¿ De dónde viene este año la música?.., por José Muñoz Torres

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Banda de Música de Valdepeñas de principio del siglo XX.

Siempre hemos mantenido que las Paces han sido, perdón, son unas fiestas que -en sus actos principales- no necesitan organización. Todo está prefijado por la tradición: la hoguera, la función, la procesión con su puja, -y la Operación 2000-, la pólvora, … todo, incluso el horario. Sólo había una cosa que se escapaba a la normalidad, -de lo de todo los años-, algo que todos los años ocurría,.. convirtiéndose en normal que, -hasta poco antes de las fiestas- no se supiese cuál iba a ser la banda de música,.. hasta que, por fin, tuvimos nuestra propia banda de música.  Así, durante muchos años, se convirtió en tradición, en otra tradición, que -llegado este tiempo navideño-, una pregunta empezase a circular por el pueblo: “¿De dónde viene este  año la música?” . 

Posiblemente el hecho de buscar la música(1) fuese  el problema mas espinoso que se le presentaba al concejal de festejos de  cada año. Aunque los problemas los tuviera que asumir directamente el concejal de festejos, la responsabilidad de elegir la banda de música -desde el año 1944- correspondía al Ayuntamiento y a la Hermandad de Nª Sª de la Paz. Hasta esa fecha la organización y gastos de las fiestas, correspondían al Ayuntamiento y para ello la recaudación de la puja le servía  para sufragar estos gastos (Esa es la razón  por la que la puja de los brazos se inicia a la puerta del ayuntamiento). En el año 1944 la Hermandad de Nª Sª de la Paz, solicita a la Comisión Gestora del Ayuntamiento que el importe de la puja pase a la Hermandad y se le conceda a la Virgen lo que por derecho le corresponde, o sea, administrar el importe total de dicho ofrecimiento a partir del próximo que se celebre, con la condición de sufragar la Hermandad los gastos que se le ocasionen en la organización de todos los festejos puramente relacionados con el culto católico  de la Santa Virgen, tales como novenario, predicador, funciones religiosas, capilla, etc. y la alcaldía que organizara por su cuenta, y como lo crea oportuno, cuantos actos profanos considere celebrar, tales como hoguera, fuegos artificiales, música, etc. comprometiéndose la Hermandad a sufragar la mitad del coste de dicha música con el fin de que asista a las funciones y actos religiosos que organice la Hermandad […], manifestando también que para elegir dicha Banda de música que haya de amenizar las fiestas deben ponerse de acuerdo Alcaldía y Hermandad..” [Archivo Municipal de Villarta de San Juan. Acta del pleno extraordinario celebrado el 12 de enero de 1944. Votaron a favor de este acuerdo Don Manuel Garrigós, Don Victor Muñoz y el alcalde D. Benito Calcerrada. En contra Don Marcelo Negrillo y Don Manuel Yepes](2). Dejando aparte la historia, la elección de la Banda  desataba múltiples comentarios entre los villarteros, deseosos de saberlo cuánto antes; de poner al descubierto la única sorpresa o novedad de las Paces. Esta circunstancia -la de no encontrar fácilmente banda de música- nos hacía creer a los villarteros más importantes entre los pueblos próximos; porque no se trataba de que el concejal de festejos hubiese dejado para última hora la contratación de la banda de música sino que nuestras fiestas habían empezado a alcanzar cierta notoriedad y los comentarios de la gran cantidad de cohetes que se disparaban, – a veces de forma incontrolada- hacía que las bandas de música dudaran en  venir a tocar a Villarta. (Se divulgaba la anécdota, -sin gracia alguna-, de la costumbre que teníamos de meter un cohete encendido en la boca de algunos de los trombones de los músicos, recordando  las bromas que nos contaba Gila de la gente de su pueblo. Aunque fuese falsa esta noticia,  está claro que el portador del trombón no estuviera muy entusiasmado en venir a tocar  en las Paces ). 

El temor o miedo podía ser una razón importante, pero el motivo verdadero  -para no venir- era la dificultad de muchos de los músicos de las bandas, en perder tres días de trabajo en sus pueblos, porque la actuación de la banda era presencial desde la mañana del día de San Alifonso(3) hasta la tarde del día 25.  No había medios de locomoción que permitiera en aquellos años de posguerra -y décadas posteriores- desplazar a toda una banda de música todos los días. Y ahí surgía el otro gran problema que afectaba, -este directamente- a los vecinos. ¿Qué hacer con los músicos? ¿Dónde dormirían, comerían,…? Como vamos viendo, el problema de la música van adquiriendo otros matices. La larga permanencia, la inexistencia de establecimientos hoteleros, -sólo se disponía de alguna posada (de haber existido suficiente hospedaje hubiese supuesto un grave quebranto para la economía municipal)- , y la gran distancia desde el lugar de origen de la banda, llevó -en un momento determinado- al Ayuntamiento al establecimiento de una disposición municipal por la cual se designaban a un número determinado de familias, -de posición económica suficiente-  para acoger, -cada una de ellas-, durante los días de Paces a uno de los músicos. Esta medida causó algunos enfrentamientos entre los vecinos agraciados y el ayuntamiento, que de alguna forma u otra se solucionaban, aunque no siempre por las buenas.  Desconocemos, exactamente, cuando dejó de aplicarse esta medida, aunque creemos que fué en la década de los sesenta ( esos años que recientemente hemos celebrado en la última Semana Cultural), coincidiendo con las fechas de las grandes emigraciones y sobre todo teniendo en cuenta que durante los citados  años las bandas de música eran de pueblos cercanos – Manzanares, Madridejos, Argamasilla, etc.- a los que volvían nada mas terminar su actuación diaria.  También es cierto que esa  forma peculiar de hospedaje, dio lugar, -en no pocos casos-, a grandes amistades entre los músicos y sus improvisados patrones de pensión y, ¡como no!, a algún que otro noviazgo.

De una forma u otra, tal como se solía anunciar en los programas de festejos, el día 23 a las once de la mañana tendrá lugar la entrada de la banda de música en la Plaza del Ayuntamiento(4), al compás de alegres marchas y pasodoblesAllí dos grupos muy dispares de villarteros, -tanto por el número como por el estado de ánimo- esperaban a la música. Uno de los grupos, el menos numeroso, estaba formado por aquellos cabezas de familia que el ayuntamiento había designado para acoger en su casa a un músico durante las fiestas. El otro, -el mas numeroso-, formado, principalmente por alegre chiquillería y, entre ellos, los que se sentían orgullosos de tener ese año músico en casa. Los que esperaban a que le asignasen el músico correspondiente, acudían al tino de la limoná(5) para animar la espera y para matar un poco el disgustillo y las puyas del gracioso de turno. Algún chico, al que no le gustaba el músico que iba a su casa, se hacía el remolón o intentaba convencer, -persiguiendole-, al músico del tamborcillo para que se fuera a su casa. Hecha la asignación, los músicos acompañaban a sus “acogedores e improvisados patrones o posaderos” porque el tiempo, igual que ahora, apremiaba y había que comer deprisa, pues a las cuatro empezaban las vísperas y a continuación la procesión. Después de la hoguera, ya libres, podían disfrutar de la noche de fiesta para esperar la prueba del día de la Virgen. ¡No sabían lo que les esperaba!. A partir de las once de la mañana del día 24, los músicos se preparaban para la gran prueba: la Procesión; era el momento decisivo para calificar la actuación de la banda de música; no ya para calificar su “actuación musical”, sino para ser valorados por su saber estar en la procesión. Todos recordamos a alguna banda que no supo o no pudo soportar muy bien la cantidad de “cobetes”  que se disparaban pero casi todas aguantaban el tipo como mejor podían. Pasada esta prueba, el gran acontecimiento para los músicos, era el concierto del día 25 que habitualmente se celebraba en el teatro Cervantes(6). Era el momento de evaluar la calidad musical de la banda ante conciertos importantes, tanto en el repertorio como en la duración del mismo.

Durante muchos años, hasta que se crea la banda de música “Villaharrta”, muchas fueron las bandas que visitaron nuestro pueblo y llenaron, durante unos días, nuestras calles de música. De todas ellas habrá quedado algún recuerdo imborrable en algún villartero (7) y por ello, de alguna forma, quiero recordar el nombre de todas ellas y en lo que pueda su pequeña o gran historia, relacionada con Villarta.

La primera banda de que hay constancia ( a través de los programas de festejos) fue la BANDA MUNICIPAL DE MÚSICA DE VALDEPEÑAS, dirigida por Maestro Ibañez y que de alguna forma continua presente en nuestras fiestas a  través de la Coral “Maestro Ibañez”, imprescindible y tradicional en su actuación durante la función religiosa en honor de la Virgen de la Paz el día 24. Estuvo presente en las Paces de 1941,1942,1943 y 1948-

   

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Maestro Ibañez, directos de la Banda de Valdepeñas

La BANDA MUNICIPAL DE TOMELLOSO, estuvo presente en las Paces de 1946, 1949 y 1955. Al menos durante los dos primeros años estuvo dirigida por D. Pedro Echevarría, musicólogo de gran prestigio, que recogió los cantes populares de la Mancha, entre ellos algunos de Villarta.

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Don Pedro Echevarría, director de la Banda de Tomelloso

En el año 1950 y 1951, asiste a nuestras Paces, la prestigiosa BANDA DEL TERCIO DE LEVANTE DE INFANTERÍA DE MARINA DE CARTAGENA.  Su director el Comandante D. Jesús Montalban Vizcón, natural de Socuéllamos, fué el autor de la música del Himno a la Virgen de la Paz. En estos años era cura de Villarta, Don Pedro Muñoz Fernández, natural  de Socuéllamos, al igual que el director de la Banda, y autor de la letra del himno. Parece lógico pensar que gracias a ser ambos -el cura y el director- del mismo pueblo, fuese posible el desplazamiento de una banda militar de tanto prestigio.  Se llegó a comentar de la espantá durante la procesión o de haberse quemado uno de los trajes de los músicos,…   ¿Quizás alguien recuerde este episodio?

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Antigua formación de la Banda del Tercio de Levante de Infantería de Marina de Cartagena

 

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D. Pedro Muñoz, párroco de Villarta, en la emisora de radio de Puertollano.

En los años 1952, 1953 y 1956 se presentó en las Paces la conocida, por todos nosotros como, BANDA DEL MINISTERIO DEL EJERCITO. Como curiosidad hemos de indicar que en esa fecha figuraba en la citada banda y, por tanto posiblemente viniese a Villarta, el compositor Carmelo Bernaola en su condición de sargento clarinetista. Sus conciertos, con su uniforme de gala, eran majestuosos, acompañados por su conocida sección de gaitas.

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La BANDA DE MUSICA DE CIUDAD REAL, estuvo presente durante los años 11947 y 1954, sin que hayamos podido encontrar datos sobre la misma. En 1957 es la banda del Frente de Juventudes de Ciudad Real quien a última hora acepta la invitación de asistir a las Paces y al año siguiente es la prestigiosa BANDA DEL REGIMIENTO DE INFANTERIA LEON Nº 38 quien se desplaza a Villarta, cerrando asi el ciclo de grandes bandas Militares.

  

 

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El regimiento León 38, en un descanso de sus ensayos.

Es en el año 1959 cuando se empiezan a contratar para Paces, bandas de pueblos próximos que evitarán, por un lado el acomodo de los músicos en las casas y por otro lado supondrán un considerable recorte de los gastos. La primera en aparecer será la BANDA DE MÚSICA DE MANZANARES que estaba dirigida por un prestigioso músico, D. Joaquín Villatoro, que dirigió varias bandas de música de la provincia como la de Aldea y la de Daimiel.

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Banda de Música de Manzanares en 1958 dirigida por D. Joaquín Villatoro (1)

Por orden cronológico las siguientes bandas que intervendrán en las Paces fueron la de MADRIDEJOS que lo hizo en 1960, 1963 y 1964. La de ARGAMASILLA DE ALBA que lo hizo durante los años 1961, 1965 y 1966 y la de TORRALBA DE CALATRAVA que amenizó las Paces de 1967 y 1968.

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Banda de Torralba de Calatrava a principios del S. XX.

A parir de esta fecha la mayoría de los años no figura en el programa el nombre de la Banda de Música, siendo la BANDA DE MUSICA DE VILLARRUBIA la que será titular indiscutible de las Paces, hasta que apareció nuestra banda de música que hizo que olvidásemos para siempre -ese es nuesro deseo-  la pregunta con que por estas fechas era corriente oír en Villarta: ¿Y todavía no se sabe de dónde va a ser la música?

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Banda de Música Villaharta. una de sus primeras y mas completas formaciones.

Notas:

(1) La música era la forma generalizada con que se denominaba a la banda de música.

(2) En el año 1944   sólo existía una Comisión Gestora del Ayuntamiento de Villarta compuesta por el Alcalde y cuatro concejales.

(3) San Alifonso era una denominación antigua del santo patrón de Toledo y como tal está recogido en los documentos antiguos. Esta utilización en Villarta era utilizada, principalmente, por gente mayor.

(4) La denominación como plaza del Ayuntamiento ha sido las más común de todas las que ha tenido la plaza. Creemos que, por simple lógica, se debería volver a nombrar a ciertas calles por sus nombres de siempre: calle de la botica, plaza del cura, plaza del ayuntamiento, calle de los Altos de Zambrana, etc.    

(5) La típica limoná que se hacía en un tino ( a modo de medío tonel) de madera era la bebida popular de Villarta a base de vino blanco, azúcar, fruta picada – sobre todo melocotón- y rebajada según el gusto con un poco de agua o gaseosa. El nombre puede derivarse del envase familiar donde se hacia: la limonera o lebrillo de cerámica. Los domingos cuando los amigos se reunían en una casa para echar la partida de truque era esencial para ir refrescando – o acalorando- la atarde.

(6) El cine-teatro Cervantes, propiedad de Adolfo Tabasco era una magnifica sala de la que aún se conserva, prácticamente, su fachada y parte de su interior. En él actuaron las grandes compañias de variedades ( Antonio Molina, Antoñita Moreno, y otros muchos), aunque su utilización fundamental fuese la de cinematógrafo, compitiendo con la otra sala, el Cine de Dolores.  

(7) Creo que hasta ahora no he hecho la aclaración de mi escribir ortodoxo según normas de la Academia de la Lengua. Es decir, no me gusta escribir villartero/a, ni mucho menos la barbaridad de villarter@, sino simplemente villartero, habitante de Villarta.

José Muñoz Torres

Cronista oficial.


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