El título que da nombre a este retrasado «poyete»es el de una frase de Javier Cercás en El País. La frase completa era «¿Qué coño hacemos con nuestra historia? [PACO CERDÁN. Cercás en el canón de The Paris Rewiew. El País del 10 de septiembre 1924]. Realmente las palabras de Javier Cercás, tienen un referente en su obra mirando con respeto y con interés a la HISTORIA y no buscando en ella motivos para hacernos estudiar nuestro día a dia de forma interesada según nuestro corto saber y mirando sobre todo a lo que debemos hacer con nuestro futuro como sociedad. (Las posibilidades de que Javier Cercás pueda conocer este u otro de nuestros «poyetes» son tan remotas que casi podríamos hablar de imposibilidad, pero… Mi agradecimiento, en cualquier caso, por su novela «Los Soldados de Salamina» que es otra forma distinta de explicar historia y hacer que la comprendamos)
Dicho la anterior empezamos nuestro «poyete». Siempre nos ha parecido la historia, el estudio de la historia, como la suma de acontecimientos que han ocurrido en un lugar determinado. Si estos eran importantes nuestro pueblo podría alcanzar fama o al menos ser conocido por mucha gente. Pero esta razón, que es ciertamente evidente, solo puede explicar lo que ha sido nuestro pueblo pero no los motivos por lo que fue así y no otra cosa. ( Curiosamente en los grandes mapas de siglos anteriores nuestro pueblo si aparece en casi todos ellos, lo cual parece importante porque parce indicarnos que era un lugar a tener en cuenta y que no es fácil explicar cómo dejó de ser conocido como Villarta o Villaharta de San Juan para pasar a ser ese pueblo «que hay entre Puerto Lápice y Manzanares». Si la historia la reducimos a los recuerdos de cosas importantes de nuestro pueblo poca historia podremos recordar de nuestro pasado y al mismo tiempo poca historia podremos transmitir sobre nuestro pueblo actual o reciente. Algunas cosas tienen explicación si conociésemos su origen. En este caso por ejemplo tendríamos que irnos a la historia de primeros del siglo XIX. Es el año 1809, en plena guerra de la Independencia, noviembre de 1809. Las tropas francesas después de la batalla de Ocaña, emprendieron rápida marcha hacia Andalucia. Nada se opuso a su marcha ni nuestro largo puente viejo, ni mucho menos nuestro pueblo que había sufrido el saqueo y desgaste de miles de soldados franceses y de españoles, que se turnaban en el «ir y venir» de una guerra. Puede ser, por qué no, que algún militar francés recordase la matanza de soldados franceses heridos en el puente viejo; puede que, puesto que ya no podían sacar nada de un pueblo abandonado, lo mejor era incendiarlo, destrozarlo, que no pudiera servir de resguardo a las tropas españolas. La guerra continuó y poco a poco solo quedarían, algunas restos aprovechables: la torre de reloj y la iglesia como observatorios improvisados. Posiblemente alguien se le ocurriese, puesto que el pueblo había prácticamente desaparecido, aconsejar que había que tener cuidado con el paso del río Gigüela, entre Puerto Lápice y Manzanares. Terminó la guerra pero la recuperación del pueblo fue lenta, sacrificada y quizás olvidada… Incluso el rey Fernando VII a la vista del viaje hacia Andalucía, siguiendo los consejos de alguno de sus asesores, le hiciese variar su trayecto y, en vez de seguir el Camino Real de Andalucia, tomó el camino desde Puerto Lápice hacia Villarrubia y desde allí a Manzanares, dejando a un lado las peligrosas ruinas de un pueblo que había existido entre el Puerto y Manzanares. Y ahí quedó: Villarta de San Juan: ¡Un pueblo que está entre Puerto Lápice y Manzanares! Está claro que en ningún sitio encontraremos está explicación pero si que Fernando VII evitó pasar por las ruinas de Villarta de San Juan…. Es una explicación quizás un poco forzada pero algo así pudo pasar, a pesar de que por un decreto real le diese a Villarta de San Juan el título de Leal villa. Este titulo que figura en los archivos no fue muy tenido en cuenta por nadie ¡incluso el Gobernador de Alcázar de San Juan informó al rey que nuestro pueblo no había sufrido mas que otros muchos!. Después las guerras carlistas, aunque antes hubo reformas administrativas que hicieron cambiar un poco el porvernir de Villarta de San Juan. En primer lugar el hecho de que el Gran Priorato de San Juan estaba desapareciendo muy rápidamente, en segundo lugar la nueva organización administrativa del territorio que supuso en el año 1833 la creación de la provincia de Ciudad Real tal y como es en la actualidad, separando Alcázar, Herencia, Argamasilla de Alba, Villarta de San Juan, Arenas de San Juan, Puerto Lápice y Las Labores, de la provincia de Toledo para pasar a depender de la provincia recién creada de Ciudad Real. El siguiente paso fue la nueva organización de los partidos judiciales. En un primer momento pasaron a depender del antiguo de Alcázar de San Juan pero rápidamente fueron reasignados a nuevos partidos judiciales. De los pueblos relacionados anteriormente todos, menos Villarta de San Juan, Arenas de San Juan y Las Labores, permanecieron en el partido judicial de Alcázar de San Juan, después estos tres pueblos pasaron a depender del nuevo partido de Daimiel y finalmente Villarta de San Juan y Las Labores pasaron a depender del nuevo creado de Manzanares, quizás en compensación a los servicios prestados durante la época de la guerra de la independencia y también para reparar el hecho de no haber sido elegido capital de la provincia de Ciudad Real. El cambio de adscripción a las nuevas sedes judiciales significó que los documentos se movían al mismo tiempo por eso no es raro que en momento determinado no hace tanto tiempo uno de los libros de protocolos de Villarta, concretamente uno del año 1833 apareciese en una tienda de libros antiguos, concretamente en la Cuesta de Moyano de Madrid, donde apareció ante mis ojos…
Entre medias, Villarta de San Juan perdía y perdía territorios, perdía derechos y no se atendían obras iniciadas antes de la guerra y que según decían le la época eran de gran necesidad. Para ser más claros Villarta perdió los derechos de portazgo que se cobraban en el puente en beneficio de Puerto Lápice, a pesar de ello, los ganados trashumante seguían y siguieron pasando,hasta mitad del siglo XX, por Villarta de San Juan ( muchos aún recordarán el paso de los grandes ganado, «muletás», torás»). Las obras del puente iniciado antes de la Guerra de la Independencia no se volvieron a reanudar y sus cimientos quedaron cubiertos por la vegetación de la vega y «tabla» de Villarta-Arenas quedando a salvo sus piedras de algún aprovechamiento no muy adecuado de ellas «para otros menesteres». La idea de mucho tiempo atrás de desecar esas «tablas», tardaron mucho en hacerse realidad pero al fin no hace mucho también se perdió la vega, aunque es cierto que no se encontraron esas feraces tierras que muchos hablaron de ellas. Con ello desaparecieron los «baos», el estrecho hilillo de cauce que le dejaron al Gigüela empezó a quedarse sin agua y se perdió hasta el croar de las ranas, los nidos de patos y otras aves, los masegales y aneas, así como los rudos carrizos, dejaron, junto a los antiguos «bajeros», de ser fuente de pequeños ingresos. La «colá» anunciada en libar de baños no pudieron ni una pequeña poza para que los chicos se bañasen ( que todavía no había piscinas). Pero el término municipal de Villarta de San Juan también sufrió recortes y si antes llegaba hasta la venta de «marimorena» ya en el mismo Puerto Lápice ( Por cierto el nombre originario debió ser el de la Venta de María Moreno, pero la comodidad haría que se llamase la venta de Marimorena ). Pues se recortó y desde el camino de Villarrubia a Alcazar de San Juan pasar a ser término municipal propio de Puerto Lápice e incluso, lo .mas curioso es que tanto Puerto ápice como Las Labores incrementaron su término con tierras «exclave» al sur de los términos de Villarta y Arenas y al norte de Manzanares, en la zona de Monte Carrizo y Madara. Las denominada.s tierras Exclave» eran pequeños territorio apartados del término principal de un lugar, en este caso del término de Puerto Lápice y totalmente rodeados de tierras de términos ajenos..
Pero la historia, aunque no sirva para enriquecernos, si nos puede permitir algo importante: conocer nuestro pueblo, sus vicisitudes, la vida de nuestra gente, como la vivieron, cómo la vivimos ahora la nuestra,.. ¿Podemos sacar algo en claro? Deberíamos, porque hay que tener en cuenta que los hechos a través de todo el mundo y de toda su historia se repiten, no siempre en el mismo lugar pero con las mismas circunstancias, si se repiten en otros. Quiero decir con ello si nuestra gente fué victima tiempo atrás de hechos provocados por otros pueblos, ahora nosotros podremos ser los responsables de todo lo que le pase a otros pueblos. Y ante este razonamiento podríamos hacernos muchas preguntas sobre lo que ha pasado hasta ahora y porqué pasó e insistir en el hecho de que nuestro mundo actual es como un pueblo muy grande y qué deberíamos hacer para que ciertos hechos que pasaron no pasen en ningún lugar.
Seguiremos
José Muñoz Torres, Cronista oficial