posibilidades de una marcha relámpago sobre Madrid, pero a las pocas jornadas de marcha se entera de que le cierra el paso el ministro de la Guerra, Rodil, que con 9000 hombres y 800 caballos de la Guardia Real, se encontraban en Villarta e inmediaciones, dispuestos a marchar con dirección a Daimiel a fijar el cuartel general” [ASENSIO RUBIO, Manuela.- Obra citada].

Terminada la primera guerra carlista, las dos siguientes tienen poca influencia en nuestra zona, salvo el periodo 1847-1849, en que esporádicamente, algunas de las partidas que actuaban en los Montes de Toledo, ampliaron su radio de acción sobre algunos de los caseríos próximos, esta vez en colaboración con las partidas de bandoleros.

Es  asi, como a partir de estos acontecimientos, podemos asegurar que comienza en Villarta un periodo de tranquilidad y relativa prosperidad continuada, adecuando el término prosperidad a la situación generalizada de nuestra tegión en aquellas fechas.

Algunas noticias de periódicos relativas a Villarta en la época que hemos visto:

EL ECO DEL COMERCIO (5 DE DICIEMBRE DE 1834, Nº 219 PAG. 4)

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Cabecera del Eco del Comercio

Ciudad Real, 30 de noviembre= El alcalde de Villarta de San Juan, con fecha 26 del corriente me dice lo que sigue: “Con fecha 18 del actual digo a V.S. lo que copio: En la mañana de hoy y hora de las once poco mas o menos se me presentó un cañamero que dijo ser vecino de La Solana y que concluían de robarlo en las olivas del camino real, distante una legua de esta población, una partida de ladrones , habiendo salido a él dos con dos trabucos y a pie, quitándole algunos efectos y maravedises. Al momento lo hice entender al comandante de la Milicia Urbana de esta villa, don Joaquín Espinosa, quien con la mayor celeridad reunió los pocos milicianos que había en la población, siendo dignos del mayor elogio algunos individuos que se hallaban trabajando donde pudieron oír la caja y dejando sus labores vinieron a tomar las armas y salieron a unirse a la carrera a su digno jefe, ofreciéndole morir a su lado y no descansar hasta la captura de los malhechores que osasen pisar sus términos, contándose entre estos decididos mi compañero de vara, que con su fusil trepando agua y barro ocupó los puntos que le fueron asignados, siendo el resultado de esta gloriosa salida la aprehensión de dos ladrones fugados de la Real cárcel…  [ Se publica también en la Revista Española del 5 de diciembre y en El Mensajero de las Cortes, del 6 de diciembre de 1834].

EL ESPAÑOL (22 DE DICIEMBRE DE 1837 Nº 381 9

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Cabecera del Español

Villarta de San Juan, 14 de diciembre.

Esta provincia, la mas desgraciada de todas, se halla en el mayor abandono, pues hace más de un mes que no sabemos si hay tropas o no en ella; lo que sabemos bien es que los facciosos andan por donde les da la gana y haciendo acopios de toda clase de granos a espensas de los infelices carreteros de la villa de Manzanares y de otras partes de la provincia, que hace 15 días consecutivos que están robando todo el grano que viene de las Castillas entre esta villa y la venta de Quesada donde hay un destacamento de 40 hombres y a su presencia están robando. Hace cuatro días que se llevaron 14 carros de Manzanares cargados de grano a la sierra de la Fuente del Fresno, como también a sus dueños porque llevaban nueve escopetas. La partida de facciosos ladrones se componía de 40 hombres bien montados y armados…

EL CORREO NACIONAL ( Jueves, 5 de abril de 1838. Nº 49 Pág. 4)

El general Pardiñas estaba el 2 del corriente en Consuegra. El día anterior salió de Villarta don Basilio, con dirección al parecer a Fuente del Fresno. El jeneral FLINTER se cree estaría el mismo día en Villarta o Villarrubia de los Ojos.

EL ECO DEL COMERCIO ( 6 DE ABRIL DE 1838. Nº 1436 Pág. 1)

” según otro [comunicado] recibido en la misma secretaria [ de Estado y del despacho de la Guerra], fecha del 3 del presente, se sabe que el General Pardiñas había pernoctado el 2 en Consuegra; que Basilio se hallaba el día anterior en Villarta de San Juan y según noticias posteriores había pasado el día siguiente a Urda y Fuente del Fresno.

EL CORREO NACIONAL ( 8 DE ABRIL DE 1838 Nº 52, Pág. 2)

ESPEDICIÓN DE DON BASILIO.- Consuegra 2 de abril.

Salimos de Toledo precipitadamente con el fin de proteger a estos pueblos de la rapacidad de D. Basilio, que el mismo se titula D. Basilisco […] Este cabecilla después de haber destruido los Fuertes que había en Orgaz, Yebenes y Menasalbas, cometiendo en este pueblo atrocidades y desacatos, marchó a Extremadura y pasó al Almaden donde ha estado dos días, se apoderó de su guarnición y de 72 caballos del resguardo; regresó otra vez a la Mancha por la Calzada, y pasando por las tapias de Manzanares, marchó a Villarta, donde destrozó un rebaño…

ECO DEL COMERCIO ( 1 DE JULIO DE 1838 Nº 1492)

De Alcázar de San Juan manifiestan que el cabecilla Batanero atacó con 40 caballos en las inmediaciones de Villarta a la escolta del correo de Andalucía, el cual logró escaparse.

EL CORREO   NACIONAL (10 DE OCTUBRE DE 1838 Nº 237)

Documento que expresa las fuerzas de guarnición en Villarta de San Juan

Oficial jefe de la Guarnición: Don Pascual Pérez, capitán de la Compañía depósito de Zaragoza.

Oficiales:2

Soldados:68 y 25 caballos.

ECO DEL COMERCIO ( 7 DE AGOSTO DE 1839 Nº 1924)

La canalla facciosa se ocupa en impedir la reolección de la presente cosecha según tiene ofrecido. Del pueblo de Malagón tuvieron que retirarse todos los labradores[…] En Torralba se ha intimado a don José Cid que si no remite a dicho cabecilla en diez mil reales que han caido a dicha villa será incendiado un molino de su propiedad. El traidor Saturno ha prevenido a Villarta de San Juan entregue tres mil raciones, pues de lo contrario arrasará todo lo que encuentre.

Un poco posterior, y ya sin guerra, aparece una noticia en la Revista Semanal de Agricultura, de 4 julio de 1852, que por su curiosidad reseñamos.

Para trillar.- De Villarta ( La Mancha) escribe a El Agrónomo, su corresponsal lo que dice:

“Deseando comunicar a V. cuantos adelantos se haga en la agricultura de este país, hoy lo hago noticiándole el invento de una máquina que tiene por objeto revolver las parvas constantemente, con lo cual se economizan muchos brazos y gastos en la operación de la trilla, pudiendo aplicar la gente para aventar u otras cosas del campo o de la era, sin que tengan que dejarlas para dar la vuelta a la parva. Esta máquina utilísima fue inventada el año pasado; se compone de medio circulo de hierro, en cuyo centro salen los brazos que forman una horquilla, y las tres puntas tienen una cabeza redonda, a manera de media luna, para no estropear el suelo. En la otra punta hay dos brazos para sujetar la máquina a la trilla cuando la parva está bien destrozada. El coste del invento es de 70 reales, pesa 40 libras, y algunos las echan menos peso, por lo que cuesta menos. Juan A. Gomez Calcerrada.

¡ No todo iban a ser guerras y desdichas!

NOTAS

(1)Había nacido en el año 1779 y era hijo de D. Manuel Sánchez, médico titular de Villarta y natural de Villacañas y de Dª María Josefa Fernández Velasco. La Real y Militar Orden de San Hermenegildo, tal y como consta en la medalla, es un premio a la constancia en el desempeño de la actividad militar y no requiere ningún acto heroico para su concesión.

(2) En el año 1969, se intentó por parte del Ayuntamiento presidido por Cayetano Garrido, la reposición de este escudo. A pesar del interés del Alcalde y del resto de la Corporación no fue posible, ya que el informe emitido por el especialista consultado no le daba ningún valor, optando el citado especialista por un nuevo escudo diseñado por él que, en absoluto, representa la realidad histórica de nuestro pueblo ( Ver mas en Programa de festejos de las Paces del Año 2004: Los escudos de Villarta)

(3) El encabezamiento honorífico de “Leal Villa” fue utilizado, especialmente por este escribano y por el Pior cura párroco, sin que tengamos noticias de la utilización que el Ayuntamiento hizo del mismo. El Archivo Nacional de España tiene una colección de sellos de todos los pueblos y entre ellos figura este de Villarta remitido por el ayuntamiento de Villarta sin que en la anota de remisión pueda informar sobre el origen del mismo.

(4)  Con el nombre de “apostólicos”  se conocían a los sectores más integristas de la sociedad española de aquellos tiempos; opuestos totalmente a los liberales eran partidarios de volver a los tiempos de los reyes absolutos, con reconocimiento expreso del importante valor que debería ejercer la iglesia en la actividad pública. Su lema “Dios, Patria, Rey” pasó a ser el resumen del movimiento carlista iniciado por Carlos María Isidro de Borbón, hermano de Fernando VII y antiguo Gran Prior de la Orden de San Juan de Jerusalen en Consuegra que tomó el nombre de Carlos V.  Con el nombre Los apostólicos escribió Pérez Galdós uno de sus Episodios Nacionales. Igualmente Pio Baroja en su novela “La nave de los locos” describe a alguno de los integrantes militares del carlismo manchego, en concreto de Vicente Rugero, alias Palillos.

(5) Don Basilio Antonio García y Velasco nació en Ventosa ( La Rioja) en 1791 y con diecisiete años participó en la guerra de la independencia. En 1815 consiguió el título de Notario del reino. Enfrentado con los liberales fue nombrado comisario de guerra en la época absolutista de Fernando VII. A la muerte de este tomó partido por los partidarios de don Carlos a quien proclamó rey en Logroño con el nombre de Carlos V. Llegó a ser responsable de los ejercitos carlistas en la Mancha, aunque no continuidad, actuando la facción de Vicente Rugero, alias Palillos, de forma más continuada y disciplinada. Murió en Francia en 1844.

José Muñoz Torres

Cronista oficial.


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