Me suena tu cara, tú eres hijo de…., por José Muñoz Torres

El título del «poyete» de hoy va relacionado con los motes, los apodos, los sobrenombres,… y la verdad es que siempre se han tomado los anteriores como una ofensa hacía aquel que es conocido por su mote o por su apodo. Recuerdo que, ya hace bastantes años, un paisano de Villarta de San Juan, de los que habían tenido que irse a otra region y que pasaba unos días aquí (Sería quizás en unas «Paces»), se cruzó conmigo, se paró y me saludó y comenzamos una breve conversación que dió lugar a que me preguntara:

-¿Tú eres hijo de…?- y se quedó cortado porque no se atrevía a terminar la pregunta. Vamos por la pinta eres clavaico a … -y se cortaba nuevamente.

-Si hombre, eres hijo de… como te diría..»

Y viendo la dificultad de que llamara a mi padre por su apodo, le tuve que decir:

» Si yo soy hijo de Pernales«. El Hombre, dió un suspiro y ya calmado me dijo:

Es que no te lo quería decir por si te sentaba mal.

Y ya mas tranquilo continuó:

Es que yo trataba mucho a tu padre, aunque la verdad es que no estoy seguro por qué le pusieron ese mote. Si sabía que a su padre, a tu abuelo, le decían «pringue» aunque tampoco sé el por qué y a un hermano suyo que se llamaba Faustino le decía «mantecas«, digo yo -me repetía el buen hombre- que sería por no repetir el apodo del padre, así que si al padre le llamaban

«pringue«, al hijo le empezarían a llamar «manteca«, el hijo del «Pringue«…

Ya visto que el hombre quería saber, y no sabía como hacerlo, el origen del mote de «Pernales«, se lo conté:

Mire usted, según me contaban en mi casa de pequeño, un día que mi padre, de pequeño, estaba junto a una mula, como incordiándola en su descanso, parece ser que molesta, le dió una patada en la frente (la señal le quedó impresa ya para siempre ) y viendo la sangre que tenían le llevaron al médico, que si mal no recuerdo, se llamaba Don Servando. El médico, al verlo, no tuvo más remedio que coserle la herida que le había hecho la mula, todo esto con los medios que se tenían entonces, (hace más de cien años), y a pesar de todo, mi padre, ni se removía ni se quejaba. Al terminar, algo desacostumbrado en la reacción de un niño, le dijo:

Bueno ya hemos terminado. Eres mas duro que un pedernal…

Cuando salieron del médico el que acompañaba a mi padre, dijo.

-Vaya un chico duro. Con razón el médico le ha dicho que «eres más duro que un «pernal» (lo de pedernal le parecería muy fino).

Y así fué, como a partir de ese momento, a mi padre comenzaron a llamarle «el Pernales» .

Un autor, que no hay tantos, que se ha dedicado al estudio del tema de los apodos y motes, dice:

Antes, más que ahora, en los pueblos solía sustituirse el nombre propio de cada uno por un sobrenombre, mote o apodo que los convecinos se ponían unos a otros, haciendo gala de su ingenio y buen humor. Ingenio para ponerlos; buen humor para aceptarlos. Y nunca corrió sangre por un mote malintencionado, porque la verdad es que nunca los hubo. Tan arraigado y frecuente era el uso del sobrenombre, que aún hoy en nuestras andanzas pueblerinas, cuando demandamos el auténtico nombre de un personaje, la gente no lo recuerda o lo recuerda con dificultad. Aparece con mayor espontaneidad el apodo que le puso el pueblo en su convivencia, que el nombre de pila con que fue bautizado.[ JOSÉ DELFÍN VAL.- Apodos y motes y cognomentos. Revista de Folklore nº 3. Dirigida por Joaquín Díaz. Caja de Ahorros Popular de Valladolid. 1981].

Las definiciones que da el Diccionario de la R.A.E. no son muy explicitas sino que generalizan en demasia. Así por ejemplo refiriéndose a la palabra Apodo la definen como: «Nombre que suele darse a una persona tomado de sus defectos corporales o de alguna otra circunstancia o acontecimiento» y María Moliner en su Diccionario de uso del español generaliza un poco más diciendo que apodo (sinónimo de mote) es «un sobrenombre aplicado a veces a una persona, y muy frecuentemente en los pueblos, donde se transmite de padres a hijos» Del mote dice la misma persona, que es «un sobrenombre, generalmente alusivo a alguna cualidad, semejanza o circunstancia de la persona a quien se aplica por el que se conoce a esa persona». Y prácticamente la misma definición es la que aplica el diccionario de la R.A.E. Hay otras palabras como «Cognomento» que es de uso menos conocido que la R.A.E. define como: «Renombre que adquiere una persona por causa de sus virtudes o defectos, o un pueblo por notables circunstancias o acontecimientos» (Podría definirse como Epíteto de gloría, o fama, que adquiere uno por sus hechos gloriosos o por haber dado muestras señaladas de ciencia y talento. Definición de la R.A.E. Si bien esta aplicación es personal y única ).

Aparte de los definiciones académicas siempre hemos tenido la idea de que el verdadero semillero de los motes o apodos, surge de las escuelas, al menos, en las escuelas de nuestro tiempo y de muestros pueblos y que, en gran número de casos, tiene una connotación de ofensa o de ridiculizar a la persona a la que se le aplica. La aplicación del mote o del apodo va desapareciendo por varias razones. En primer lugar atendiendo a que el origen tenga lugar en la escuela, los nuevos sistemas educativos con una imposibilidad de permanencia larga en una misma clase, impide que el apellido pueda llegar a consolidarse. Por otro lado, antiguamente, las escuelas unitarias, es decir aquellas en la que solo había pocos maestros y por tanto no había separación ni por edades ni por cursos, solo si se preguntaba directamente a alumnos de aquellas épocas solían responder que ellos había estado en la escuela de don Pablo, de don Lorenzo, don Miguel, don Alberto o si eran niñas en las de Dª Paula, Dª Anita, Dª Antonia, etc. Por lo que se refiere a las escuelas graduadas de niños, no era muy habitual que se permitiese el nacimiento del mote o del apodo, aunque en el caso de la escuela de don Miguel, no es que fomentase el uso de ellos pero si era más permisivo. En cuando a las de chicas era menos frecuente. Si es cierto que en esas escuelas, la frecuencia de alumnos con el mismo nombre hacia que se le añadiese un mote o apodo para distinguirlos de otro alumno del mismo nombre.

El trabajo que se realizaba era otro apelativo que se incorporaba al nombre, de tal forma que la persona era conocida de esa forma o si el pueblo era pequeño se llegaba a denominar exclusivamente con el de su oficio. Algunos nombres o apellidos por dificultad para escribirlo o decirlo podía transformarse casi en apodo (Hermógenes se terminó diciendo «Móngenes» y Régulo pasó a convertirse en «Ridulo» y en otros muchos casos, sobre todo aquella persona de buena fama o disposición que era llamado por su nombre pero precedido de la denominación Tio (» El tio Diego»). Algunas personas en la actualidad son conocidos por el apellido de jugadores de un deportista famoso o cualquier otro apelativo que no tiene el significado ni la entidad de apodo o mote.

En no pocas ocasiones el mote o apodo procedía del entorno familiar directo. Las manías de un chico pequeño eran habitualmente reprendidas por los padres diciendo la causa por la que se le reprendía: «Hermoso deja ya de una vez de…….». Por eso hay muchas razones que debemos conocer para explicar algunos apodos o motes o, por decirlo de otra forma, porque hay algunos que tienen mucha historia. Antiguamente era frecuente que en las casas de hortelanos se sembrasen distintas hortalizas que al resguardo de frios, lluvias y otras circunstancias adversas, se cuidaban en hoyas o almácigas ( en Villarta de San Juan se llamaban hoyas que eran como unos grandes cajones de madera apoyados en alguna de las paredes del corral, de forma rectangular, que podrían tener una altura de algo más de un metro, unos dos metros de ancho y otros dos de fondo; podían estar recubiertos en sus laterales por cañas y carrizos y su interior relleno de buena tierra para sembrar las simientes de hortalizas que luego posteriormente serían trasplantadas a los terrenos de las huertas). Por aquellos tiempos lo normal era que las casas no tuvieran cuarto de baño y por esos las defecaciones y «demás» se realizaban en los basureros, donde, como mucho, podía haber alguna casetilla donde estar a resguardo de pollos y demás aves mientras se «hacía de cuerpo » ( Es conveniente antes de seguir con la historia hacer distinción entre esas «hoyas» y las «ollas» de las cocinas que para la historia que estamos contando es fundamental: estamos hablando de las hoyas ¿vale?). Por otro lado señalamos también que la hoya (semillero) estaba junto a la «portailla» que comunicaba la casa con el corral. Dentro de la casa no había otro aposento para hacer «necesidades» razón por la cual al irse a dormir había que ir con «todo hecho» pues en los dormitorios solo íbamos a encontrar un orinal debajo de la cama para urgencias. Salvo que alguien, como el chico de nuestra historia, fuese lo suficientemente astuto para buscar una mejor solución y la buscó y la aprovechó. Si tenía necesidad de hacer de vientre y siempre que podía se buscó un buen sitio y cómodo: ¿Dónde ir a «cagar»? (así se entiende mejor) pues en una esquina del semillero ( de la hoya). Era bien fácil. Escarbabas un poco en la tierra y después de hacer todo, lo volvías a tapar con la tierra y a dormir como un bendito… y sin malos olores debajo de la cama. El padre, poco tiempo después de sembrar sus semillas, miraba con extrañeza, al ir a regar la hoya, como en ese lugar, en una esquina, crecían las plantas mas vigorosas. Y una tarde-noche, descubrió el secreto y pilló al chico haciendo sus necesidades. Nos podemos imaginar el cuadro ¿no?. El padre, con la mano haciendo ademán de quitarse la correa, tiró de un brazo del chico, y cuando ya iba a hacer uso de la correo se dió cuenta de que podía mancharla y sin mas le dijo: ¡anda limpiate un poco, so «cagahoyas» ¿te habrás quedado a gusto?! Y de ahí el apodo. Alguien después al escribirlo diría «cagaollas» y así pasó a nuestra pequeña historia. Pero no eran ollas sino la hoya. Asi me lo contó mi padre que era amigo del chico y alguna licencia me he tomado a la hora de redactarlo…

A buen seguro que la mayoria de esos motes tienen su historia pero, a pesar de que, poco a poco, van desapareciendo, todavía puede haber alguien que no le guste ver una historia de este tipo escrita y mucho menos con el nombre, aunque es seguro de que su narración si sería otra buena historia de nuestra gente, al menos muchos de ellos. Así que de momento yo pongo el apodo y el que quiera que vaya buscando su significado. [Por cierto espero que los familiares de «Cagaollas» ( que si hay algo o alguien arriba, estará jugando su partida de truque de los domingos junto a «Pernales» y a otros amigos de siempre, no se molesten por esta historia]. Ahi van los apodos:

EL AGUACIL, AGÜEDA, EL AGUILA, ALICATES, EL ANCHO, ARENITAS, LAS AURORAS, EL BARBAS, BARRAGAS, EL BESU, LA BEBA, BOLE, BOLE (El carnicero), EL BOLI, EL BOLLISCAS, EL BORRAO, EL BÚ, EL BUITRE, EL BUZO, EL CABILLO, EL CABRERO, EL CACHARRERO, CAGALINDES, CAGALÓN, GAGAOLLAS, CAGUETA, EL CALÉ, LOS CAMPESINOS, CANCHONA, CANGILONES, CANUTO, CAPIROTE, EL CAPITÁN, CARALARGA, CARACABRA, EL CARIBE, EL CASTAÑERO, CAYO, CEBOLLETE, EL CHATO, (y otro)CHATO, CHENCHO, CHEVROLE, EL CHIPI, CHITO, EL CHUPA, EL CHURRI, CHUSMETA, COCINERA, EL COJO, COLLERA, COMPINETE, CONEJILLO, CULO ROTO, EL CUQUILLO, LAS DAVISAS, EL DESTILADOR, DIEGO EL ANDALUZ, EL EMPALMAO, EL EMPIEDRA, ENCUENTRAMUERTOS, EL ESCOBERO, EL ESQUILA, EL ESQUILAOR, FACO, EL FAROL, EL FIFI, FORTUNA, EL FULLA, FUÑIQUE, EL GACHAS, LOS GALAYOS, EL GALLINETO, EL GALGO, EL GATILLO, EL GATO, EL GORILA, EL GORILETA, GORRINA, GRANÁTULA, EL GRANDÓN, GUIÑALÉ, GUINDILLA, HABICHUELITA, EL HERMANO FEO, EL JABATILLO, EL JARO GUIÑUELA, JOLIN, EL JUEZ (dos), EL JUNCO, EL LATA, LA LECHERA, EL LETRI, EL LEZNA, EL LIBERAL, LA LIEBRE, EL LOBO, LA MACARENA, EL MACARENO, EL MAESTRILLO, EL MAMPORRERO, EL MANCHAO, EL MANISO, MANOS NEGRAS, MANTECAS, EL MARCAOR, MATACHICOS, MATAGALLINAS, EL MEARRA, MEDIOMETRO, EL MELONERO, MELLA, MICHELIN, MILLA, EL MONA, EL MONIATO, MONJITA, EL MONO, MONTABURRAS, EL MORITO, EL MORO, EL MUESO, MUÑE, NECLE, EL NEGRO, LA NEOSA, EL NORI, EL ORUJO, PAJARITA, PAJILLAS, PALOTE, PAN SEGURO, EL PANADERILLO, PANCHARRA, LA HERMANA PARTERA, LA PATACONA, PATANAS, EL PATATILLAS, EL PELAILLO, EL PELAO, EL PELIRÓN, PELITOS, PELOTICAS, PENDANGAS, PEPE EL DEL OJO, LA PEREJILA, PERINDOLA, PERNALES, EL PERRILLA, PERTENERA, PICHI, EL PIMPI, EL PINTOR, EL PITUSO, EL POLI, PORRINGUE, PORRITAS, LA POTAJA, EL PREGONERO, PRINGUE, EL PULGA, QUIROBA, EL RABICHE, EL RANA, EL RATERILLO, EL RATÓN, EL REQUETÉ, EL RETALERO, EL REY DE LOS TOPOS, EL RICO NUEVO, EL RIPIO, EL RURRA, RUTINAS, EL SABIO, EL SACO DE LA MUGRE, EL SACRISTÁN, SAJOS, SÁNCHEZ, LA SANMARCA, EL SARDINA, EL SARTENERO, EL SECRETO, SIETE CHICHONES, SOPLETE, TAJÁS, EL TALLERO, TANORRO, EL TELEVISIVO, TILLA, EL TOPO, TOSTONES, TRESTOQUES, TRUCHA, LA USOLILLA, EL YESERO, ZAMARRA, ZARRIA,..De momento van 183, seguro que hay muchos más y todos ellos son parte de nuestra historia. Si alguien sabe alguno mas este «poyete» tendrá lugar y momento para que figure con todos los que aquí aparecen.

En rojo aparece un nuevo mote, EL MELONERO, que nos ha sido remtido por un familiar (R.L.), siguiendo la idea primera no citamos ni el nombre ni el de los familiares próximos ( Solo indicamos las iniciales, R.L., del familiar. Gracias). Y nos siguen llegando motes ( en ROJO) que no recordábamosY lo más curioso es que todos ellos tienen una historia y una explicación que, quizás, en algún momento podamos recuperar.

Nos siguen llegando más. Este fin de semana ( (12 al 13 de octubre 2024) (EN AZUL)

Muchos de estos motes figuraron en un programa de festejos de «Paces» que creo que escribió Francisco Flores Muñoz. Esa relación me ha servido de fuente para esta nueva relación.

JOSÉ MUÑOZ TORRES, CRONISTA OFICIAL

12 al


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