En el año de 1983, Macrina Isla Gallego, entonces concejal del Excmº Ayuntamiento de Villarta de San Juan me solicitó la preparación de una charla para presentar una conferencia para presentar en los actos a celebrar en Consuegra, el día 13 de agosto de 1983 con motivo de la celebración del VIII CENTENARIO DE LA ORDEN DE SAN JUAN DE JERUSALEN. Así que con este motivo presenté dicha conferencia en la Iglesia del Convento de San Francisco, en la fecha indicada hace ya casi 43 años. Digo esto porque en 43 años hab pasado tantas y tantas cosas que mucho de lo que entonces dije y escribí no tenga mucho que ver con lo que ahora escribo en todos estos «poyetes». Decía así en aquel día:
En Villaharta de la Orden de San Juan, a tantos de tantos de mil novecientos ochenta y tres… A muchos de mis paisanos les sorprenderá aún este encabezamiento. Será muy difícil de comprender para muchos de ellos ; y es que nada en Villarta recuerda su pertenencia al Priorato de la Orden de San Juan en la Mancha. En Villarta siempre si había pensado que el apelativo de San Juan se debiera al patronazgo o, como mucho, a un determinado espacio geográfico sin connotaciones históricas.Pueblos cercanos añaden el San Juan a su nombre: Alcázar de San Juan, Arenas, etc. pero ningún recuerdo permanece de su verdadero significado. El único recuerdo que permanece es la cruz sanjuanista grabada bellísimamente en la gran pila bautisnal de la Iglesia Parroquial de Villarta de San Juan, olvidada de todos hasta que un esfuerzo de todos los villarteros puedan volver a su estado primitivo. Y nada más. ¿Qué ha pasado? Villarta ha perdido toda su tradicional cultural, urbana, histórica, e incluso geográfica. Solo ha permanecido una tradición secular: «Las Paces». ¿Dónde hay que buscar las causas de esta lamentable pérdida? Quizás las causas haya que buscarlas en sus propios orígenes. El condicionamiento geográfico fue la causa de la aparición de Villarta y el condicionamiento geográfico ha sido la causa de u perdida identidad.

Pila bautismal de la antigua Iglesia de Santa Maria la Mayor, actualmente en la parroquia de San Juan. (Archivo personal)
Tengo ante mi una edición de 1964 del libro de Azorín: «La ruta de Don Quijote». En la solapa del libro, el editor, nos dice: «…¿ Cómo son día los lugares por donde anduvo el caballero visionario? ¿Qué gentes y que ensueños o realidades los habitan? Es lo que podrá saber el lector que se adentre en este libro primoroso». Supongo que en la primera edición no variaría mucho la presentación. Así que le hacemos caso al editor. Nos adentramos en la lectura del libro. Nos apasiona. El estilo del maestro Azorín es tan sencillo y al mismo tiempo tan intimista que es muy difícil dejar la lectura. No obstante el pequeño orgullo localista lleva nuestra vista presurosa sobre las páginas intentando encontrar algún dato sobre nuestro pueblo. No aparece nada. Solo los lugares típica y tópicamente cervantinos. Y sin embargo, Azorín está hablando de nuestra tierra; por cualquier lado aparecen palabras de nuestro más profundo y ya casi olvidado lenguaje: liegos, galianos, majanos…; nuestro pueblo no debe ser muy cervantino. De pronto…«ya hemos atravesado rápidamente el pueblecito de Villarta. Es un pueblo blanco, de un blanco intenso, mate, con las puertas azules». No es posible, vuelves nuevamente a leer. Ya no te interesa si dice algo más de Villarta, ya sólo te preguntas: ¿De qué Villarta habla Azorín? ¿ Cuánto tiempo ha transcurrido desde que escribiera esto? ¿Villarta blanco?…. Cualquier color, cualquier forma, todo menos lo que dice Azorín. En este poco tiempo Villarta s eha transformado. Puede ser cualquier pueblo de cualquier sitio, cualquier paisaje urbano se le acomoda,.. incluso esas ridículas imitaciones de pisos alzándose apretujados y delgados en pocos metros del suelo…
Tienes que despertar, salir corriendo, bañarte en el mar de vides que te circunda, dejar que la mirada se pierda en la llanura, sentir la soledad inmensa de esta tierra de paso. Y entonces exclamar dichoso: ¡ Gracias, Dios mio, aún esta es mi tierra! Y te llenas de sol, compartes la soledad soledad. Entras de nuevo en tu pueblo y lo cruzas viviéndolo, trozo a trozo. Vuelvas a casa, te sientas frente al libro y una pregunta se hace insistente: ¿QUÉ HA PASADO?.
Antes de continuar he de confesar que mi pueblo ocupa un lugar muy especial entre mis cariños y que mi visión histórica y geográfica se inclina más a tierras toledanas que a tierras del sur. Por otro lado, esa pregunta inquietante no tiene contestación sin dejar, aunque solo sea aparentemente, en mal lugar a todos los antepasados que de mi pueblo han sido. Y es que a primera vista todo parece indicar que las gentes de mi pueblo han sido unos simples vividores del presente a quienes a quien no les ha importado nada más que la simple y sencilla supervivencia ¡Que no ha sido poco!. Pero quizás solo sean simples apariencias y que nunca han dejado pasar el tiempo y que él se lleve lo que nunca hemos sentido como propio. De cualquier forma, contestar a esa repetida pregunta supone explicar una hipotética e interesada historia de un pueblo que durante mucho tiempo fue villa de la Orden de San Juan de Jerusalen en la Mancha.

Antigua plaza del Ayuntamiento ( A la izquierda el edificio del antiguo casino y comercio. Anteriormente sirvió como Ayuntamiento sustituyendo al antiguo que sufrió un incendio, pósito municipal y posteriormente escuela)

El puente romano de Villarta de San Juan, antes de la última reconstrucción.

Acuarela de Pier Maria Baldi (1668-1669). Viaje de Cosme de Médicis por España y Portugal

Domingo Aguirre.Grabado de Villarta de San Juan en 1769 de su libro El Gran Priorato de San Juan de Jerusalen en Consuegra, en 1769.(I.P.I.E.T.)

Fotografía aérea de la Plaza de la Ermita

Antigua plaza pública o del Ayuntamiento Año 1930 Aprox.

Chimenea de la Fábrica de los Islas (Principios del Siglo XX

Chimenea de la alcoholera «San José«

Alcoholera de la Fábrica de Joaquin Camacho (Eliminada la parte superior desde la altura de los tejados próximos)

Construcción de la chimenea y depósitos de la fábrica de Joaquín Camacho ( mediados del siglo XX)
¿Por dónde empezar a explicar una historia de la que tan pocos datos han quedado?. Se la música, me suena, pero me falta la letra y, aún corriendo el riesgo de no acertar con ella, esta es mi letra para algunos momentos de la historia de mi pueblo.
Todos los pueblos ( es mi opinión) tienen su origen en alguna característica especial, bien sea económica, bien religiosa, industrial, política o simplemente geográfica. En el caso de Villarta todos los hechos, que no los datos, apuntan a una serie de condicionamientos geográficos. Hace algún tiempo y desde las páginas entrañables del programa de festejos de las «Paces», decíamos: «.. por tanto solo nos queda acudir a la situación geográfica para explicar la fundación u origen de Villarta.Efectivamente la dominación romana supone en España la utilización de sus recursos de una forma sistemática y según planes preconcebidos, lo cual les llevó a una organización del territorio y a su comunicación, entre ellos, mediante un sistema un sistema idóneo de caminos o calzadas. Rstos caminos eran al mismo tiempo vías de utilización comercial, militar, cultural, etc. La zona centro de la península, nuestra región, era zona de paso imprescindible para los romanos. En esta zona existían poblaciones tan importantes como Toledo, Mérida o Cartagena, y las zonas mineras de Jaén y Ciudad Real. Si bien los caminos entre Mérida y Cartagena, que atravesaban de Este a Oeste nuestra península, están perfectamente delimitados y estudiados, no lo es tanto la vía de penetración Norte-Sur. Y para este estudio, sobre todo hablando de Villarta, hemos de tener en cuenta dos aspectos muy importantes: Las Cañadas de ganados y la Calzada de Consamburum a Laminium.
Julius Klein, en su libro «La Mesta», nos dice: «…Se porfía que los framontanos encontrados en muchos lugares de la España Central, señalaban el camino de ciertas calzadas ibéricas, sustituidas mas tarde por las vías romanas». Esta cita de Klein nos induce a pensar en dos hechos significativos y creo que de gran importancia para lo que ahora nos ocupa. El primero es la existencia en Villarta de un nudo de cañadas muy considerable, hasta el punto de ser uno de los portazgos de la Mesta. El otro es el hallazgo en inmediaciones de estas cañadas de restos arqueológicos, indudablemente, ya de poco valor, de carácter netamente ibérico. Los dos restos de yacimientos más importantes están sobre la margen la margen izquierda del río Gigüela y equidistantes de la población de Villarta. El ubicado en el paraje «Virgen de la Vega», es sino el más importante, si el más curioso, al menos en cuanto a su contorno se refiere.Situado a medio camino entre Villarta y Arenas, la divisoria de términos la divisoria de términos pasa por esos parajae; en él hemos encontrado, conviviendo en la ruina, restos ibéricos y romanos. Más tarde en el mismo sitio, en el mismo sitio, la tradición y la historia nos situa una ermita ( A este respecto, Juan de Dios Sánchez, gran conocedor que fue de la zona e imaginador fabuloso, nos narraba una tradición, que aparte de su amplio enfoque de leyenda, dejaba entrever atisbos históricos. Decía recordar , cuando niño, de unos pozos o silos excavados en la misma tierra, todos en línea recta, cercanos a la ermita de la Virgen de la Vega, cuya existencia es confirmada por las relaciones Topográficas. Esta ermita sería divida en los posteriores deslindes entre Villarta y Arenas, a cada uno de los cuales les correspondería media ermita y los que, según Juan de Dios, originó su abandono ) Y lo cierto es que el paraje está situado en una zona muy curiosa: cercano a una vereda de ganados, restos de culturas antiguas; una ermita donde se veneró una imagen que no ha sido conocida… pero hay algo más. Frente a esa ermita, en medio del río Gigüela, vemos en el mapa del Instituto Geográfico Catastra, Hoja nº 738, un sitio denominado, denominado «casa de la Motilla». Encontrar una denominación como esta y conocida, además, por tradición oral, presupone mucho. En efecto, arrasada por las aguas y por el tiempo pocos habíamos tenido ocasión de conocer su existencia. Recientemente, a consecuencia de los procesos de desecación de esas zonas pantanosas del rio, y de la obra llevada a cabo por ICONA, se ha puesto a descubierto gracias a la «contundencia» de la técnica, la verdad de la Motilla. Se han encontrado restos culturales que, quizás, solo sean indicios. Y, como símbolo de algo perdido para siempre, ha quedado un montón ha quedado un montón de piedras y una mancha amarillenta de plantas poco vigorosas a su alrededor. En su entorno un gran «bao», en la actualidad sin agua alguna. ( en la destrucción o demolición de la motilla aparecieron restos ibéricos que no fueron emitidos, parece ser, al sitio adecuado para su investigación y estudio. Lo que si es cierto es que frente a esa zona donde se alza el terrenos sobre el río ( tierras de la Virgen de la Vega) se convirtió en un lugar adecuado para que los cazatesoros con sus buenos buscadores buscan y rebuscan, restos y monedas ( de época romana). La situación de la motilla es muy parecida a la motilla del Azuer, respetada por el tiempo y recuperada a tiempo con toda perfección. El otro punto a tratar es el de la calzada romana de Consamburum a Laminiun y a su localizacion en ella de la Villa de Murum.
Esta villa, sobre la calzada romana de Consuegra a Alhambra, distaba unas 24 millas partiendo de Consuegra, partiendo de Consuegra, es decir, unos treinta y cinco kms. Pues bien trazando unas circunferencias con centro en Consuegra, dichas circunferencias nos sitúan unos puntos de corte muy significativos. Uno de ellos coincide con el km. 242 de la carretera de Córdoba a Tarragona, sitio coincidente con con el señalado por Manuel Corchado en su mapa arqueológico como Murum, sobre la Cañada del Carrerón o Camino de Daimiel a la cañada real de ganados; otro punto muy significativo es el de Venta Quesada, sobre el Km. 159’5 de la C.N. IV, señalado por Roldán Hervás como como posible situación de Murm; otro punto muy interesante es el de Los Romeros, cuyas ruinas sería muy interesante estudiar, pues cercanas a ellas se hallan las Motillas de Pero Alonso y caminos tales como carril de las Tumbas, carril de las Motillas, camino o vereda de Murcia, etc. Sin embargo queda muy alejada esta zona de la Hidalgas, citada por Hervás en su diccionario de la Provincia de Ciudad Real. Es fácilmente deducible que los caminos no siguiesen una linea recta, por lo cual una población a veinticuatro millas de Consuegra habría que situarla mas cercana a Villarta (Luis E. Palacios Peña cita a Leandro F. Niño y su tratado geográfico de la provincia de Ciudad Real, quien confirma la situación de Murum en Villarta). Su situación solo podría ser, o bien alguno de de los lugares citados o bien, en cualquier caso, otro como la de nuestro pueblo. Existe un dato en el libro de defunciones 1º del Archivo Parroquial de Villarta, donde se habla de la donación testamentaria de una tierra para misas por el alma de un difunto en el sitio denominado «Piedras sillares», cuya ubicación no ha podido ser resuelta y que aportaría gran luz para la localización de los restos de Murum. Independientemente de la verdadera localización, lo que si es indudablees la romanización de Villarta dentro de la ruta de Consamburun a Laminium. Todas las rutas lógicas desde Consuegra llevan el paso por Villarta para encontrar la mansión de Murum. Aún dandPo por válida la hipótesis de Roldán Hervás, hemos de tener en cuenta que pasando Murum en dirección a Consuegra existía una bifurcación de calzadas: Una en dirección a Consuegra y Toledo y otra que pasando cerca de la actual Alcázar, llevaría camino de Titulcia y Alcalá de Henares. Pues bien, teniendo en cuenta la hoja 738 del Instituto Geográfico, existe en Villarta una bifurcación de cañadas, una de ellas que se dirige hacia Puerto Lápice y otra que, saliendo a la derecha, lleva dirección a Quero, pasando cerca de Alcázar. Esta coincidencia en espacio geográfico tan reducido, puede conducir a la de ser Villarta el mismo punto donde se bifurcan cañadas y calzadas. Existen también otros datos para afianzar esta tesis. La existencia en Villarta de un puente (declarado monumento nacional) de indudables estructura y citado como tal en publicaciones antiguas; la existencia de restos de muralla en los Altos de Zambrana, sobre los que se asienta la iglesia parroquial, en los alrededores de la cual se han encontrado monedas de época romana. Es, por tanto, perfectamente defendible la teoría de una cierta población romanizada en Villarta. De ser así, no cabe la menor duda de que esta sería la primera ocasión para el establecimiento de vínculos con Consuegra. Efectivamente las grandes edificaciones romanas de Consuegra nos permiten situarla como centro político y económico de la comarca. No podemos valorar cual pudo haber sido la influencia de esta comarca, olvidada e infravalorada históricamente. Aparte de estudios más serios, hemos dejar constancia que los hallazgos de «pondus», piedras de molinos, cerámica de «terra sigillata» hacen del Gigüela una frontera natural fuertemente romanizada.
Las invasiones bárbaras no suponen en nuestra zona ninguna aportación histórica.Lamentablemente algunos pueblos o personajes de ellos han tenido necesidad en alguna ocasión de aumentar su reputación en base a documentos antiguos y, sino los había, era fácil inventarlos. Tal es el caso de la llamada «Hitación de Wamba», leyenda con ciertos fundamentos históricos en la que algunos se han apoyado como prueba irrefutable de veracidad histórica. Descalificada este historia es lamentable el hecho de que no se contrasten los datos ni verifiquen cuando se refieren a pueblos de escasa histórica. ( Aunque sea un dato fuera de lugar, tengo jacer pública una lamentable anécdota. En el libro de Julius Klein, «La Mesta», edición de Alianza Editorial, Madrid 1979, en las páginas 38 y 39, figura un mapa de las cañadas, puertos reales e invernaderos. En él aparece el puerto de Villaharta. Al ser considerado el libro cómo clásico en la materia, investigadores tan importantes como el Marqués de Lozoya, Ricardo de la Cierva o Julio Vaaldeón, transcriben el citado mapa transformando nuestro Villaharta en Villahorta, con lo cual se equivoca la historia en los más mínimos detalles).
Viene esto a cuento de que al tratar de comprobar la identidad de la población de Bastra, a través de la R.A. de la Historia, su secretario mos lo confirmó , aunque en base a que ub señor, en un boletín de dicha Academía identificaba la Bastra de la «Hitación de Wamba» con Villarta, dándose la particularidad de dar valor a una obra descalifacada, aunque solo duese para contentar a un curioso investigador d eun pequeño pueblo.
Sea como sea, lo indudable es que el asentamiento de Villarta deb ió permanecer por sus características estratégicas. Por eso, cuando la invasión árabe, las incursiones de Tarik, verdaderas «razzias», debieron transcurrir por los mejores caminos y mejor preparados. Quiero decir con esto que, difícilmente, el asentamiento de Villarta fuese destruido, ya que era una zona de paso que había que dejar a salvo para la vuelta.
Si bien el oscurantismo documental acerca de Villarta, durante el dominio árabe es innegable ( lo cual puede deberse a la escasa atención a documentos de la época por parte de investigadores) no está claro que esto quiera decir que fuese destruido o abandonado. Insistimos en que Villarta era zona de gran tránsito en dirección a Levante y a Andalucía desde Toledo, que no iba a ser abandonada. En cualquier caso Luis E. Palacios Peña ( aunque sea un poco a contrapelo) en su estudio sobre las fiestas de las «Paces», en el apartado que trata sobre el origen de la mismas, quiere entreve una gran antigüedad, que en sus manifestaciones tales como la procesión o la hoguera puedan tener un inequívoco origen árabe. Por otro lado , la estructura de Villarta, su desaparecida blancura, de la que hablaba Azorín, sis toponímicos lugares tales como «Casa de los Moros», «cueva de los moros», etc. aparte de su cultura agraria de cultivo (las norias para el regadío) nos parecen estar hablando de una zona que vivió con la población de la «otra religión» (No podemos olvidar que Villarta estaba asentada en un zona habitada por las «tres religiones») y por tanto ser despoblaba, sino que se adaptó a sus nuevos señores (al igual que muchos otros años después volvió a cristianizarse (recordemos el nuevo asentamiento, forzado por la pérdida musulmana de su poder en la península, con la llegada a nuestra zona de «moriscos» y después con su expulsión). En el tiempo que duró la permanencia árabe, la misma se vería acompañada de la presencia continuada de los judíos y totalmente documentada la misma con los numerosos judíos que fueron presa fácil del proceso inquisitorial, aunque más bien habría que hablar de intentar deshacer su poder económico de los mismos, aunque muchos de ellos tuvieran que cristianizarse.
Con Alfonso VI y sus sucesores la lucha secular la lucha secular (la «Reconquista») llega a esta zona, pasando sucesivamente de unas manos a otras. Sin embargo hay un dato verdaderamente importe y es el esfuerzo por la conquista de las zonas mas o menos, supuestamente, peligrosas. El paso de los Montes de Toledo no se hace por los lugares más cómdos, sino por las zonas los mas abruptos y peligros, si bien es cierto que eran los mejor guardados: Lo Yébenes, Malagón, Carrión, Calatrava la Vieja…
Siendo ya cabecera de la Orden de San Juan, y entre los años de 1185 y 1195, la lucha se desata continuamente en la zona de los estados del Duque, en cambio, tanto Consuegra como todo el territorio sanjuanista , terreno fácil para las rápidas incursiones, no aparece nunca amenazado. Incluso en 1195, con la derrota de Alarcos, la toma de Calatrava la vieja, los ejércitos árabes, ya imparables, llegan a tierras de la actual Toledo, eufóricos, tras tantas y grandes victorias ; llegan hasta losYébenes, volviendo de pronto sin intentar la conquista de un lugar, tan cercano y estratégico como Consuegra, cabeza del camino hacia Levante. ¿ Cómo puede explicarse este hecho? Quizás la única explicación radique en que los territorios sanjuanistas estuviesen ya fuertemente asentados con poblaciones estables y más difíciles de tomar que baluartes más o menos importantes pero supeditados a una fuerza militar fuertemente decaída por las sucesivas derrotas. El propio Rades en su crónica de la Orden de Calatrava dice: «..En la era de mil y dozientos y treynta y seis, que fue año del Señor de mil y ciento y noventa y ocho año, siendo ya el Maestre muy viejo gobernaba la Orden don Martin Martinez, Comendador… entró por las partes. de Manzanares, en el Campo de Calatrava que le tenían los moros..»
Entrar en el Campo de Calatrava, por las partes de Manzanares podía equivales a salir del Campo de San Juan por las partes de Arenas de San Juan y Villarta de San Juan y esta interpretación, quizás un tanto forzada , tenga su fundamento en que el Comendador lo que realizó fue una «correría» por las rutas cómodas y defendidas de los pueblos citados contando además con la base segura y cercana de los territorios sanjuanistas. El curso del Guadiana, en esta zona ocupado por el pantano Gigüela, en la amplia depresión del mismo a izquierda y derecha, mas abrupta y repentina del margen izquierdo posibilitaba la creación de torres de vigilancia a la altura de dónde se encuentran en la actualidad las iglesias de ambos pueblos. Ciertamente consolidada la ocupación de todas esta zonas comienza la utilización de las torres citadas para la construcción de las iglesias de ambos pueblos, motivo por el cual, la evolución de los mismo tienen su orientación hacia el sur, situación que se mantuvo hasta la actualidad y así lo vemos en la actualidad a través de los grabados de Domingo Aguirre. No parece discutible que la utilización de las mismas fuesen defensivas y de vigilancia para el avance de los fuerzas cristianas, las que una vez superada la depresión del Gigüela, no tenía sentido que las mismas se utilizasen para vigilancia.
Entre los derechos de la Orden de San Juan figuraba desde el 24 de marzo de 1173, y cito en este caso a Pedro Guerrero Ventas: uno, consistente en que cualquier recua anunciada por el pregonero que, pasando por Consuegra, fueran por camino derechos a tierras de Segura, pague el portazgo a Consuegra. Establecido el portazgo en Villarta es impensable el no aceptar que la Carta de Población, le fuese concedida al mismo tiempo que la de Arenas, es decir en el año 1236, Uno de los primeros historiadores del Campo de San Juan, o quizás uno de los primeros divulgadores, Domingo Aguirres, afirma en su manuscrito que Villarta no tendría Carta de Población y su opinión no es de desechar, ya que tuvo en sus manos la suficiente documentación, hoy quizás perdida, en la que basarse. No obstante, y por esa misma fecha, Calvo y Julian afirma que serían cartas de Población a Arenas y Villarta. A pesar de todo pienso que las cartas de población son tema secundario, ya que en realidad solo venían a reconocer de derecho lo que ta existía de hecho, ordenando eso si los territorios. De todas formas de haber sido concedida Carta de Población a Villarta, esta habría que buscarla en archivos perdidos donde la poca importancia y, por otro lado, la imprecisión del nombre (Solo echando un vistazo a los númerosos mapas de épocas posteriores nos encontramos con variedad de ellos: Villaarta, Villaharta, Villalta, Villaarta, etc. con que fué conocida nuestra población,durante mucho tiempo), no haya sido tentadora para buscadores de novedades históricas. Lo que si es cierto es que de haber existido la carta de población, una de las copias, han existido fechas en Villarta para pensar en su desaparición definitiva: guerras, sobre todo la guerra de la independencia (durante la cual Villarta fue destruida), incendio del Ayuntamiento, y lo peor de todo, la desidia y el olvido. Seguir un estudio de los datos que existen acerca de Villarta, a fin de demostrar que en tal o cual publicación se la cita, solo sería caer en un afán chauvinista muy lejos de mi verdadero interés. Por ello sólo voy a tratar de exponer aquellos puntos que pueden, al menos, entrever la importancia de Villarta, aparte de aquellos otros que traten de la relación directa con su cabecera natural de siempre: Consuegra.
Seguiremos en el proximo poyete
José Muñoz Torres Cronista Oficial de Villarta de San Juan