Es evidente que el título de nuestro «poyete» de hoy sea quizás, un poco exagerado, por hablar de las «Norias» como algo especial de nuestros pueblo, en un lugar especial de él, aunque ya perdido y, al mismo tiempo, equipararlas a la categoría de monumento; pero se trata de un recurso, quizás de no mucho valor, que sirve para hacer llegar a todos la idea de lo que pudo significar no una noria en especial ( que las hay en otros lugares o paises, de gran valor histórico y monumental), pero si hablar de una noria sencilla, mejor dicho, más 23 sencillas norias en un mismo lugar y no muy espacioso pero si muy determinado de nuestro término municipal. Y es que, efectivamente, no parece que sea algo importante, Tal es asi, que a veces pasan ante nuestros ojos imágenes que hemos utilizado muchas veces sin caer en la cuenta del contenido de ciertas notas escritas sobre esas imágenes que las hemos apartado sin haberles prestado la atención necesaria en su momento. Pero mas vale tarde que nunca, aunque ya solamente podamos hablar de oídas y de lo que pudieron significar en la vida de nuestro pueblo. Incluso la idea de hablar de ellas como monumento, sobre todo teniendo en cuenta lo que dice el Diccionario de la Lengua Española, cuando define esa palabra: Monumento: ||4. Objeto o documento de utilidad para la historia o para la averiguación de cualquier hecho. Y para hablar del tema lo mejor es definir que es una Noria, no las de los parques de atracciones o diversiones. Dice José Maria de Soroa y Pineda en su diccionario de Agricultura acerca de lo que es una noria: «Aparato para elevación de agua de pozos que consiste en una cadena sin fin arrastrada por el giro de una rueda de eje horizontal. Esta cadena lleva montados de trecho en trecho de trecho en trecho los cangilones, que al llegar al pozo se van llenando de agua que elevan hasta la superficie y la vierten en un depósito o alberca.»[Diccionario de Agricultura, Madrid, 1968]. Para muchos esta definición sea demasiado técnica pero todavía quedarán en su recuerdo imágenes vivas de ese artilugio y quizás también de ese borrico [Aquí en Villarta les llamábamos borricos a los burros. En el Catastro del Marqués de la Ensenada se citaban 193 cabezas de jumentos, jumentas y pollinos de ] que lentamente daban vueltas y vueltas tirando del palo de la noria, siguiendo el circulo pisoteado que rodeaba el pozo .

Pozo de noria en el camino que unía el camino de Arenas que iba hacia dicha población y la cañada de ganados, camino de Daimiel (Archivo personal).
Añadimos, antes de seguir hablando de nuestras norias, algunas fotos de como fueron y de algunas de sus partes.

Noria antigua en Campo de Criptana (Fuente: entredosamores. de José Flores Sánchez-Alarcos)

Descripción de una de las norias que hemos conocido en Villarta

Malacate.
Insisto en que todas esas fotos nos recordaran algo que vivimos pero quizás, si es conveniente intentar contar qué se sabía de esas norias a lo largo de la historia de Villarta.
Nos remontamos al año 1752, en el que «en la Villa de Villarta en seis días del mes de marzo de mil setecientos cincuenta y dos años, estando en las casas de la Posada del Señor D. Pedro Berriz de Aguirre y Ayala, juez comisionado para las prácticas de las diligencias conducentes al establecimiento de única Contribución en esta Villa. Y habiendo precedido recado cortesano al Señor Prior D. Frey Andrés de Arias del Hábito de San Juan, cura párroco de esta iglesia y concurriendo con los Señores Benardo Moreno y Joseph Sánchez, Alcaldes Ordinarios, Miguel Alonso Romero Regidor y Juan Mariano Sánchez Tejera, escribano del Ayuntamiento, por su merced dicho señor Juez les fue intimada la Real Orden de Su Majestad y para proceder a esta operación era preciso nombrasen personas, peritos e inteligentes y de pleno conocimiento de los vecinos de esta villa, sus caudales, tráficos y comercios como de las tierras y campo de su término, sus especies y calidades, frutos y efectos y en su virtud nombraron para esto y demás conducentes hasta la conclusión de esta operación a Francisco Sánchez, Diego Sánchez, Benito Rojo y Manuel Alonso Romero….»
El establecimiento de esta Contribución indicaba la reseña de todo lo que había y era en cada uno de los Pueblos aparte de las respuestas generales que en número de 40 era el resumen de todo lo relativo a los mismos. En la respuesta a la pregunta cuarta del cuestionario se decía «que hay una corta porción como de seis fanegas de regadío que se riegan con pozo de anoria, en que se siembran algunas hortalizas de verano y cebada en el invierno para verde o forraje….» En el libro registro de todas las rentas que en esta villa de Villarta y su término poseen vecinos de ella y forasteros seglares, se recogían todos los datos, familia a familia, de los vecinos de Villarta, con especial indicación de sus tierra. Las tierras que hemos podido identificar como huertas estaban todas situadas cerca del pueblo y todas con identificación de tener noria. Es muy posible que la situación de todas ellas tuvieran como límite, al norte, el margen izquierdo del río Gigela y al sur el Camino de la Vega y el de la Isla, todas ellas aprovechando el desnivel de terrenos desde el camino de Villarta a Arenas en el primer tramo de la Cañada de Ganados hacia Daimiel( Las razones de utilizar estas tierras, podía ser en la facilidad de hacer los pozos , unos tres metros de profundidad y la humedad de la tierra por el norte que correpondían a la vega del Gigüela separadas de ellas por un zajón del cual tambien utilizaban sus aguas procedentes de los grandes «baos» de la ribera. A partir de ahi, hacia el norte, se cultivaban huertas de verano hasta la «madre» del río: «Bajeros». En las huertas localizadas aparece una, propiedad de José Sánchez Menor rodeada de 160 álamos y una superficie total de 8 celemines (1 celemin equivalente a 536 metros cuadrados).


Es muy posible que, poco a poco, vayan apareciendo más datos en los que poder ver algo más de la historias de nuestros pozos de noria, pero para ello habrá que esperar a que la suerte de tocarnos, de nuevo, alguna vez es muy difícil. El último de ellos que es el que ha dado lugar a este poyete es un trabajo Topográfico del Instituto Geográfico Estadístico del Término municipal de Villarta de San Juan que tenían como fin el establecimiento definitivo de límites del término de Villarta.
Aunque muy extenso en él no indicábamos las norias del término de Villarta que se señalaban en los mapas señalados pero lo fundamental es que aparecía una lista de norias comprendidas en este término y que a continuación reseñamos:
Número de
Orden Titular
1 Noria de Jesusa Rodriguez
2 Noria de Jesusa Rodriguez
3 Noria de la Viuda de Vicente Muñoz
4 Noria de Tomás Rincón
5 Noria de Juan Bravo
6 Noria de Caya Jiménez
7 Noria de Angel Parrado
8 Noria de la Viuda de José Muñoz
9 Noria de Manuel Muñoz
10 Noria de Antonio Muñoz
11 Noria de José Moraleda
12 Noria de José Serrano
13 Noria de Eusebio Doral
14 Noria de Juan Bravo
15 Noria de Manuel Muñoz
16 Noria de Cayetano Muñoz
17 Noria de Sebastian Muñoz
18 Noria de Lorenzo Serrano
19 Noria de Cayetano Garrido
20 Noria de Domingo Serrano
21 Noria de Isaac Serrano
22 Noria de Eugenio Alvarez
23 Noria de Segundo Meco
Ciudad Real 3 de abril de 1884
Fidel Alvarez, Topográfo 2º
Fulgencio Gonzalez, Topográfo 2º
Once de las citadas norias estaban situadas en el camino de la Vega o camino bajo de Villarta a Arenas, otra en el camino o cañada de Ganados a Daimiel, otra ( de la que aún se mantienen algunos restos ) en el camino que unía los dos caminos citados, otras seis, al este de Villarta, en el camino de Alcázar, otra en el camino de los Parrales y otra en el camino de Nieva (De otras dos deconocemos el lugar exacto.
Si alguien pasea por el camino más cercano al río, el camino de la Vega, podrá apreciar que separa el desnivel entre las tierras del Alto Grande y el principio de la dehesa del río, junto a lo que fue conocido como el bao de «Pernales». La ventaja que tenía este lugar era que el agua de los pozos descendía por los tablares de las respectivas huertas y por tanto no suponía esfuerzo algunos salvo los de abrir y cerrar las boquillas de las regueras.

Esta imagen es la más parecida a la huerta de mi padre, a la que alguna tarde le acompaña, subido en su borrico Cigarrones, ya hace algo mas de sesenta años.
La imagen más aproximada de como era un tablar y la distribución de la reguera principal por la que se dirigía el agua desde la alberca de la noria a los distintos tablares. Aprovechando la pendiente del terreno el agua, sin ningún esfuerzo, se dirigía hacia el final del tablar y al regarse la última parte del mismo de las partes, se abría la siguiente boquilla, hacia arriba, de la reguera principal, hasta regar todo el tablar. Despúes se cortaba la boquilla de la reguera principal y se abría la de otro tablar. Alguno de los asiduos podrá relatar con más detalle este comodo de regar una huerta, nos gustaria conocer su experiencia.

Hortelano abriendo una de las boquillas de la reguera.
(Seguiremos con vuestras noticias de estas huertas desparecidas. En la que citaba anteriormente, entre la de Diego Isla, la de los Quirobillas, la de Mataberros, etc. Alfonsito el hijo del Poli y de mi prima Angeles, está cultivando un hermoso olivar..)
José Muñoz Torres, Cronista Oficial de Villarta de San Juan