Al tema de los hidalgos se le ha venido dando una relativa y, quizás, excesiva importancia hasta el punto de contabilizar el número de hidalgos como un factor determinante para la consideración de los respectivos pueblos. En muchos casos el asumir algunos concejos la categoría de algunos de sus vecinos como hidalgos se hacía con pocos datos para probar la veracidad de lo que dice el autollamado hidalgo. En el inicio de la obra , el Ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, dice Cervantes: «En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las mas noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda. El resto de ella concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas, con sus pantuflos de lo mesmo, y los días de entresemana se honraba con su vellorí de lo más fino..» Aunque podamos ser muchos los que no hayamos terminado de leer el Quijote, la parte que hemos entresacado anteriormente si la tenemos bien presente, casi todos, en nuestra memoria. Pero quizás sea conveniente recordar los términos que usa Cervantes cuando se refiere a los lugares donde guarda los antiguos instrumentos o armas de sus antepasados , -quizás él también las usó en alguna ocasión-, asi como las ropas que usaba y cuales eran sus comidas. El astillero, por ejemplo, lo define la RAE, en su diccionario, como una percha (aunque quizás lo reconozcamos mejor si nos acordamos de esos palos que hincados en la pared de las antiguas cuadras servían para colgar las guarniciones de las mulas. Aunque en la actualidad todos los viejos cachivaches se guardan en las antigua cámaras o pajares ya sin uso, seguramente, en algunos encontremos aún alguna varijá(Palo largo de madera que llevaban los gañanes al arar en cuya punta se ponía el gavilán que les servia para desbrozar las rejas), rejas, piezas del arado, etc. (En el «poyete» aperos, arreos y utensilios, del 5 de mayo de 2017, podemos encontrar más datos para ver lo que podían ser los viejos «astilleros»); la adarga era el escudo, un instrumento para evitar golpes, que poco podía haberle servido al hidalgo.
Adarga. escudo defensivo de cuero ( Fuente: Francisco Javier Fuentes Fernández)
En relación con las comidas, pocas diferencias con las comidas de nuestras casa de mediados del siglo pasado, incluso habituales hoy en día: cocido con carne de vaca, algún chorizo y tocino conservados de las matanzas; el salpicón ( ahora lo podríamos confundir con el de marisco) pero en realidad sería la conocida en la actualidad como «ropa vieja», es decir lo que sobraba del cocido; palomino, era el pichón de la paloma domestica, aunque quizás se le podría aplicar también a la paloma torcaz (pieza de caza muy frecuente en nuestro pueblo hasta algo pasado la mitad del siglo XX y poco más podría señalarse, entre ellas las de caza: concejo o liebres.
Las ropas utilizadas por estos viejos hidalgos, casi todos ellos venidos a menos como don Quijote, eran muy comunes los de velarte (Paño de lana trabajada en el batán, de color negro, que servía para capas, sayos y otras prendas exteriores de abrigo). Las calzas eran de veludo (tejido de seda o algodón con pelo por el haz) o vellorí que era un paño entrefino, de color pardo ceniciento o de lana sin teñir.

Vestimenta de un hidalgo ( Centro Virtual Cervantes)
Evidentemente no estamos tratando de describir a D. Quijote, sino de como viviría un viejo hidalgo en un pequeño pueblo de la Mancha en tiempos del hidalgo manchego. Franciso Rico, en el prólogo a su edición de 1998, sólo necesita el estudio de una frase del inicio del Quijote, para que nos hagamos una muy concreta idea de lo que sería el hidalgo. Escribe Francisco Rico en su prólogo: «…En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de «los» de lanza en astillero…» Nunca se subrayará bastante ese plural («los»). En las primeras páginas de Quijote, la respuesta que se da a quien se pregunte por la figura del protagonista es menos personal, individual -aún siéndolo luego en tan inigualada magnitud-, que colectiva, histórica: «no un hidalgo de lanza en astillero», sino «uno de los…», uno más. [DON QUIJOTE DE LA MANCHA. Nueva Edición anotada. Presentación y prólogo de Francisco Rico. Galaxia Gutemberg/Circulo de Lectores. Barcelona 1998]. La explicación dada nos lleva a pensar que los hidalgos de Villaharta fueran «uno más» de los muchos hidalgos existentes en el Gran Priorato de San Juan, si exceptuamos, en nuestro pueblo, a uno de ellos, Cristobal Mexia Bocanegra, que siendo muy joven marchó a los tercios gracias a su condición de hidalgo y en ellos alcanzó la mas alta graduación existente de maestre de campo, dejando aparte su hidalguia. (JOSE MUÑOZ TORRES. don Cristobal Mexia Bocanegra, un hidalgo de Villarta de San Juan e ilustre militar en la convulsa España del siglo XVII.Biblioteca Oretana. Ediciones C&G. Ciudad Real. 2012).
La hidalguía, dice Alfonso X, en sus «Partidas», mas concretamente en la Partida Segunda, 21, 2, es una nobleza que viene al hombre por linaje y por tanto deben guardar mucho los que tienen derecho a ella que no la dañen ni la mengüen pues sería responsables de quitarle honra y valor a la herencia recibida de sus progenitores (no es literal la cita pero si el sentido que quiere darle Alfonso X como legislador en el siglo XIII).
Aparentemente el tema de la hidalguía pudo tener un principio personal-humano, caballeresco o militar que, poco a poco, va dando lugar el nacimiento de una nobleza fuerte por otorgamiento real u otras razones que no solo subsisten en la actualidad sino que parece como si los grandes actores de nuestro tiempo hubiesen visto posibilidades de poder ser otra cosa. Hubo un momento, en el mundo rural sobretodo, que el hecho de ser Hidalgo era todo un mundo : ser respetado por los vecinos, poder disponer de la justicia, a bajo costo, para sus intereses,… pero esta situación comenzó a desaparecer y las cosas cambiaron enormemente. Pero lo difícil es explicar o mejor descubrir cual fué el inicio de esta posición social o título. El objetivo de este «poyete», como su título indica, es la nobleza rural en Villarta de San Juan representada por los hidalgos. Y la primera noticia global a todos nuestros pueblos la encontramos en las respuestas que los diversos concejos dan respecto a los habitantes, a su número, al número de hidalgos y nobles, etc. y ahí nos llevamos la primera sorpresa ante el número de hidalgos de algunos pueblos. Por otro lado hemos de pensar que en el momento de adjudicación de la Carta Puebla de cada localidad ( en el Priorato de San Juan), «se concedía un quiñón (tierra para usufructo perpetuo), a a un número determinado de pobladores, los cuales quedaban exentos de toda carga tributaria en los primeros tres años. Pasado este tiempo, cuando las tierras pasan a ser propias, debían pagar a la Orden de San Juan ½ maravedí; y ¼ de maravedí a los nuevos pobladores que no tuviesen quiñón, pero que sí tuviesen casa en el nuevo pueblo. Los pagos a la Orden se realizaban el día de San Miguel (29 de Septiembre).A estos primeros pobladores se les concedía los derechos de vender, donar, dejar en herencia o empeñar sus propiedades solamente a vasallos de la Orden de San Juan. Se habla de una clase social, no pecheros, denominados «fijosdalgo», dotados de un rango de nobleza. Estos no tributan, bien por tener caballo o por ser propietarios de otros terrenos y casa en otro lugar del Campo de San Juan. Esta clase social, privilegiada, será desde el principio las personas en las que recaerá el poder político y administrativo de Herencia. [ANGEL MARTIN-FONTECHA GUJARRO. La carta puebla de Herencia. últimos datos a sus 775 años. Herencia.net]. Al igual que en la invasión árabe, en muchos pueblos, permaneció la antigua población visigoda, es decir, los mozárabes, población hispánica que, consentida por el derecho islámico como tributaria, vivió en la España musulmana hasta fines del siglo XI conservando su religión cristiana e incluso su organización eclesiástica y judicial [Diccionario de la RAE]. Trás la reconquista, en nuestra zona, aproximadamente por el año 1236 o un poco antes, ya que la Carta Puebla de Arenas de San Juan, dando pie a la repoblación del lugar, es de esa época. [Curiosamente, del lugar de Villarta de San Juan, no se encuentra carta puebla. Siempre nos ha asaltado un duda a este respecto, ¿no se dió Carta Puebla a nuestro pueblo a pesar de que estaba situada en el camino de Montiel a Toledo, con un puente que salvaba la zona pantanosa del Gigüela?, ¿ Se perdió la citada Carta Puebla o fue extraviada?; Si nos fijamos en la situación de las iglesias de ambos pueblos, Arenas de San Juan y Villarta de San Juan están situadas en una pequeñas elevaciones desde donde se domina el rio Gigüela, es decir por el norte de nuestros pueblos. [Afimar como dicen algunas historiadores que en los lugares donde se encuentran las citadas iglesias eran, originalmente, antiguamente torres de defensa sanjuanistas para defensa de los árabes, es un sinsentido, y si, en cambio torres de defensa de los musulmanes, que ante el avance de los reinos cristianos, tenían controlado su avance, desde las citadas atalayas o torres, aunque, al final le sirviera de poco] Lo que si parece más evidente es que algunas familias árabes permanecieran en sus lugares de nacimiento, dedicándose especialmente a la agricultura (especialmente a las huertas). En esas cartas pueblas, como hemos visto anteriormente, en la de Herencia, especificaba el número de pobladores a los que le iba a afectar la carta puebla. Referida a la Carta puebla de Villarta de San Juan, dice Ladero Quesada: «La conclusión es que a Villarta no se le concedió carta de población porque ya se encontraba poblada, no sólo por musulmanes, sino especialmente por judíos. A todos ellos se les ofrecerían unas garantías adecuadas: » Las condiciones ofrecidas a los musulmanes toledanos reproducen, en muchos aspectos, el mismo grado de respeto que habían tenido los mozárabes en Al-Andalus durante lo siglos anteriores».[LADERO QUESADA, MIGUEL ANGEL.- León y Castilla: La Reconquista y el proceso de diferenciación política (1035-1217). Espasa Calpe. Madrid 1988]. Todos estos condicionamientos parecen indicarnos que esos primeros pobladores, exceptuados musulmanes y judios, podían aducir el derecho a titularse hidalgos, al menos algunos de ellos, otros intentarían que le fuese reconocido su antiguo titulo de hidalgo de origen, al ser procedentes de otros lugares, fundamentamente de Castilla y León.

Moriscos (Fuente: Revista de arte.Logopress)
Pero quizás lo más importe es conocer cuales era los derechos y deberes de estos hidalgos:
* A los hidalgos no se les podía embargar por deudas, ni mulas, ni las armas, a excepción de las deudas debidas al rey.
*Los hidalgos no podía ser encarcelados por deudas, salvo si arrendasen pechos o derechos reales.
*No podían ser presos por deudas salvo que las deudas fueran consecuencia de un delito.
*Estaban exentos de pagar pechos y servicios (Por cuanto siempre nuestra voluntad fue y es de hacer merced a los Hijosdalgo de nuestros Reinos, y de les guardar sus franqueza y libertades, y les mantener sus fueros y buenos usos y costumbres que siempre hubieron, … nuestra merced y voluntad es, que todos los Hijosdalgo, que son Hijosdalgo de padre y abuelos, y de veinte años acá nunca pecharon … por ser ellos y cada uno dellos Hijosdalgos … que no paguen ni pechen ellos ahora ni de aquí adelante; y que les sean mantenidas y guardadas las franqueza y libertades que siempre hubieron los hombres Hijosdalgo …, , salvo en el servicio de las doblas, y en las otras cosas que pagan hombres Hijosdalgo …
*Los hidalgos que adquirían bienes de pecheros, los adquirían libres de cargas de pechos.
*Cuando el rey hacía donación de alguna villa, lugar o señorio, había de fijarse en tal donación que a los hidalgos le habría de ser guardadas todas sus libertades, franquezas y exenciones.
*Los hidalgos no podían ser sometidos a tormentos ni ser condenados a la horca ni a otra muerte infamante.
*Los nobles e hidalgos habían de tener cárcel separada de la de los pecheros.
*Los hidalgos no podían renunciar a sus privilegios y si lo hacían, además de ser nula tal renuncia, podía recaer un castigo en el escribano que la anotase.
*Los hidalgos estaban excluidos del reparto de alojamiento, salvo que se hubieran ocupado todas las casas de los pecheros.
*Ordenamos y mandamos, que ningún Perlado, Caballero, o hijodalgo … no sean osados de herir, prender o matar los obreros, labradores o vasallos, familiares, o otras cualquier personas de otros Señores sus contrarios … ni les quemen las casas, ni les hagan daño en las otras heredades; y el que lo contrario hiciere… que si matare, que lo maten por ello … Y si le quemare casas o mieses a sabiendas, o talare viñas, que muera por ello, y padezca la muerte que debe padecer aquel que mata a otro sin razón y sin derecho … : empero si lo hiriere, o prendiere y sin lesión de miembro alguno … pague tres mil maravedis … ”
*El que por culpa mate o dañe a perro, ave, u otra cosa viva de algun hidalgo, paguela doble.
*Acudir a la guerra con armas y caballo, a su costa, al ser llamados por el rey.
Pero, como casi todo en la vida, siempre hay condicionantes o clasificaciones que van a diferenciar unos de otros, aparte, de que al igual que hoy, por muy justas que sean las leyes y muy claro su cumplimiento, siempre habrá resquicios, interpretaciones y «asideros» que harán que lo que pueda parecer blanco a veces resulte negro. Para poder hacernos una idea de lo que pudo suponer la hidalguía y asi en Las Siete Partidas se refleja una división de los hidalgos. Fundamentalmente se pueden dividir en dos grandes grupo: HIDALGOS DE LINAJE INMEMORIAL O DE SANGRE que podía tener demostrada su hidalguia de varios modos:
-Hidalgo de solar conocido: Tenía casa solariega o descendían de una familia hidalga que la tuviese.
Hidalgo «por los cuatro costados»: aquellos que podían justificar que sus cuatro abuelos habían sido hidalgos.
Hidalgo de ejecutoria. Aquel al que le había sido reconocida tras haber litigado por ella y había probado ser hidalgo de sangre.
Hidalgo de devengar 500 sueldos( importe que equivalia al mantenimiento de una caballeria, concretamente la que se le exigía), además de ser hidalgo de sangre o inmemorial.
Hidalgo de gotera. Aquellos que son reconocidos como tales hidalgos en un pueblo determinado, perdiendo su hidalguia si cambiaba de domicilio. Por ello podían llamarse tambien: Hidalgos «de canales adentro», «hidalgos de puertas adentro» o hidalgos de «tejas para abajo»
Hidalgos por compra: Aquellos que había pagado al rey para ser considerados nobles y detentar la dignidad. De igual forma se compraba cualquier título.
Hidalgos de bragueta. Premiados con la nobleza por el hecho de haber tenido 7 hijos varones que eran semillero para los reclutamientos llegada la hora y para la mejora de la demografía.
Hidalgos por el cuerno. Aquellos que no pagaban impuestos por avisar de peligros para la población.
En esa oscura historia de Villarta de San Juan que, poco a poco, se va esclareciendo nos encontramos con dos familias que fueron las más importantes y poderosas en los siglos XVI y XVII, aunque la historia viniera de lejos; estas dos familias fueron la de los Mesia (Mexia) Bocanegra y la de los Soria que en un momento determinado de nuestra historia vieron, en su descendencia común, el nacimiento de un villartero ilustre y olvidado hasta hace poco: D. Cristobal Mesía Bocanegra y Soria. Uno de los testigos del expediente iniciado para la concesión del hábito de Caballero de Santiago al citado Cristobal Mesia Bocanegra, Don Juan Carrillo de Albornoz ( que iniciaría después en Arenas otra antigua hidalguía), declaraba: «… se acuerda de haber oído decir a sus padres que son ya difuntos que el dicho Alonso era muy principal y honrado hidalgo y que si algún caballero o título pasaba por este lugar (se refiere a Villarta de San Juan) le llevaba a su casa y trataba con mucha ostentación y siendo este que declara muy niño se acuerda de que le advertían sus padres que no anduviese con otros sino con los hijos de Cristobal Mesia y sus parientes que eran nobles principales»[ARCHIVO REAL CHANCILLERIA DE VALLADOLID. Signatura ES.47186. Pergaminos Caja 65.6] y coincidiendo con la anterior respuesta el acompañante del Cardenal Rodrigo de Castro, arzobispo de Sevilla, en su viaje a Madrid en 1598, dice: «Jueves 3 (1598), salió de Membrilla a las tres de la tarde y llegó a Villaharta, cinco leguas de allí, a las nueve de la noche, posé en casa de Dª Inés de Bocanegra, viuda de Pedro Mexía..». En las contestaciones dadas por el Concejo de Villaharta a las preguntas de las Relaciones de Felipe II, contestadas en el año de 1576, siendo alcalde por el estado de los hijosdalgo Balthasar de Soria, dicen a la pregunta 48: «Al cuarenta y ocho capitulos dixeron que hay yna iglesia parroquial que se dice Santa María la Mayor y una capilla y enterramiento que es de Alonso de Soria..».

Luis Díaz de la Guardia y López
Luis Diaz de la Guardia y López, de la Universidad de Granada, en su estudio «Judios, pecheros e Hidalgos. Documentos procedentes de un pleito de hidalguía sustanciado ante la Real Chancilleria de Granada (1502-1540). AHDE(Anuario de Historia del Dereho Español, tomo LXXXIV, 2014) nos va a permitir descubrir al primer hidalgo de Villarta (al menos el más antiguo conocido), perteneciente u origen de la citada familia de los Soria. Este encuentro tiene lugar con motivo de que el año 1502, los hermanos Alonso y Diego de Soria plantean demanda contra el Concejo de Villarta al no mantenerle la condición de hidalgo que poseía de tiempo inmemorial su abuelo Diego González de Soria que posteriormente prescindió del primer apellido. En este expediente analizado por el citado Luis Díaz de la Guardia y López, se estudia el pleito de hidalguía sustanciado ante la Real Audiencia de Granada entre los años 1502 al 1540. «La probanza de hidalguia estaba destinada, por medio de diez preguntas, además de a acreditar la genealogia a señalar la evidencia de su hidalguia…» [Ref. citada: AHDE Tomo LXXXIV, Pág. 751]. A raiz de los datos aportados el resultado de la probanza fue satisfactorio. Todos los testigos reconocen que fueron y son exentos… son mayoria los testimonios que los consideran de tal linaje, fundándose en la persona del patriarca González de Soria, el caballero al que siempre se ensalza… [Ref. citada anteriormente] Para explicar con detalle el origen se dice: «…. ( uno de los testigos afirmó) que le quería bien el dicho señor rey don Juan e le honraba mucho porque era gran físico y le hizo muchos servicios como físico […] que fué el dicho Diego González de Soria a una guerra que se nombró a la sazón la de la Higuera (Batalla de la Higueruela 1 de julio de 1431) y vio como llevó consigo a un Juan de Palma y a Hernando de Alcázar, por sus escuderos y dos pajes. Y que cuando el dicho Diego González de Soria vino de la dicha guerra de la Higuera, le dijeron a la testigo, el dicho Juan de Palma, escudero y otro que se llamaba Gijón y un Juan de Villarreal, vecinos de Alcázar, que porque el dicho Diego González de Soria había muerto siete moros y había probado bien como hombre esforzado en él, que el dicho rey don Juan (Juan II de Castilla) le había mandado llamar y se había quitado una bata de encima de su persona real, que le había mandado dar y poner encima de si al dicho Diego González de Soria y que asi mismo le había dado un estoque y una de sus espuelas doradas y una banda dorada y le había armado caballero y que le mandó dar su carta de privilegio de dicha caballería ( Caballero de la Banda) y le había dado una sobrevesta(Ver imagen) para encima de las armas, la mitad de seda verde y la otra mitad de seda carmesi al dicho Diego González de Soria […] dijo que el dicho Diego González lo vio ser hombre muy estimado en el dicho priorazgo de San Juan e ser tenido en posesión de uno de los principales hombres honrados entre los ricos y honrados hombres del dicho Priorato» [Idem. CITA ANTERIOR]. En 1536 la sentencia por la que se aprobaba la hidalguia de los hermanos Soria fue cuestionada por el Concejo de Villarta, iniciándose un nuevo proceso en el cual salió a relucir la condición de judios de la familia Soria. Previamente se aceptó un memorial de tachas de testigos presentados por los hermanos Soria en los que el procurador Juan Ruiz de Soria afirmaba lo siguiente de todos ellos:// Juan de Lenares, vecino de Camuñas, es hombre vil y raez, mentiroso, notoriamene perjuro en lo que dijo. Ha sido y es guarda del campo. Es muy pobre, tal que por cualquier cosa que le diesen o prometiesen diría el contrario de la verdad, como lo dijo.// Gómez Galán, vecino de Madridejos, es íntimo amigo de las partes contrarias. Ha dicho y publicado en muchas partes que les ha de ayudar y favorecer en cuanto pudiere, como lo hizo y dijo en su dicho. // María Alonso, vecina de la villa de Consuegra, mujer vil y raez, alcagüeta de su hija. Pobre. Tal persona que a ninguna cosa de las que dice se da crédito por ser mujer de mal vivir y fama. //Rodrigo de Orgaz, vecino de Villaharta, es primo hermano de las partes contrarias y siendo oficial del concejo, siempre ha procurado y procura que las partes contrarias no fuesen prendadas ni empadronadas, diciendo que son hidalgos por lo que le interesa. Y por respeto de él, los dichos Diego y Alonso de Soria han estado algunos años por prendar, defendiéndoles el susodicho. //Aparicio de Arenas, vecino de la villa de Madridejos, es perjuro, porque niega en las preguntas generales que no le toca ninguna de ellas, aunque la madre del dicho Aparicio de Arenas fue casado con el padre del dicho Alonso de Soria que litiga, segunda vez. Hombre vil e raez, colmenero y pobre y menguado de jucio. Tal persona que ninguna fe ni crédito se da a lo que dice. Es muy grande amigo y se tiene por pariente de las partes contrarias y tal personas que por cualquier cosa que le diesen o prometiesen diría lo contrario de la verdad, como lo dijo. // Juan Moreno, vecino de Camuñas, era y fue hombre muy viejo, desmemoriado tal que ninguna cosa decía concertada y con tiento y dicho la cosa que decía, luego se desdecía y decía que no se acordaba. Fue criado de las partes contrarias. Fue tal persona que ninguna fe ni crédito se daba a lo que decía. //Martín Ximénez Donoso, vecino de Alcázar, es perjuro notorio, porque tal persona salió huyendo de la villa de Consuegra. Es hombre de poco juicio y desmemoriado y por ello andan jugando los muchachos con él por las calles y lo cargan de plumas y muy desmemoriado y tornose a perjurar porque vive y mora en el Campo de Criptana y se puso vecino de Alcázar. Tal persona que ningún crédito da a lo que dice y hace. [DOCUMENTO CITADO ANTERIORMENTE]
En el próximo «poyete» daremos una información más completa de como fue desestimada la primera concesión de hidalguia a los dos hermanos Soria y la aparición de la información en manos del Tribunal de la Inquisición de Toledo con lo que se dio por anulada la concesión definitivamente, aunque podría deberse a lo que aconsejaba el dicho popular: «¡Con la Inquisición, chitón!»
José Muñoz Torres, cronista oficial