He llegado a la conclusión, lógicamente personal, después de analizar el contenido de conversaciones, de que si alguna vez tienes que dar una opinión o exponer algún tema, lo mejor que se puede hacer es escribirlo, si es posible publicarlo y de esa forma explicaremos claramente lo que queremos decir sin interrupciones y lo que es más importantes, sin más interpretaciones que las que se deduzcan de lo que se ha escrito. No quiero decir con ello que lo que cada uno escribe sea más verdad por el hecho de estar escrito, ni mucho menos, es más puede ser una perfecta equivocación en el planteamiento y en las conclusiones e incluso, si se me apura puede ser la expresión más rotunda o inequívoca de una falsedad. ¡Pero ahí está escrito para siempre!, salvo que el autor quiera rectificar o se vea obligado, por miles de circunstancias, y en ese caso «donde dije digo, digo Diego». Alguien podría decir que si se graba, el resultado también sería válido; nadie te va a interrumpir esa grabación, pero… si tiene un pero; En estos nuevos tiempo de tanto especialista, uno de ellos, -no recuerdo como se llaman-, podría decir que la intensidad de la voz, la vacilación al decir una palabra, ese carraspeo torpe que a veces se utiliza para dejar pasar el tiempo, buscando una mejor expresión, puede dictaminar que se notaba claramente que estabas diciendo una cosa contraria a lo que querías o debías decir, que esa subida de tono en las palabras era un intento de darle más confianza a tus palabras de cara a los demás,… Termino esta introducción con unos versos de Ricardo Fernández Esteban:
LO ESCRITO, ESCRITO ESTÁ
Para mí la escritura es como un dique /que guarda del olvido a la memoria /y permite que un texto certifique /si fue verdad, o no, aquella historia. /“Lo dicho, dicho está”, pero es muy breve /el recuerdo que deja la oratoria.
En cambio, lo que escribo nunca es leve /el negro sobre blanco es duradero, /es comparar la piedra con la nieve /o el flácido cartón con el acero. /Por eso, yo prefiero la escritura; /“lo escrito, escrito está”, os lo asevero, /y compite por ser literatura.
Y si me permitís, dado el tono de la introducción, voy a continuar este «poyete» ( que estamos de fiestas y celebramos San Juan) con alguna interpretación o «pie» para alguna o muchas de las fotos, en estos tiempos de tomas de posesión de poderes públicos de tantos políticos (de distintas ideas, religiones, razas, sexos, etc.).
El juramento o promesa de acatamiento de la Constitución es la expresión formal, exigible a todos los que asumen un cargo o una función pública, de sometimiento y sujeción a la Constitución, como norma fundamental del Estado. Decía antes que llevamos algo más de una semana con multitud de imágenes de un sitio o de otro, para un cargo o para otro, tras el obligado juramento o ; continuamente llenando periódicos o espacios en televisión. El fondo de esas imágenes, siempre es el mismo: una mesa, de no muchas dimensiones sobre la que aparecen dos libros abiertos, uno es el que contiene el texto de la constitución y otro es la biblia; en algunos sitios, para mayor «compromiso» del que levanta la mano , jurando o prometiendo, figura un crucifijo.

Año 1967. Toma de posesión de Cayetano Garrido Meco como alcalde de Villarta de San Juan, en el salón de sesiones del antiguo edificio del ayuntamiento. (La austeridad por no decir pobreza, a medias se ve una antigua estufa de carbón). De izquierda a derecha: Pablo Fernández, Concejal: Cayetano Garrido, alcalde y Juan Antonio Rodriguez, como secretario accidental.

Año 1967. Ayuntamiento en pleno después de tomar posesión (Alguno de los presentes en la fotografía, no era concejal en esos momentos) De izquierda a derecha: Pedro Agudo, Ramón Sánchez, Santos Marchante, Baltasar Rodríguez, Juan Antonio Rodríguez (secretario en funciones), Cayetano Garrido Meco (Alcalde), Pablo Fernández, Vicente Menchén, Jesús Rodríguez, Estanislao Pavón, Apolonio Ligero, Manuel Menchero y, agachado, Faustino Muñoz.

Año 1970 ( 26 de septiembre)Tardó algún tiempo pero, al final, el alcalde Cayetano Garrido consiguió levantar el nuevo edificio del Ayuntamiento. Momento de su inauguración oficial en el salón de actos o plenos, con la presencia del Gobernador Civil, José María Roger Amat. Entre otros identificamos: al Alcalde Cayetano Garrido, al párroco D. Luis Cavadas, junto a él, Jesús Rodriguez (concejal), Ramón Sánchez (Concejal), D. José María García Cortés (Secretario Municipal), Vicente Menchén ( Concejal) y junto a él, D. Javier Roncero Sánchez ( Médico titular en Villarta de San Juan).
Me refería, anteriormente, no al hecho de hablar de lo que aparecen en algunas fotos de nuestro pueblo. He adjuntado tres que supongo que muchos no serán muy conocidas por gran parte de nuestra gente, aunque si reconozcan en ellas a abuelos, padres, hermanos, que orgullosos por su adquirida responsabilidad como alcalde y concejales, posan todos juntos en una instantánea para la pequeña historia de nuestro pueblo,...
Y hasta aquí llegué cuando esas cosas que nos pasan en la vida me impidieron seguir: esas molestias que de pronto se nos presentan y que interrumpen tu vida normal recalando en el hospital para que te «echen un remiendo». El remiendo conlleva una recuperación, unas veces lenta y otras rápidas, que en cualquier caso no te animan mucho para salir al «poyete» y menos aún con el calorcico que nos está cayendo… Asi que hoy, despues de casi un mes, salgo con este «poyete» a medio terminar pero totalmente necesario para seguir en la brecha. En los tiempos en los que estamos tenía previsto que el próximo «poyete» hablaríamos de palabras muy utilizadas en estos ideas: compromisos, uniones, acuerdos, pactos, todos ellos ratificados por promesas y juramentos, pronunciadas en las tomas de posesión con toda solemnidad en ayuntamientos, diputaciones o parlamentos pero poco a poco se van perdiendo en el olvido. ¡Que diferencia con aquellas palabras con que se ratificaban, en un apretón de manos, un acuerdo que como decían nuestros antepasados » mi palabra iba a misa». Asi que la semana que viene hablaremos de los juramentos y promesas que jalonan nuestra historia y de los que hay tela para cortar…
Y para terminar este raro «poyete», quiero deciros a todos que lo verdaderamente importante de los nubarrones que se nos presentan, de vez en cuando, en nuestra vida es que cuando van desapareciendo nos encontramos con una luz clara que nos hace ver la cantidad de gente maravillosa que tienes a tu lado. Muchas gracias a todos.
José Muñoz Torres, Cronista Oficial.