Y de pronto aparece algo sobre el Quijote (Informe sobre la teórica pertenencia de Villarta a la Ruta de Don Quijote), por José Muñoz Torres.

Creo que fue en un congreso Cervantino celebrado en Ciudad Real o en un Congreso sobre la ruta de Don Quijote (que ya en 1995 empezaba a hacer sus primeras apariciones) en el que, posiblemente, se trataba de ordenar información suficiente para solicitar su inclusión como Patrimonio de la humanidad. No recuerdo bien estas circunstancias pero si que el entonces alcalde de Villarta de San Juan, Ángel Antonio Ruiz Palomares, me sugirió la posibilidad de escribir algo sobre esa Ruta con la idea de presentarlo en el citado Congreso. La ruta empezaba a producir sus primeras disputas entre los pueblos que de una forma u otra no aparecían en el proyecto inicial de la Ruta. Y efectivamente en la situación final que, posteriormente, se hizo oficial no está claro que apareciese Villarta de San Juan, aunque al final formó parte de esa ruta idílica por la que todos los pueblos deseaban que pasase… El caso es que preparamos algo parecido a una ponencia que titulamos como: » Villarta y el Quijote. Informe sobre la teórica pertenencia de Villarta a la Ruta de Don Quijote».

Introducción:

«En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme…». Con esta ambigüedad, D. Miguel de Cervantes dejó abierta la eterna disputa sobre la cuna del inmortal caballero para que todos los pueblos de la Mancha pudiesen luchar por considerarse el pueblo anónimo del autor ¿Todos los pueblos?.

Indiscutiblemente no todos los pueblos lucharon por esta nominación. Desde el primer momento quedó Argamasilla (De Alba) consagrada como la cuna de D. Quijote y el resto de pueblos interesados se contentaron con ser protagonistas de algunas de sus principales aventuras. Otros, muy pocos, desistieron, o quizás ni siquiera llegaron a proponerse unir su nombre al hidalgo manchego. Uno de esos pocos pueblos fue Villarta de San Juan; pero llega un momento en que alguien pudo pensar que «nunca es tarde si la dicha es buena» y es llegado el momento, aprovechando la ocasión, que nos pongamos a la obra con todo el trabajo y discernimiento del que seamos capaces…

Para ello partamos de dos posibilidades. La primera es que Cervantes se valiese de unos simples tópicos , de algunos nombres más o menos conocidos, donde ubicar su historia. La segunda, que pretenda hacer un estudio histórico de unos personajes y de unas tierras a través de la visión ensoñadora que le asignó a su principal personaje: D. Quijote de la Mancha. Si optamos por la primera posibilidad, tanto derecho tiene Villarta a ser cuna del Quijote como pueda tenerla Argamasilla o Alcázar [Sobre todo porque hay distintos criterios para definir la palabra Lugar. El Diccionario de la RAE la define de las siguientes formas: ||2. Sitio o paraje. ||3. Ciudad, Villa o Aldea. ||4. Población pequeña, menor que villa y mayor que aldea]. Si optamos por la segunda posibilidad había que empezar con un exhaustivo estudio de lugares y nombre de la Mancha, en el siglo de Cervantes. Cualquiera de las dos hipótesis puede ser defendida en el caso de Villarta de San Juan. La primera, naturalmente de una forma visceral, porque nos salga de dentro: ¡Por que si! o bien ¿Por que no?.La segunda, mas razonada, cogiendo el camino y siguiendo el paso, muy de cerca, de nuestro soñado paisano; recorriendo caminos, aún hoy persistentes y que conducían de uno a otro sitio. Si queremos realidad para D. Quijote, hemos de descubrir los caminos que él recorría; si hemos de buscar ventas , busquémoslas en los sitios dónde debían estar y no en caminos ignotos solo considerados porque están cerca del lugar por donde queremos que pasara nuestro Señor Don Quijote. Si hay en la historia del Hidalgo, pastores no los llevemos lejos de las rutas de pastoreo; si hay viajeros habrá poblaciones no muy lejos de vías de comunicación. Y a partir de ese estudio razonado podríamos afirmar, con los mismos derechos que otros lugares, que también por Villarta de San Juan anduvo Don Quijote.

PRIMER ASPECTO.

No queremos entrar en la eterna discusión de cual es la patria del autor, de Miguel de Cervantes, hoy reconocida como Alcalá de Henares, a pesar de todos los esfuerzos de Ángel Ligero Móstoles por demostrar que fue Alcázar de San Juan el lugar de nacimiento del autor del Quijote [LIGERO MÓSTOLES, ÁNGEL. La Mancha de Don Quijote. Tomo I. Excmo. Ayuntamiento de Alcázar de San Juan. Casa Municipal de Cultura. Imprime Valero y González, S.L. Madrid. 1991] Sin embargo este aspecto, en el que no queremos entrar, es fundamental en nuestro trabajo, porque leyendo el Quijote se llega (o debería llegarse) a la conclusión de que, o Cervantes se «pateó» de arriba a abajo La Mancha, o bien tenía profundos lazos familiares en ella, razón por la cual la conoce tan profundamente. En este aspecto, meramente testimonial, es curioso ver como en los archivos parroquiales de Villarta de San Juan y de otras parroquias del entorno, son frecuentes los apellidos cervantinos como Tribaldos, Borondo, Caravantes, Zúñiga, etc.

SEGUNDO ASPECTO:

Si el tema familiar pudiera estar cogido a contrapelo, no sería esta la consideración única que habría que tomar al hablar de la situación geográfica de Villarta de San Juan. En efecto, la situación geográfica de Villarta de San Juan es, y era en tiempos de Cervantes, como para no poder explicarla. En este aspecto, como demostramos a lo largo de todas nuestras publicaciones, la situación geográfica de Villarta ha sido y sigue siendo olvidada con excesiva frecuencia y, anecdóticamente, todavia sigue siendo para muchos el pueblo que está entre Puerto Lápice y Manzanares. Motivos habrán existido para este olvido pero, bien cierto es que el propio Cervantes dice: «En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme..». Pues bien la verdad es que Villaharta, que asi se la conocía entonces, estaba situada en el trayecto de la antigua calzada romana de Laminium (Alhambra) a Consaburus (Consuegra) y posiblemente la villa de Murus coincidiera con nuestro pueblo o estuviese muy cercano a él, según afirman muchos expertos. Era en aquella fechas, y hasta no hace mucho, el único lugar por donde salvar el pantanoso río Gigüela y la «tabla» formada en su entorno (Alcázar-Villarta de San Juan-Arenas de San Juan) gracias a un puente de piedra de considerable longitud ( más de cuatrocientos metros) de origen romano donde se situaba uno de los más importantes portazgos de la Mesta en el reino de Castilla. Era así mismo lugar de gran tráfico desde Toledo hacia Levante y hacia Madrid, según consta en las relaciones de Felipe II: «Al veinte y dos capítulos dixeron que en el dicho río Xiguela hay una puente y por allí pasa mucho pan a Toledo y a su tierra y a la v illa de Madrid en mucha carreteria.»[CARMELO VIÑAS Y RAMÓN PAZ. Relaciones de los pueblos de España ordenadas por Felipe II. Ciudad Real. C.S.I.C. Madrid, 1971]. No se trataba de un sitio aislado de la reseca Mancha. A pocos metros de las últimas casas comenzaba el Monte de la Mancha o dehesa de Villacentenos, bosque de encinas del que en la actualidad quedan escasas zonas que se conserven como tal. Muy cerca, estaba la famosa venta de Quesada (Por esta venta y cruzando el camino de Andalucia se situa el camino de Murcia) que quizás pudiera competir con otras ventas famosas como las de Puerto Lápice o las llamada Ventas, más próxima a Villarta, junto al camino de Andalucia y la Cañada Soriana y en el mismo camino de Andalucia la Ventas de Doblillas, las de Cantalejo, o las Ventas, en la actualidad casa de labor que deja adivinar la estructura de una antigua venta... Luego figuraba tambien la Descripción y cosmografia de España de Hernando de Colon, iniciada en el año 1517 que describe los numerosos itinerarios de desde Villarta de San Juan se dirigen a otras poblacionesy una pregunta que queda en el aire ¿Como es posible que para cruzar el Gigüela por Villarta de San Juan se hayan construido y diseñado cuatro puentes y dos vias de Servicio (Por orden de antigüedad: el puente romano, la cimentación del puente de los Malecones iniciada en 1806, paralizada su obra por la guerra de la Independencia y no reiniciada a pesar de todos las peticiones hechas por autoridades, el puente sobre la N-IV, dentro del plan del Circuito Nacional de Firmes especiales, la autovia A-4 y dos puentes de servicio anexos a ella)...

Bien, pues imaginemos a Don Quijote saliendo al amanecer de Argamasilla de Alba, su reconocida patria chica, en busca de aventuras y glorias.

No buscará el Hidalgo lugares recónditos y solitarios quien busca aventuras para llevar la justicia y «enderezando tuertos». ¿Hacia dónde encaminará sus pasos?. Los buscadores de lugares idóneos le buscan lugar para armarse caballero en castillo famoso que, al final, sólo será una posada en el lugar de Puerto Lápice, quizás la venta de Marimorena (Venta de Maria Moreno) ¿o no? Quien sabe el camino mejor que buscase Cervantes para tal evento. Asi que empecemos la ruta:

Primer Itinerario: Argamasilla-Puerto Lápice: Hoy el viajero forzado por el turismo y los tópicos puede empezar el camino por dónde más le convenga irá a Tomelloso ( un pequeño lugar por entonces, ni villa ni aldea, igual que Villarta de San Juan) y desde allí a Alcázar de San Juan; podría haber ido a Manzanares… Pero si queremos recorrer la Mancha de Don Quijote deberemos ser coherentes con la Mancha de entonces, no con la actual tan distinta y distante. Así que convengamos con el autor en que «la del alba sería» cuando nuestro hidalgo por nacimiento que aún no era caballero, dejando atrás los últimos corrales de su lugar, vamos a supone que Argamasilla, encaminó a su triste, y no acostumbrado a largas marchas, Rocinante por el camino que debía conducirle a Toledo, pasando antes por la capital del Priorato de San Juan, Consuegra, donde podría preguntar por el Vicario de la Orden de San Juan o bien por el Prior, ambos , sin lugar a dudas, muy conocidos del Prior de la Iglesia de su pueblo y buen amigo suyo… Aunque el trote de Rocinante no fuese muy alegre, el frondoso encinar que atravesaba el camino le permitiría en poco tiempo llegar a la villa de Consuegra. Podría incluso acompañar a algún ganado camino del Portazgo de Villaharta ( que por tal nombre era conocido entonces nuestro pueblo) si bien no era muy amigo de pastores trashumantes, no muy bien vistos por la gente de su pueblo y de aquellos lugares que atravesaban los ganados y que no tenía ningún cuidado de dejar zangolotear a perros y animales por los buenos sembrados sin mirar el daño que en los mismos podían ocasionar( aquellos ganaderos, la Mesta, tenían buenos abogados para salir al quite de cualquier acusación que se les hiciese). En cualquier caso podría descansar un poco tiempo en alguno de los pozos, rodeados de chopos, de las cercanas huertas próximas al río Guadiana (En Argamasilla eran muy llamados a identificar tanto al Gigüela como al Záncara con el Guadiana), siguiendo después por el largo puente, entonces en obras de reparación, para dirigir al ya cansado Rocinante por el camino real de Andalucia hacia Puerto Lápice. Estos recorridos serían coherentes con la situación real de la Mancha de aquel tiempo y limitando un poco el espacio, podría tener sus inicios más concretamente a través de las villas del Campo de San Juan (luego la fama del hidalgo le haría buscar lugares mas ajenos y distanciados). Pero no de todos los lugares se dispone de un buen grabado que nos sirva para imaginar la presencia de Don Quijote por nuestro entorno y para ello tenemos el magnifico grabado de Pier Maria Baldi, compañero de viaje de Cosme de Médicis en su viaje por España y Portugal. Alguien o algunos han llegado a la conclusión de que el libro de Don Quijote incluido su protagonista y su «escudero» Sancho Panza, son personajes únicos y maravillosos a los que todo les sale mal, pero leyendo con calma las aventuras del «famoso y valiente hidalgo» iremos viendo «.. que en la Mancha todo transcurre de modo normal, cotidiano y corriente: el rico Haldudo azota a su criado Andrés, los mercaderes toledanos van a hacer sus negocios a Murcia,(cerca de una de las ventas, concretamente la denominada Venta Quesada sale un camino para Murcia y aún podemos ver su recorrido en cualquier mapa del Instituto Geográfico) viajan en un grupo: una dama, un vizcaino y frailes de San Benito y en una venta han parado los huéspedes de siempre… [MARTIN DE RIQUER. Introducción a la edición de Don Quijote de la Mancha. Edición conmemorativa del XXV aniversario del Circulo de Lectores. 1987] Todo es normal en la Mancha, luego lo normal sería toparse con un pequeño pueblo normal saliendo de Argamasilla. En esa primera ocasión no «toparon con la Iglesia», como después le diría a Sancho Panza sino con uno de esos pueblos que han ido viviendo en esa tierra seca, que se le llama Mancha y que por aquí, si en alguna ocasión sientan la cabeza los que deciden la vida de los pueblos, es una Mancha húmeda, aunque a veces la sequemos.

En cualquier caso era, y podemos llegar a entender que pueda volver a ser, tan normal que hasta los que ilustraban el Quijote y dibujaban sus viajes, como es el caso del mapa grabado en la edición de Ibarra del año 1780 se alude a Villarta (de San Juan) como siguiente paso saliendo de Argamasilla camino de Puerto Lápice. Quince años ante Tomás López elabora el mapa de la Provincia de Ciudad Real donde nuevamente aparece Villarta ( de San Juan) como destino inevitable desde «Lugar nuevo» ( Argamasilla) al pueblo de Villarta de San Juan. [Hasta el año 1941la actual calle de nuestro pueblo que ahora se llama Calle de Nª Sª de la Paz recibía el nombre de Lugar nuevo. Tenía su origen en la Plazuela de Nª Sª de la Paz, donde comenzaba el camino hacía Argamasilla de Alba]. Es lógico que la historia del Hidalgo Caballero fue una historia que dió fama a toda una comarca (y que gracias al ruego del autor, fue creciendo hasta el punto de que, ahora y ya hace mucho antes, ha ido creciendo creciendo hasta sobrepasar los límites de lo que era entonces según la opinión de los vecinos de todos estos pueblos nuestros. Analizando a dónde pertenecían entonces estos pueblos y haciendo un análisis de las Relaciones de Felipe II que algún día, aunque sea «a trozos», pondré a disposición de todos en sucesivos poyetes, podemos ver como pueblos de la «actual» Mancha, renegaban, al menos indicaban que no pertenecían a ella. [JOSÉ MUÑOZ TORRES. La Mancha en tiempos de Don Quijote. Capitulo ].

Está claro que no llegamos a comprender bien el consejo de que al morir Don Quijote dejó dicho su narrador Cidi Hamete puntualmente, por dejar que todas las villas y lugares de la Mancha contendiesen entre si por ahijársele y tenérsele por suyo, como contendieron las siete ciudades de Grecia por Homero«. O quizás que nuestro orgullo local nos lleva a dar el vuelco a la realidad, forzar situaciones, cambiar lugares, variar caminos e incluso alterar la historia para que esta apoye nuestras conclusiones, a veces incluso de forma inconsciente y nada malintencionada ¿o si? Es más se puede cambiar la historia sabiendo conscientemente que lo que hoy alteramos nadie lo va a rebatir y al transcurrir veinte años, la leyenda inventada puede ser historia documentada. Por poner un ejemplo, en la interesadísima e interesante obra de Ángel Ligero Móstoles, en su intento de considerar y demostrar que también Alcázar es la cuna del hidalgo Don Quijote, lleva a nuestro hidalgo por una ruta, el carril de las Carretas, donde encuentra al vizcaino para intentar desembocar inevitablemente en el tópico de Puerto Lápice. Y si observamos detenidamente la hoja 738 del mapa del Instituto Nacional Geográfico, veremos claramente que el carril de las Carretas concluye en Villarta de San Juan a través del Herradero de Quintanar. Es una simple anécdota del, por otro lado, interesante trabajo del estudioso cervantino.

Creemos con todo lo que llevamos dicho que nuestro Ingenioso Hidalgo bien merece que todos los pueblos manchegos rivalicemos por ser su patria o por formar parte de esa historia universal de Don Quijote, pero con lógica, con interés y coherencia, sin mas alardes que los que cada pueblo pueda ofrecer. Sin invenciones tardías y sin más realidad que la propia de cada uno. Es sorprendente la importancia la importancia de los tópicos en todo lo concerniente a la ruta cervantina pero allá cada cual. Si queremos mantener nuestra ruta no magnifiquemos lo absurdo o inexistente, Seamos consecuente y si hemos de tomar como pauta algún texto que sirva de guion a la elaboración de una ruta de Don Quijote, releamos el clásico «La ruta de D. Quijote», del maestro Azorín. Por hacer algo de patria, por decir que en el Quijote se habla de Villarta de San Juan (Villaharta, Villaarta, Villalta, etc) cito lo que dice el Maestro Azorín en su ruta de Don Quijote: » Es un pueblo pequeño, blanco, de un blanco intenso, con las puertas azules». Nada más podía decir el maestro Azorín porque nada mas tenía Villarta. Iba como tantos otros camino del mítico Puerto Lápice, pero al menos si paso por la calle Real de Villarta procedente de Argamasilla o ¿vino por el camino de Lugarnuevo.

En la próxima semana podremos ver mapas antiguos que señalan a Villarta de San Juan en la ruta y algunos otros datos que alguien ha publicado y no eran ciertos y algunos otros que que si lo son y nadie ha dicho nada de ellos.

JOSÉ MUÑOZ TORRES, CRONISTA OFICIAL.


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