Villarta y sus Caminos: Su historia (y III), por José Muñoz Torres

En los “poyetes”, se nos van quedando muchas “cosillas” que, con toda seguridad, trataremos en otro momento pero hay algunas cosas que es conveniente no dejarlas para luego. Angel  Rodriguez y Miguel Angel Cándenas me han ido aportando información acerca de algunas de ellas y de otras que hemos tratado y en las que coincidimos plenamente y, en cualquier caso, por su trabajo, en gran parte relacionado con este tema de los caminos, es indudable que son cuestiones muy a tener en cuenta. 

La desaparición de caminos no siempre ha sido un capricho de nuestros labradores, ni mucho menos, sino una serie de circunstancias que han ido haciendo inevitable que aparezcan nuevos caminos y que, al mismo tiempo, desaparezcan otros. Lo  que no parece tan lógico es la “manía”, muy generalizada, de “meterle mano”  (o arado) a los caminos, sobre todo teniendo en cuenta las posibilidades de potencia que actualmente pueden tener que no es la misma ni mucho menos que cuando araban con la “yunta de mulas” y, aun así, también entonces hacían lo que podían. La mayoría de  los caminos han ido perdiendo su anchura normal y el resultado está ahí. El perjuicio, que lo hay, es para ellos, porque beneficios pocos pueden dar quince o veinte metros mas de tierra. Sin embargo, el  verdadero daño, -exagerando-, lo han causado las administraciones que, en la construcción de nuevas vias, no han tenido en consideración la conservación y  la continuidad de ciertos caminos, -históricos o al menos tradicionales-, mediante la construcción de pasos elevados en carreteras o al menos en las grandes autovías, como es el caso de la A-2, a su paso por nuestro término; ni siquiera la Cañada Real Soriana, se libró de esa política de ahorro, que no era otro el motivo de no construirlos. En otras ocasiones fueron los propios ayuntamientos los que perdieron la oportunidad, no sólo de mantener ciertos caminos, sino de  convertirlos en carreteras importantes para la actividad de Villarta. 

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Sitio del Moro, según el Vuelo Americano de 1956 (Fuente: IGN)
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El mismo sector anterior en la actualidad (Fuente: IGN)

Desde tiempos inmemoriales el camino de Daimiel a Villarta era conocido como camino real  y como tal es citado por numerosos viajeros pero por su especial importancia es camino de primer orden del que se hace eco Hernando Colon ( el hijo del descubridor) y anteriormente citado en el XIV  con el nombre del camino del Carreron que llevaba desde Daimiel al puente de Villarta, en el cual se debían cobrar,-datos referidos a la Encomienda de Ciruelos en 1493-, un juro  de 600 ovejas. La necesidad  de abrir nuevas vías de comunicación entre pueblos hizo que muchos pueblos, entre ellos Villarta, intentasen también la apertura de estos caminos. Sin embargo, a mi parecer, fueron cortos de miras, ya que en vez de solicitar la habilitación del camino real a Damiel como carretera que hubiera supuesto poco coste y muchas ventajas, como la de tener un acceso más cómodo a la capital de la provincia, sin necesidad de expropiación o compra de tierras para su ejecución, lucharon por conseguir un camino con tratamiento de carretera local,  entre Villarta y Arenas, como continuación de la de Argamasilla-Villarta. Siendo alcalde Sebastián Solano Navas y teniente de alcalde Benjamín Díaz-Pavón Calcerrada, se celebró un pleno del Ayuntamiento, el día 3 de diciembre de 1925, en el que se tomó el siguiente acuerdo:

“…y teniendo en cuenta la necesidad imperiosa de  poner en comunicación este pueblo con el vecino de Arenas de San Juan, no ya sólo por el gran tráfico existente entre ambos pueblos, si no a la vez poder comunicarse con la capital enlazando en dicho punto con la carretera provincial, ahorrando de este modo un recorrido de más de 15 kms. al no tener necesidad de buscar  dicha carretera por el Puerto de San Juan (Puerto Lápice).… Se solicita la construcción de un camino vecinal que partiendo de este p ueblo y pasando por el Sitio denominado “Juncos de Girola*”, “Cañada Prada” y “Virgen de la Vega” y siguiendo en una mayor parte por el ya existente.. (se comprometen por parte del Ayuntamiento para esta construcción doscientas obradas de carro conduciendo piedra)[ARCHIVO MUNICIPAL DE VILLARTA DE SAN JUAN. Libro de Actas del Pleno].

Hay otros datos, sobre todo referidos a sitios o lugares específicos del término que merecen la pena recordar. Uno en concreto es el denominado “Pago Viejo”, donde se encontraba más del 90% de la escasa producción de uva del término de Villarta (según el catastro del Marqués de la Ensenada, año de 1752). Este sitio se encontraba en la zona que, actualmente, se conoce como “Los plantios”. La denominación de “Pago” se refiere a “Distrito determinado de tierras o heredades, especialmente de viñas u olivares”  [DICCIONARIO DE LA RAE]. Según las disposiciones oficiales vigentes, se entiende como pago:

“… el paraje o sitio rural con características edáficas y de microclima propias que lo diferencian y distinguen de otros de su entorno, conocido con un nombre vinculado de forma tradicional  y notoria al cultivo de la viñedos… sin que su extensión pueda ser igual ni superior a la de ninguno de los términos municipales en cuyo territorio o territorios, si fueren mas de uno, se ubique.” [JEFATURA DEL ESTADO.- Ley 6/2015 de 12 de mayo. Denominaciones de origen e indicaciones protegidas de ámbito territorial supraautonómico. Disposición Adicional Tercera. B.O.E nº 114].

Pero para ir terminando con nuestros  caminos, aunque sea “deprisa y corriendo”, vamos a volver a salir de Villarta por la calle del Monte y en vez de coger el conocido camino de las Monjas, vamos a seguir por el camino al Moro, Madara, Baico o Milla. Lo cierto es que este camino,  primitivamente recibía el nombre de Camino de Daimiel (Mejor dicho, era el camino que se dirigía al Monte de Daimiel). Dejando atrás, y a la izquierda, el camino de Monte Carrizo (Ahora mas conocido como las Monjas), solo hemos de recorrer algo más de 300 metros para encontrarnos a la izquierda el camino de las Huertas, que antiguamente llevaba hasta las Monjas y que dejaba a su izquierda “El Culantrillo” y a su derecha “El Barranco”. Volviendo al camino principal y siguiendo por él, se bifurcaba, siguiendo a la derecha el que llevaba al Camino Real de Daimiel y a la izquierda el de Madara, conocido como camino de Baico o de Milla. Un poco antes, a mano derecha nos hemos dejado atrás el camino a la Casa del Moro ( En realidad se trataba de una antigua finca de gran extensión de la que algunos historiadores hablan como prueba de la vivencia de los árabes en nuestro espacio territorial). El  peculiar camino  que estamos estudiando tiene la particularidad de que “cada dos por tres” se va bifurcando en dos. En esta situación uno se va a dirigir a Milla y el otro  hacia el monte de Madara. En cualquier caso en la zona al sur de Milla la diferenciación de caminos es muy problemática incluso en las modificaciones recogidas en 1951 por el Instituto Geográfico aparece el camino  del Baico en dos posiciones distintas y distantes uno del otro. Lo que si aparece es un camino clásico en su terminología variada: El camino de la Jijona (o Gijona). Este camino es conocido más comúnmente como camino de la Hijona y el Instituo Nacional incluso llega a denominarlo como Camino de la Aijona. Creemos que su verdadero nombre sea el de Gijona reordando a unos posibles dueños anteriores:Los Sánchez-Gijón de Villarrubia (Alguna rama femenina de dicha familia, ya que sino se hubiera denominado de los Gijones (Propietarios de una ganaderia de toros de lidia que pastaba en la Vega del río  entre los términos de Villarta y Arenas, las denominaciones de los diversos sitios cambia, posiblemente en función de la orografía y aparecen, fundamentalmente los sitios denominados genéricamente como Hoyas (Extensiones llanas de tierra algo mas bajas que sus contornos algo  parecido a lo que en  Villarta se denominan cañadas. En Villarta solo encontramos un lugar con esta denominación y es la Hoya de Ruiz, por la zona de Castellanos. En cambio encontramos numerosas de ellas en el término de Arenas, posiblemente como parte del Monte de Ensancha o Monte de Arenas (Ultimas partes a occidente de la dehesa de Villacentenos). Las mas significativas son la Hoya del Puerco, Hoya de Zamarugo, Hoya del Cura, Hoya de la Encina, Hoya de la Escobosa, Hoya del Arnero, Hoya de las Liebres, Hoya del Zurdo, etc. ¡Ah! Se me olvidaba el Camino  de los Ladrones. Este es un camino legendario del que cualquiera puede dar una explicación para tal nombre. Lo cierto es que es un camino que, aparentemente, no va a ningún sitio concreto, ni tampoco de ningún lugar conocido parte. Si corre próximo a pueblos y a grandes fincas de ahí que su nombre pudiera originarse por se camino recorrido por forajidos o desertores que encontraban en él, próximo a grandes encinares, lugar para ocultarse tras sus atracos. En la primera guerra carlista fue muy recorrido pos las partidas de Basilio, Palillos, Archidona, etc. yendo de unos pueblos a otros sin pasar por los mismos. 

En cualquier caso creo que volveremos a hablar de caminos cuando contemos la evolución de las fincas, de sus dueños, etc. POr cierto, y termino. Hay un lugar cerca del puente de Buenavista por el camino del Mojón Blanco que se conoce como la casa del siete, cuando su verdadero nombre era casa o quinteria de Casariete…

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Sector de Milla y de las Monjas, Vuelo Americano 1956 (Fuente: IGN)
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Sector Milla y Las Monjas, en la actualidad (Fuente: IGN)
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Camino de la Jijona (Señalado como Aijona y conocido como Hijona)
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Sector de Castellanos. Colonia de San Agustín. Vuelo Americano 1956 (Fuente IGN)

 

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El mismo sector en la actualidad (Fuente IGN)

 

José Muñoz Torres, Cronista oficial.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


One response to “Villarta y sus Caminos: Su historia (y III), por José Muñoz Torres

  1. Pepe, tengo que decirte que, si éste es el ultimo “poyete” de los caminos de nuestro término, me ha sabido a poco; aún así, te agradezco lo que nos has dicho y mostrado con los planos.

    Creo que, al principio, en el segundo párrafo, donde repites dos veces la palabra “aparezcan” supongo que una de ellas será que desaparezcan y, en el mismo párrafo, donde dices “A-2” entiendo que querrás decir A-4.

    Saludos.
    Ángel.

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