Estamos en la mañana del día 25 de diciembre. Es decir, ayer fue nochebuena y hoy debe ser Navidad… ¿Seguro?
No lo sé. De entrada estamos cambiando los nombres (ciertamente por necesidad, por circunstancias ajenas a nuestra voluntad,…) y ya, en algunos o en muchos sitios, ayer fue «Tardebuena», en vez de Nochebuena. Las palabras y las frases hechas cada vez cuentan menos. Incluso aquella tan famosa que dice: «los que desconocen su historia están condenados a repetirla», o algo parecido y que es atribuida a muchos pensadores, aunque no hay certeza de que sea solo uno el autor, sino alguien que, incluso la gente sencilla de pueblo, ha dicho continuamente desde hace muchos años. Las advertencias de un padre a un hijo para que no haga algo que puede causarle problemas es una adaptación sencilla y llana de esa frase. Decía el padre a un hijo: ¿Cuántas veces te tengo dicho que no hagas eso? Pero nada tu «erre que erre». Pues eso pasa con la historia. La utilizamos cuando queremos y como queremos sobre todo cuando nos interesa.
Así que voy a contar una historia que se escribió hace mucho tiempo y que los que nos decimos católicos o cristianos o gente de buena voluntad la asumimos como una realidad de nuestra vida y de nuestra forma de pensar o creer. Hace ya muchos años, un discípulo de Jesús el evangelista Mateo, nos contaba: «…. el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate ,toma al niño y a su madre y huye a Egipto, y estáte allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo». Levantándose de noche, tomó al niño y a la madre y se retiró hacia Egipto, permaneciendo allí hasta la muerte de Herodes, a fin de que se cumpliera lo que había pronunciado el Señor por su profeta, diciendo: «De Egipto llamé a mi hijo». Entonces Herodes, viéndose burlado por los magos, se irritó sobre manera y mandó matar a todos los niños que había en Belén y en sus términos de dos años para abajo, según el tiempo que con diligencia había inquirido de los magos . Entonces se cumplió la palabra del profeta Jeremías que dice: «Una voz se oyó en Ramá, lamentación y gemido grandes; es Raquel que llora a sus hijos y rehusa ser consolada, porque no existen» [SAGRADA BIBLIA, versión de Nacar y Colunga. Evangelio según San Mateo (2, 13-18) ] Esta historia la conocemos sobradamente todos, incluso en el rito romano de la Iglesia Católica la celebración tiene grado de fiesta y se encuentra incluida en el calendario romano general, a celebrar el 28 de diciembre.

Israel: Festividad del día de los Santos Inocentes. Diciembre de 2023.
Está claro que hay que diferenciar, al parecer, lo que son sucesos o guerras [a las guerras siempre le hemos puesto apellidos: «guerras justas», «guerras santas», «guerras de religión», «guerras de defensa», etc.] y además que según el color, la raza, la religión, los intereses, etc. cada una de las guerras serán justificadas por unos u otros. Pero no se trata de hacer un estudio sobre las guerras, ni porque se provocan, ni porque se paran. Se trata, simplemente, que en estos tiempos tan modernos, con tantos bienes ( por cierto, mal repartidos) tendremos suficientes motivos para evitar las guerras, para vivir la paz. ¿Quienes tendrán más razón en los territorios de Palestina? ¿Los judios? ¿Los palestinos?, lo que si está claro es que los que no tienen culpa alguna son esos niños moribundos hacinados en algo a lo que nos estamos acostumbrado a llamar hospital. Y lo curioso es que la historia nos ha contado miles de veces las guerras entre unos y otros, y siempre cuando terminan, una vez que los perdedores sean castigados como corresponde, y conforme pasa el tiempo, esos tiempos de guerra se irán olvidando y los antiguos enemigos comienzan, unos más o menos largos tiempos de paz, que quizás sirvan para equiparse, prepararse o interesarse en estar al día, «por si las moscas«, volviesen malos tiempos. Pero nosotros utilizamos la historia como más nos conviene y con el tiempo lo que ahora pasa ya pasó hace tiempo otra vez, pero hace ya mucho tiempo y la celebración de los Santos inocentes, dió lugar a las «inocentadas» o día de juergas y bromas.
Y pasa en todos los lugares, en todas las épocas, provocadas por los buenos ( si es que queremos ser de ellos porque los que ganan siempre tienen ventajas y serán buenos mientras nos interesen ) o por los malos ( que sufren las injusticias de los «buenos») y poco a poco se van olvidando el por qué de las cosas. ( Cuando pasen estos días retomarenos nuestro sitio en el «poyete» y volveremos a contar nuestra sencilla historia para recordar sus consecuencias y evitar, en la medida de lo posible, las que no sean buenas para todos. ¡Feliz Navidad a todos!.
José Muñoz Torres, cronista oficial.