LA HISTORIA QUE NOS CUENTAN LAS FOTOGRAFIAS, por José Muñoz Torres

Empujándole al caluroso julio que se nos hace interminable, nos van llegando noticias e imágenes de la historia que se nos va yendo o que dejamos que se nos vaya. Aunque sólo sea una anécdota -una triste anécdota- se nos ha caido un árbol simbólico, no sé si centenario. Por unas causas u otras, los viejos -o centenarios- árboles, se nos van cayendo, unas veces porque estorban otras porque no se cuidaron y para colmo, lo impredecible de los fenómenos metereológicos, que del arbol viejo hacen leña -es cierto que este viejo refrán no se refiere a esta situación concreta y que en la actualidad se habla mas de “hacer leña del árbol caido”, -que esto si que es muy general, es decir cuando alguien que era importante se viene abajo -o es echado a abajo-, se le aplica con toda dureza la hora injusta del desprestigio.

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Álamo blanco, abatido por un temporal en estos días (Archivo personal)
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Tronco del árbol donde se aprecian letras o nombres grabados (Archivo personal)

Aparentemente sano, alto, grueso, es conveniente que lo recordemos. Otros álamos próximos, nos dejaron y no sabremos muchas historias, o simplemente nombres que vivieron la historia, que a punta de navaja -aunque no sea método aconsejable- muchos escribieron en su tronco. Algunas iniciales, algunas letras, han llegado a su fin. En cualquier caso aún nos queda un árbol antiguo que posiblemente, a pesar de la tristeza que a veces puede recordarnos su presencia, -nunca un ciprés fué árbol de jardin sino de cementerios- sea el árbol más antiguo que nos queda en Villarta y  necesite un cuidado y mimo especial. Escribo un poco la historia de este árbol que curiosamente esta documentada.

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Ciprés en el parque ( o glorieta) de la Iglesia, último vestigio del primer cementerio existente en Villarta ( Archivo personal)

Siendo Gran Prior de la Orden de San Juan en Castilla y León Don Gabriel de Borbon  dispone que los enterramientos que, hasta entonces se hacían en el interior o alrededor de las iglesias parroquiales, se realicen en lugar adecuado para evitar los malos olores que producían en la iglesia el continuo abrir el suelo de la misma para enterrar a los difuntos  En el año 1787 Hermógenes Bernardo Moreno, vecino de Villarta vendió una tierra contigua a la Iglesia Parroquial mediante escritura de venta al Infante Don Gabriel para la construcción de un cementerio [ se conserva esta escritura en el Archivo General de Palacio. Inventario del Archivo del Infante Don Gabriel de Borbón]. La habilitación de este espacio para cementerio debió ser muy rápida ya que el 30 de abril de 1787 se produce el primer enterramiento (Nicasio Gallego, marido de Angela Serrano ) en la 1ª sepultura del tramo 1º. Si los desniveles actuales de terreno se mantuvieron a lo largo del tiempo es lógico pensar que la entrada principal del cementerio tuviera acceso por la conocida como calle Pocotrigo (actual 18 de julio) y en este sentido el ciprés existente en la actualidad fuese el inicio del paseo principal del cementerio. Si parece por tanto muy posible que estemos hablando de un ciprés con, al menos, doscientos años de antigüedad [No suele ser muy frecuente el plantar cipreses como árbol decorativo y por tanto creo que debe considerarse como árbol historico].

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Olmos del paseo de la Iglesia ( Villarta de San Juan. Historia de un pueblo y su gente)[Esta foto podrá dar lugar a un “poyete” que nos hable de las “promesas” a la Virgen]

De  otros árboles históricos que han existido hasta hace poco tiempo en Villarta, como los existentes en el paseo de la iglesia,  hay muchisimas fotos por ser paso obligado de la procesión de la Virgen de la Paz  y, como no, fondo inevitable de muchas otras fotos de bodas realizadas en la vieja iglesia cuando terminada la ceremonia se dirigían a celebrar la invitación o banquete. La existencia de estos árboles del paseo de la Iglesia, que hemos conocido totalmente huecos y con algunas brotes de nuevas ramas que les mantenían con vida, está documentada. Madoz, en su diccionario dice, hablando de Villarta en el año 1845:

“… Tiene 151 casas de piso bajo en dos plazas y calles llanas algunas empedradas y limpias; casa de ayuntamiento; cárcel; pósito con 400 fanegas de trigo; escuela dotada con 1.400 reales de los fondos públicos, a la que asisten 30 niños ; otra de niñas sostenida por retribución en la que se educan 20; una ermita ( Ntra. Sra. de la Paz), y en las afueras la iglesia parroquial (San Juan Bautista), curato de primer ascenso, de patronato del Gran Prior de San Juan, como perteneciente a esta orden; en el intermedio de esta Iglesia a la villa un paseo regular con alagunos álamos ” [PASCUAL MADOZ. Diccionario Geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar. Madrid 1845-1850).

Este paseo tenía entre sus árboles -creemos que eran olmos y no álamos- unos grandes bloques de piedra más o menos tallada -que servían de bancos- y que  estuvieron hasta no hace mucho tiempo en este paseo, al igual que el existente en el lado izquierdo de la puerta principal de la iglesia que, en su momento, era al mismo tiempo, vértice geodésico de tercer orden (los vértices geódesicos eran unas placas  colocadas en lugares prominentes que servían para la triangulación del terreno y así poder elaborar mapas del territorio. Otro de los vértices se encontraba en lo alto del cerrillo).

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(La anterior señal, parecida a la existente en Villarta, del vértice geodésico estaba anclada en la piedra señalando en la misma, la altura de ese punto sobre el nivel del mar tomado en Alicante.La altitud de ese punto era de 626 metros. Otros vértices geodésicos de tercer orden, cercanos a Villarta eran: Cerrillo 633 metros; Gollete, en Monte Guerra, 649 metros; Palancas, 647 metros; Caballo, en la N-IV camino a las Monjas, 645 metros; Calahorra, sobre la cañada oscura, al otro lado del río, 644 metros.)

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Morera en la antigua entrada de Villarta, hoy paseo del campo de futbol  (Archivo personal)

Hubo otros árboles importantes, como las moreras, que se han ido conservando, -ya muy pocos- y dentro del casco urbano tres o cuatro. La plantación de este tipo de árboles tienen su origen a finales del siglo XVIII, cuando  el Gran Prior de San Juan, fomentó su cultivo  como primer paso para crear una potente industria de fabricación de seda. Concretamente en el año 1783 se plantaron en la Serna de Herencia unas cuatro mil moreras procedentes de Aranjuez; no es raro que esta medida afectase a poblaciones cercanas como Villarta, como árboles decorativos a lo largo de ciertos caminos o a las entradas de la población, más que su prestancia, se cultivaron, principalmente,  por su resistencia, aunque con el tiempo los vecinos que las tenían en sus aceras, sobre todos si eran de moras negras, hicieron todo lo posible por ir erradicándolas o por lo menos evitaban, escoba “en ristre”[expresión que significa tener una cosa bien cogida por la mano], que los chicos al salir de las escuelas hicieran impracticable la acera (un recuerdo a “mamachina” y a su morera a la puerta del despacho de teléfonos en la calle Cervantes).

Otros árboles  que han ido desapareciendo y que  son árboles unidos a la memoria histórica de generaciones, son los árboles de pan y quesillo, de los que cogíamos sus ramilletes de flores para comernoslo, no recuerdo si por hambre, porno ser menos que los demás o vete tu a saber por qué.  El más simbólico de aquellos árboles era el que estaba junto a las paredillas de las viejas escuelas, paredillas que nos servía para facilitar el acceso al árbol y evitar así más de un arañazo en nuestras carnes y más de un siete en nuestros pantalones. En realidad el árbol se llama Robinia o falsa acacia y sus flores son tóxicas si se consumen en gran cantidad. De todas formas esta flor sigue siendo  utilizada en la actualidad en algunos paises, como Italia, en la elaboracion de postres.

Resultado de imagen de acacia
Acacia
Imagen relacionada
Robinia, falsa acacia o pan de quesillo

Finalmente hemos de citar un árbol asilvestrado que crece en cualquier terreno, entre escombros, en cualquier rincón y en los sitios más insospechados. Se trata del Ailanto o árbol del cielo. Son de un crecimiento rápido. Se da la curiosidad de que los hay de pie femenino ( con flores) y de pies masculinos (sin flores). En los sitios mas abandonados de los antiguos y grandes corrales, se multiplicaban espontanéamente. Podemos decir que no es un árbol historico porque tienen una duracion no muy superior a los 50 años pero si es cierto que en cualquier época y en cualquier sitio de Villarta siempre ha habido un ailanto, árbol del cielo o falso zumaque.

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Grupo de ailantos de pie masculino y de pies femeninos, con inicio de floración estos últimos, junto a la carretera y cerca del puente de la N-IV (Archivo personal)

En cualquier caso casi todos los árboles que siguen en pie a la entrada de Villarta fueron plantados aproximadamente a finales del siglos XIX, siendo alcalde Vicente Muñoz, creciendo fueron fondo de fotos de paseos de amigas que en los domingos y dias festivas podían llegar hasta “el pasto”, –no mucho más lejosy que pasados bastantes años más fueron forografia para postal turística de Villarta.

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Amigas de paseo por la carretera a ambos lados algunos de los árboles que luchan por sobrevivir. (Fuente: Villarta de San Juan. Historia de un pueblo y su gente)

 

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Postal de la entrada de Villarta y persisentes los olmos y las moreras. (Se trata de la entrada norte de Villarta por la Carretera Nacional-IV, que, aún en desastroso estado, era una de las carreteras importantes de España)

Todo esto se podía y con toda seguridad se pueda ver, en muchas fotagrafías que andan por ahí, sin que nos demos cuenta de  que detrás de las personas que aparecen en las fotos, hay una historia que muchos aún recuerdan, pero que se va olvidando. Por eso comentaba al principio y como título lo de “La historia que nos cuentan las fotografias. [ aunque los acontecimientos nos hayan llevado hasta los árboles de Villarta] Y aunque solo sea como ejemplo quiero centrarme en una fotografía que en estos días a través de las redes sociales ha llegado a mi poder. (No recuerdo quien ha sido el remitente, -que gracias a Dios ya son muchos los que se dedican a recordar lo pasado- pero muchas gracias.

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Villarta, ayer

Aparentemente, la imagen de Villarta en esta foto, no es muy distinta a la de la actualidad. Aunque claro el único vehículo a motor que vemos es el de una -posiblemente- Vespa, aparcada junto a la casa de Juan José. Los adoquines fueron -de la noche a la mañana- tapados con un buena capa de asfalto enterrado, tanto historia y pasos como los villarteros dibujamos sobre ellos. Poco a poco la carretera fue creciendo a lo ancho  y en este lugar fue originandose el embrión del mítico “kiosko”. Chicos, relativamente vigilados, campan a sus anchas, mientras algunos lugares quedaban a la sombra de frondosos árboles. Pero mejor es que vayamos explicando uno a uno los puntos que señalamos:

(1) Tienda de ultramarinos de Jesús González Pelayo.

(2) El Bar Ramón, en donde Ramón Soriano Sanchez, se convertía en reparador de los escasos viajeros que pasaban por Villarta. También buscaban un poco de tranquilidad algunos que, en aquellos tiempos, tenían que ir ocultandose en lugares seguros. En él hacían parada, cantantes, toreros, a los que les hacía la oportuna foto, el famoso Rubio, que pasó aquí en Villarta unas largas y forzosas “vacaciones”.

(3) Surtidor de gasolina del que por aquellos tiempo se anunciaba como Agente de la Gasolinera, Ambrosio Baeza.

(4) El estanco, donde los “cuarterones”, el tabaco picado y “el caldo de Gallina” eran lo mas solicitado o lo que permitía la cartilla de racionamiento. Luego: sellos, sobres, piedras de menchero, y las correspondientes mechas, esas que aún existen y que las peñas coheteras las han hecho famosas.

(5) Tienda que tenía, creo recordar, Ambrosio Baeza, al cual, el escaso tráfico le permitía atender los dos negocios a la vez y, además, descansar.

(6) Taller mecánico de Esteban y Galo y también fragua y herrería.

(7) Tienda, -fruteria, decía los programas- de Pasión Molina Galiano.

(8) Primitiva sede del Banco Popular Español, “el Banco”, (y supongo que tambien del Banco de los Previsores del Porvenir). Al lado de él estaba la peluquería de Honorio Vela Marchante.

(9) Al fondo el paseo de la Iglesia con sus vetustos y voluminosos árboles que ocultaban la visión de la torre de la Iglesia.

(11) El lugar de la famosa Fuarnicioneria y zapatería de Felipe Flores Flores.

y dejo para el final el (10) un curioso quiosco móvil de golosinas, en el cual, se encontraba una niña que, aparentemente, satisfacía las ilusiones y caprichos de aquel momento. Posteriormente en ese lugar tomaría asiento la bascula municipal y algo más tarde el famoso Kiosko.

Así era y así es ahora. Practicamente el mismo lugar, la “Quinta Avenida” o la “Milla de Oro” de Villarta…. Y entre las dos épocas cuantas historias….

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Villarta, hoy.

A próposito de la fotografía: “Villarta, ayer”,  hemos de fijarnos atentamente, a pesar de antigüedad de la misma, en que una gran parte de los troncos de los árboles se encontraban encalados. Alguien, muy preocupado entonces, por las medidas de seguridad en las carreteras, afirmaba que se encalaban para que por la noche los automovilistas se diesen cuenta de esos obstáculos.. Yo no digo que esta no fuera una de las causas pero cuando tambien se encontraban encalados los arboles de los caminos de carros ¿era para que fuesen con cuidado? En algunos sitios hemos leido:

Muchas plagas que acecharon a los árboles durante el verano, cuando llega el invierno, tienden a guarecerse en las hendiduras y grietas que surgen en la corteza  del tronco. Si encalamos un árbol, la cal evitará que todas esas formas hibernantes perduren durante todo este tiempo de parón vegetativo y que, una vez llegada la primavera el árbol esté completamente saneado, sin pulgones esperando al acecho. [Hogarmania.com. visita 26-7-2019]
Otros apuntan que la razón es la de evitar en el verano un excesivo calentamiento del tronco, haciendo que tenga menos necesidad de riegos y otros cultivos.

Todo es posible, pero siendo nuestros antepasados tan pragmáticos hemos de inclinarnos por cualquiera de estas opiniones. Nosotros cuando eramos pequeños, teníamos entendido que los encalaban para que no subiesen las hormigas.

José Muñoz Torres, Cronista Oficial de la Villa.

 


4 respuestas a “LA HISTORIA QUE NOS CUENTAN LAS FOTOGRAFIAS, por José Muñoz Torres

  1. Pepe, bienvenido este “poyete” ahora que está reciente la caído de un viejo árbol junto al Campo de Deportes. Realmente, los profanos, no podemos prever cuando pueden ocurrir estas cosas, por eso veo bien la noticia que se ha apuntado desde el Ayuntamiento de que un experto lo valore, tampoco vería con buenos ojos que se despoblase de árboles el pueblo sin otro criterio que el de este árbol caído. Ahí está ese ciprés del parquecillo de la iglesia vieja que, por lo que nos dices, seguro que es más viejo que el que se ha caído. De dodos modos se podrá medir la salud vegetal de un árbol pero es difícil, en un momento determinado, saber la fuerza que puede ejercer el viento. De lo de Madoz y lo que dice en su diccionario de 1845, sobre la situación de la ermita y la iglesia, visto ahora, la ermita de la Virgen de la Paz estaría más al centro y la parroquia que está presidiendo San Juan Bautista, está a las afueras pero entonces… Sobre los puntos de altura sobre el nivel del mar, tomé fotografías de uno de ellos no muy lejos del pueblo pero ahora no las encuentro. Sobre los asientos de piedra que había en el paseo de Iglesia, tengo un apunte de que por el año 1996 a un coche le reventó una rueda (me parece que hubo denuncia) al golpearse por no ver el que había junto a “Frutos secos de la Torre” de tan poco como asomaba de tantas capas de hormigón o asfalto que habían ya a su alrededor, eso fue por enero y creo que en ese año (1996) dejaron de existir. De esa vieja fotografía que das información detallada de cada cosa, siempre he pensado que el que va en el carro que se ve podía ser mi padre que venía de recoger madres de vino de la bodega de “jabatillo” (otras veces yo lo vi venir así), como sabes, en muchos casos, esos posos del vino los trasportaban así, en un cajón metálico, hasta las fábricas de alcohol. Bueno, MUCHAS GRACIAS, como ves me has removido con este tema muchos recuerdos y me he extendido otra vez. Un abrazo.

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