Al principio del evangelio de San Juan, este dice: «Yo soy la voz que clama en el desierto». Otro evangelista, San Marcos, nos habla claramente como » apareció en el desierto Juan el bautista predicando el bautismo….». Esta expresión de los evangelistas dió lugar a las interpretaciones populares de ser como predicaciones que no sirven para nada, al menos a la vista de los resultados que obtuvo San Juan Bautista en su vida por el desierto explicando o dando a conocer el cambio que se esperaba con la presencia de Jesús. María Moliner en su diccionario dice, explicando la palabra desierto, y el sentido que el saber popular le dió a frase : «|| clamar [o predicar] en el desierto. Esforzarse inútilmente por convencer a alguien de una cosa justa o razonable» [MARÍA MOLINER. Diccionario de uso de español. Editorial Gredos]. Es evidente que las «comparaciones son siempre odiosas» (o casi siempre) y por tanto que nadie busque otras explicaciones en el título de este «poyete»: Predicar en el desierto. Pero creo que sirve de buena entrada para muchas cosas que pasan en esta vida. Por otro lado hay otra explicación que si me gustaría unir a la de «clamar en el desierto» y esta referida a la historia.
La historia de los pequeños pueblos, que salvo excepciones, no cuenta ni tiene suficiente interés para figurar en el desarrollo de la historia de un país, se queda olvidada por los siglos salvo que algún gran «sacerdote» o maestro reconocido por sus iguales, como tal, decida que ese pequeño pueblo tuvo importancia para humanizar la historia tan llena, generalmente, de fracasos, venganzas, errores, intereses, … y entonces, sobre todo alumnos de ellos, es posible que citando alguno de sus profesores incluyan el nombre de algún pequeño poblado y de alguna pequeña historia. Y siguiendo el ejemplo de sus maestros será muy difícil que alguien los «apee del burro» y, no solamente eso, sino que para mantener su situación, para seguir siendo un casi experto en tal o cual tema, irán formando una pequeña historia tan irreal como interesada con la cual mantenerse en el candelero. y es muy difícil, por tanto, que estos puedan interesarse por lo que ocurrió en pueblos como el nuestro a lo largo de su milenaria historia; es más cuando ven que todo su entramado «histórico» se ve comprometido con la realidad la medida más normal que adoptan es la de ir olvidando sus primitivas afirmaciones para buscar otros «descubrimientos», aunque con ellos tengan que ocultar la verdadera historia.En el caso de nuestro puente hace que las conclusiones primitivas de alguno de estos «historiadores» cambian totalmente y poco a poco se va olvidando la verdadera historia del mismo. Por poner un ejemplo recogemos lo publicado en el blog del Archivo Histórico Provincial de Toledo del 8 de enero del 2018 bajo el título «El puente de Villarta de los Montes sobrevive bajo las aguas del pantano del Cíjara». Dice entre otras cosas lo siguiente:
….»La puesta en marcha del Plan de Badajoz y el aprovechamiento de las aguas del Guadiana, condujeron en 1956 a la construcción del embalse de Cijara. Su fábrica y su pasado (Se refieren al puente medieval de la Mesta ) quedaron sumergidos para siempre bajo las aguas, a excepción de las épocas de sequía en las que emerge y resurge cual ave fenix. Ahora y desde hace meses por la escasez de lluvias y la consiguiente bajada del nivel de las aguas, puede observarse prácticamente al completo y permite ver que a pesar de llevar más de 60 años sometido al deterioro producido por el líquido elemento, conserva su estructura original en un relativo buen estado. El puente está construido de mampostería y ladrillo y tiene más de 225 metros de longitud, en origen se elevaba para atravesar el río Guadiana. No ha sido identificado correctamente hasta hace pocos años por quienes lo había estudiado. Primeramente Verardo García Rey que ya en 1924 estudia a su arquitecto y transcribe las condiciones de las obras, lo confunde con el puente, en efecto desaparecido de Villarta de San Juan en Ciudad Real, y la misma hipótesis errónea sostuvo posteriormente Fernando Marías. Fue Luis Benítez de Lugo, quien lo aclara e identifica al plano del puente con el de Villarta en Badajoz…» [BLOG DEL AHPT del 8 de enero de 2018]
Solo en esta parte del citado texto apreciamos varias inexactitudes. En el escrito de Verardo García Rey, este no lo confunde con el puente de Villarta de San Juan, simplemente se limita a indicar que se trata del puente de Villarta, sin más indicaciones, sin tener en cuenta la existencia de otros dos Villarta (Villarta de San Juan, de Ciudad Real y Villaharta, de Córdoba) Hay que señalar que las tres poblaciones eran conocidas con el nombre de Villaharta y que en numerosos documentos existentes en el AHN, aparecen datos por los que el propio archivo atribuye a otro de los tres Villartas. En este sentido hemos de señalar que ya en varias ocasiones hemos hecho públicos estos errores sin que al parecer hayan sido corregidos. En cualquier caso como recogíamos en nuestra publicación Una historia, un pueblo: Villaharta de la Orden de San Juan (Diputación Provincial de Ciudad Real y Ayuntamiento de Villarta deSan Juan, editado por Estugraf Impresores, 2002) en las páginas 211 a 257, se recogen las condiciones de obras del puente de Villarta de los Montes que citaba Verardo García Rey y a través de ellas quedaba claro que el citado autor no confundía un Villarta con otro y quizás, el error fuera de Luis Benitez de Lugo que posteriormente reconoce, aunque para «no apearse del burro», se enfrasca en una serie de afirmaciones que podrían hacer reir, en sus conclusiones al más novato aprendiz de historia.
En cualquier caso este tema ha sido profusamente editado en nuestros poyetes aunque no serán muchos los que conozcan íntegramente ( esperando que alguna vez pueda ser editado como libro) todo lo que ya hemos escrito sobre nuestro puente. Si alguien está interesado solo tiene que buscar: DOCPLAYER El puente sobre el Gigüela origen y símbolo de Villarta de San Juan. JOSÉ MUÑOZ TORRES.